Por Carlos A. Mendoza, CABI
La primera encuesta electoral realizada por Vox Latina, y financiada por Prensa Libre, es un bien público que políticos, ciudadanos y analistas debemos agradecer. Nos permite tomarle el pulso a la opinión pública respecto a sus preferencias electorales. Es un instrumento que sirve a los políticos para analizar la efectividad de sus estrategias de campaña. También da cifras a los comentaristas de la política sobre las cuales pueden dar algún juicio. En el caso de los ciudadanos, las encuestas son una retroalimentación que evidentemente afecta su toma de decisiones. Es decir, no son sólo una foto de lo que prefieren los potenciales electores, sino que también influyen en aquellos que no han decidido participar y en los que no han decidido por quién votar.
Como todo estudio, “La Encuesta” es perfectible. No cuento con todo el cuestionario, sino únicamente con lo publicado el 30 de marzo del 2007. Con base a ello haré mis comentarios y sugerencias.
Primero. Antes de presentar los porcentajes de intención de voto, se debería de mostrar el porcentaje de personas que han decidido ir votar. Esta es la primera decisión que hacen los ciudadanos empadronados. No es una decisión trivial. Por el contrario, el efecto agregado de esa decisión no sólo resta o suma legitimidad al proceso, sino que puede inclinar el resultado de las elecciones a favor de algún candidato. Por lo tanto, la encuesta debe ser capaz de predecir el nivel de abstención secundaria. Por ejemplo: el peso de las áreas urbanas donde fácilmente se accede a las mesas de votación.
Segundo. La presentación de los resultados es muy básica y general, no permite conocer quiénes respondieron de una forma u otra. En la “ficha técnica” de la encuesta únicamente se menciona que se entrevistó a 1,200 personas, 46 por ciento en el área urbana, y 54 por ciento en el área rural, de distintas edades, sexo e identidad étnica. Además de la necesidad de presentar de forma más detallada el diseño de la muestra, para poder juzgar su representatividad, sería ideal que se hagan cruces entre las variables demográficas y las respuestas. Por ejemplo, es más útil saber que el candidato X es más favorecido por los hombres de Oriente, y la candidata Y recibe más apoyo de las mujeres en Occidente.
Tercero. Hay preguntas cuyo planteamiento condiciona, de entrada, la respuesta de los encuestados. Por un lado hay problemas metodológicos, como en las opciones de respuesta a la pregunta siguiente: “¿Le importa quién es el candidato vicepresidencial?”. Las opciones “Le importa mucho”, “Le importa poco”, y “Le importa nada” están sesgando la respuesta hacia una apreciación negativa. Alternativamente se podría poner las siguientes opciones: “Muy importante”, “Bastante importante”, “Importante”, “Poco importante” y “Nada importante”. Más delicados son los supuestos teóricos de las preguntas. En un régimen presidencialista con un sistema de partidos poco o nada institucionalizado, ya se sabe, la figura del candidato presidencial es más importante que el partido al cual pertenece. Pero la pregunta planteada, “¿Qué es más importante en las elecciones, el candidato o el partido político?”, no especifica si se refiere al candidato presidencial o a un candidato al Congreso de la República. En este último caso sería más interesante la respuesta, porque la teoría sobre comportamiento electoral privilegia la identificación partidaria como explicación. Hay otros problemas con supuestos referentes a la información que tienen las personas entrevistadas. Por ejemplo, se les pregunta si están satisfechas con la labor efectuada por los diputados que representan a su distrito. Antes habría que hacer las siguientes preguntas: ¿Conoce a los diputados que representan a su departamento? ¿Cómo se llaman? ¿A qué partido pertenecen? ¿Qué propuestas han hecho a favor del departamento?
Finalmente. Ya que Prensa Libre y otros diarios están haciendo una gran inversión para generar un bien público importante, sería de gran utilidad que al pasar un mes pusieran a disposición del público las bases de datos de la encuesta anterior. Eso permitirá un análisis más profundo por parte de especialistas, incluido el Tribunal Supremo Electoral, sobre la evolución de las variables en el tiempo y el espacio.
Otros artículos publicados previamente sobre las Elecciones 2007:
Perspectivas políticas para Guatemala 2007
Guatemala: Elecciones Generales 2007 (El papel de los comités cívicos)
Guatemala: Elecciones Generales 2007 (Lo que ocurrió en el 2003 y sus lecciones)






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