Por Carlos A. Mendoza, CABI
En reacción al valioso aporte de Karin Slowing, Coordinadora del Informe de Desarrollo Humano en Guatemala, me permito hacer algunas ampliaciones a mi anterior post (30 nov. 07).
Precisamente, mi punto es que el ranking del PNUD no está reflejando apropiadamente los avances que ocurren en el corto plazo. Dado que cada país empieza en posiciones distintas y, sobre todo, cada uno tiene condiciones estructurales e institucionales diferentes, es pedir demasiado que se den cambios importantes en dicho ranking durante períodos cortos de tiempo.
En el largo plazo sí se reflejan cambios importantes en las posiciones del ranking. El mejor ejemplo latinoamericano es Chile. En 1975 ocupaba la sexta posición en la región, por debajo de Argentina, Uruguay, Costa Rica, Venezuela y Panamá. En 2005 ocupó la segunda posición, únicamente por debajo de Argentina y casi empatados. Los otros tres países latinoamericanos que escalaron posiciones fueron México, Brasil y República Dominicana.
En dirección contraria, los peores ejemplos son Venezuela y Paraguay. En el primer caso, el país ocupaba la cuarta posición en 1975. En 2005 ocupó la octava posición. En el caso de Paraguay, éste ocupaba el octavo puesto en 1975. Pero en 2005 ocupó la décima tercera posición, de un total de dieciocho países. También bajaron una posición Uruguay, Costa Rica y Panamá.
Guatemala siempre ha estado en la última posición. También, siempre por debajo de Bolivia. Sin embargo, son los dos países que más han avanzado en el índice de desarrollo humano (IDH). Y los que más rápidamente lo han hecho a nivel latinoamericano. Esto no se refleja en el ranking, que muestra estáticos a un total de nueve países, aun en el lapso de treinta años. Lógicamente, si avanzan a un ritmo similar las distancias entre ellos se mantienen.
El propósito de todo ranking internacional es facilitar la comparación entre países. Así que si nuestro propio país es el único punto de referencia válido, el ranking pierde todo su sentido. Mi propuesta es que el ranking del IDH sea complementado con otros que sí reflejen cambios en indicadores que toman el pulso al desarrollo en el corto plazo. Estos resultarán más útiles para (re)orientar las políticas públicas.
Finalmente, un tema que me llama la atención en este debate es la insistencia del PNUD en la disparidad entre PIB y ranking IDH. El concepto de desarrollo humano nació como una alternativa a la visión reduccionista de los economistas que igualaban desarrollo con crecimiento económico. El IDH incluye, además del PIB per capita, indicadores de educación y salud. Así que la correlación entre crecimiento del PIB e IDH está garantizada. Sugerir que también debe impactar los indicadores sociales es conceder la razón a los economicistas. Supongo que lo que quieren comunicar es la necesidad de una redistribución más justa del ingreso vía el gasto social.
| Ranking |
1975 |
2005 |
Variación |
| 1 |
Argentina |
Argentina |
igual |
| 2 |
Uruguay |
Chile |
subió 4 |
| 3 |
Costa Rica |
Uruguay |
bajó 1 |
| 4 |
Venezuela |
Costa Rica |
bajó 1 |
| 5 |
Panama |
Mexico |
subió 2 |
| 6 |
Chile |
Panama |
bajó 1 |
| 7 |
Mexico |
Brasil |
subió 3 |
| 8 |
Paraguay |
Venezuela |
bajó 4 |
| 9 |
Colombia |
Colombia |
igual |
| 10 |
Brasil |
Dominicana |
subió 3 |
| 11 |
Peru |
Peru |
igual |
| 12 |
Ecuador |
Ecuador |
igual |
| 13 |
Dominicana |
Paraguay |
bajó 5 |
| 14 |
El Salvador |
El Salvador |
igual |
| 15 |
Nicaragua |
Nicaragua |
igual |
| 16 |
Honduras |
Honduras |
igual |
| 17 |
Bolivia |
Bolivia |
igual |
| 18 |
Guatemala |
Guatemala |
igual |
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