Por Diego Joachin, CABI
Usar coberturas es adminstrar el impacto en el margen de ganancia a raíz del riesgo de precio. El margen depende de dos cosas: el precio de venta y el precio de los insumos, ya sea el costo de producción, como el caso del productor, o precio del inventario si fuera manufacturero. Aunque esta definición es simple, la alternativa de manejar el riesgo de precio o la decisión de ignorarlo depende de que tan peligroso sea su negocio.
En los últimos nueve meses el riesgo ha crecido por el colapso del crédito y la caída en la economía. El ‘margen de error’ que muchas empresas antes tenían ahora desapareció. Hemos visto que la viabilidad operativa ha sido impactada por cambios en precio. Para los productores, el ingreso futuro es incierto e impredecible, mientras que los costos siguen relativamente sin cambio.
Cuando subieron las materias primas en 2008, lo desconocido era aceptado pues la tendencia hacia arriba era muy evidente. Ahora, los precios bajos están presionando a los productores a discernir cuanto tiempo pueden operar en este nivel. Muchos están operando debajo de costos de producción, lo cual es sostenible como estrategia temporal pero no en el largo plazo.
Para consumidores o manufactureros, los costos a futuro de sus inventarios son desconocidos y amenazan al margen de ganancia si estos no son transmitidos al consumidor final. El alza de los precios en 2008 fue un desafío para muchos consumidores. Con la caída de precios del 2009, tal vez estén en mejor posición, pero solo mientras puedan vender más caro de lo que compran. Los manufactureros posiblemente están expuestos al precio de sus inventarios y simultáneamente se encuentran con inventarios más altos de lo normal por culpa de la rápida caída de la demanda. Este nivel de juego es exacerbado por la erosión de precios.
El colapso del crédito ha creado un ambiente donde hay más prestatarios que prestamistas, resultando en términos y condiciones más duras en una época donde las empresas se encuentran con más necesidades de financiamiento a corto plazo. Los gastos de capital para expansión o mejora de productividad ahora podrían ser no aceptados por los prestamistas. Esto último tiene serias implicancias para empresas expuestas a riesgo de precio, pero que no lo administran. Por ejemplo en las empresas estatales esto hace que el presupuesto y los gastos tengan que ser revalorados.
En este ciclo, vivir con el riesgo de precio puede que haya sido buena estrategia transmitirlo al consumidor, o que los costos estuviesen muy por debajo de las ventas. Esa estrategia ya no es viable y los presupuestos están bajo presión.
Mensajes positivos y entusiastas se quedan cortos y podría ser una evasión la realidad. Si de verdad es empresario tiene que evolucionar y empezar a implementar tecnología que le sirva para comprender los movimientos de los mercados y las relaciones entre ellos para que pueda tener una sana ejecución de negocios. Parte de esto es la tecnología financiera del hedging o la administración de riesgos de precio. Con CABI puede hacerlo para: plomo, hierro, cacao, aluminio, zinc, petróleo (electricidad, plásticos, parafina, combustibles, fertilizantes), cobre, oro, azúcar, arroz, café arabica, niquel, leche en polvo, soya, algodón/fibras, trigo, maíz, caucho, cardamomo, aceite de soya, aceite de palma, etanol, jugo de naranja. diegojoachin@ca-bi.com
Idea central tomada de “Factoring in price risk” – Materials World, June 2009 iom3.org
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