Rosendo Hernández Cañas, CABI
Este análisis-resumen surge del último informe preparado por el equipo del Banco Inter-americano de Desarrollo ( BID) en el cual ante las circunstancias económicas mundial de los 4 bloques: Estados Unidos de Norteamérica, Europa, China y Japón de menor crecimiento económico, se plantea que en la medida que continúan las bajas tasas de crecimiento mundial será necesario encontrar maneras de fomentar el crecimiento económico de la región latinoamericana mediante iniciativas de políticas nacionales, esto requiere del diseño cuidadoso de reformas para adaptarlas a las instituciones y a la capacidad de implementación de cada país.
En esta ocasión se analizará el contexto por el cual se requieren reformas y cuál debe ser el rol de la política fiscal y monetaria en las circunstancias actuales de menor crecimiento. El análisis de las reformas será presentado posteriormente, en otro artículo.
En el contexto internacional, Estados Unidos de América persiste incertidumbre sobre el marco de políticas, sobre todo la política fiscal donde aún persiste la solución de los problemas fiscales a mediano plazo, las proyecciones apuntan a una recuperación sostenida bajo el supuesto de que el panorama de incertidumbre se despejara.
En Europa la situación ha mejorado, el crecimiento de la periferia continua siendo nulo, las autoridades europeas han acordado una estrategia de fortalecimiento institucional que incluye avances hacia una plena unión fiscal y bancaria. Las expectativas son de un crecimiento nulo, seguido de una recuperación en el 2013, bajo el supuesto que los países de la periferia superen los problemas de competitividad, que los problemas fiscales se solucionen progresivamente y que se adopte una estrategia gradual de fortalecimiento institucional dentro de la unión monetaria.
El crecimiento económico de Japón sufre de cargas estructurales y de altos niveles de deuda, se ha anunciado un nuevo programa de estímulos fiscales y de operaciones monetarias no convencionales. Estas políticas pueden promover el crecimiento pero aumentar la incertidumbre.
China se ha desacelerado y las proyecciones actuales oscilan entre el 7.5% que es la meta oficial de crecimiento hasta algo más del 8%. La economía china se re-equilibrara hacia fuentes de crecimientos más internas, mayor consumo y menor ratio de inversión en relación con el PIB, esto reducirá el impulso del crecimiento económico mundial y cambiara la dinámica en la que china interactúa con el mundo, incluyendo Latinoamérica influyendo directamente en el precio de los productos primarios.Se espera que la región latinoamericana crezca más lentamente en el mediano plazo, uno de los factores que inciden en este crecimiento es la disminución prevista de los precios reales de los productos primarios.
El informe del BID supone un escenario base menos optimistas que el del 2012, y prevé una tasa de crecimiento mundial de 0.5% menos en los próximos 5 años (2013-2017) en comparación con el periodo que denominan “Gran Moderación” (2003-2007).Para Latinoamérica es probable que el crecimiento sea de 3.9% aproximadamente para el periodo 2013-2017 casi un 1% menos que el 4.8% registrado en 2003-2007.La baja en el crecimiento pueda que provoque una tasa de crecimiento más baja en el consumo privado y si se trata de mantener la balanza externa, se deberá de disminuir el crecimiento de las importaciones, además se espera que el ritmo de la inversión se desacelere con tasas desde el 10% a tasas del 5% al año. Esta baja en la inversión impedirá que la región cierre su brecha de infraestructura.
Las externalidades de las reformas podrían ser más grandes cuando estas se originan en economías grandes ¿Acaso las reformas que estimulan el crecimiento en Brasil y México fomentarían efectos multiplicadores y externalidades en la región? La respuesta es no, puesto que la región está menos integrada que los países en vía de desarrollo de Asía y mucho menos integrada que Europa, en Latinoamérica alrededor del 25% del comercio es intra-regional comparado al 60% de Europa y 40% en el Asía en vías de desarrollo.
Un esfuerzo concertado de todos los países en aplicar reformas estructurales impulsaría el crecimiento regional en 2.3% y beneficiaría a todos los países. Suponiendo una tasa de crecimiento de 3.8% en la región, un aumento de aproximadamente del 2.3% impulsaría el crecimiento de la región por encima del 6%.
La metodología utilizada del BID fue modelar el crecimiento de 14 países de la región, este crecimiento fue modelado como dependiente de las siguientes variables: la historia de su crecimiento, el crecimiento de otros países de la región, el crecimiento de otras economías globales, precios de los productos primarios, la tasa de interés mundial y los precios de los activos financieros, como no todo el crecimiento se explica por estos factores una desviación estándar es una buena aproximación de las fluctuaciones normales de crecimiento.Por tanto se esperaría que el efecto de la reforma estructural fuera de naturaleza persistente. Una perturbación de un periodo (temporal) en el crecimiento calibrado a la magnitud de una desviación estándar se aplica en el primer trimestre de cada año, durante 5 años para producir una perturbación en el crecimiento acumulado relativamente persistente.
Por ejemplo bajo esta metodología, se plantea el caso que un solo país por si solo introduzca reformas, de los países seleccionados 3 de Centroamérica Costa Rica incrementaría su propio crecimiento en 1.5% en 5 años, El Salvador en 0.76% en 5 años y Nicaragua en 1.05% en 5 años. Todos para el periodo 2013-2017, Sin embargo, si supusiéramos que los 14 países implementan reformas al mismo tiempo, el impacto sobre el crecimiento sería mucho mayor, a excepción de Costa Rica de los 14 países, que sería de 0.29%. ¿Porque? Es una pregunta interesante que el informe no responde, ni siquiera menciona[1]. Pero en caso de El Salvador el crecimiento acumulado en 5 años introduciendo reformas los 14 países sería de 1.14% y Nicaragua en 1.74%.
Las limitaciones de la política fiscal y monetaria.
Durante el periodo de recesión 2008-2009 demostró que se podía aplicar políticas económicas activas para responder a perturbaciones negativas. En un periodo de menor crecimiento, ¿que esperar? Respecto a la política fiscal en periodo de crisis se planteaba la inquietud si la política fiscal era contra-cíclica o realmente expansiva. El peligro de una política expansiva en lugar de contra-cíclica es la erosión de la credibilidad y el margen fiscal para contrarrestar cualquier perturbación futura. La política fiscal en la región debería de ser más neutral comparable a la observada en la gran recesión y esto no ha ocurrido, los balances fiscales son más débiles y el margen macroeconómico para una política fiscal expansiva se ha reducido.
La respuesta de política fiscal debería estar dirigida a crear un marco a mediano plazo para la generación de un margen de maniobra fiscal. Esto significa ahorrar una parte de las rentas en tiempos de auge y asegurar que el gasto relacionado con imprevistos, gastos inducidos por periodos de auge en ingresos fiscales, fomenten el crecimiento, deberían de ser medidas con efectos rápidos y que puedan ser eliminadas cuando la dificultad cese, como el mantenimiento de la infraestructura. Las inversiones en infraestructura deberían de tener una alta prioridad ya que son intensivas en producción y mano de obra nacional.
Respecto a la política monetaria, antes de la gran recesión las tasas de interés oficiales eran más altas como respuesta a la inquietud de inflación pero actualmente son más bajas, como también lo son las tasas reales, luego de la crisis los requisitos de reserva internacionales disminuyeron ahora el margen de utilizar este tipo de herramientas está más limitado, ante la baja de tasas de interés es probable que se continua dando fuerte entradas de capital a la región que buscan rentabilidad y acá se pueden considerar otros instrumentos como la esterilización a la entradas de capital: requisitos de reservas anti -cíclicos, requisitos de capital , requisitos de provisiones a los bancos para moderar ciclos de créditos y controles específicos a flujos de capital.
La combinación adecuada es una política fiscal más estricta y una política monetaria más laxa o relajada, esto no contribuye a aumentar las tasas de crecimiento, ni debiera esperarse que lo hiciera, si no como pre-requisito para mantener la credibilidad de las políticas macroeconómicas necesarias para el crecimiento impulsado por las reformas.
[1] Podría deberse a que Costa Rica tiene una menor integración al mercado regional que cualquier otra economía de la propia región latinoamericana.
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