Por Miguel Gutiérrez, CABI
Desde enero Guatemala cuenta con el más severo ajuste monetario. Sin embargo, pareciese que las expectativas de inflación y la inflación misma están tardando en ceder, nueve meses después se cuenta con incremento de precios de dos dígitos y la contracción monetaria pareciese estar afectando exclusivamente el aparato productivo
¿Cómo domar las expectativas inflacionarias? Hay que revisar la historia y las experiencias, y recordar los años ochenta y principios de los noventa, cuando se implementaron numerosos planes de reducción de inflación, donde surgieron dos cepas de Programas: ortodoxos y Heterodoxos (estos últimos reconocidos como Income Policies Programs).
Los programas ortodoxos utilizaron solamente instrumentos monetarios para “domar” la inflación. Reducir liquidez y déficits fiscales, subir la tasa de interés; todo al estilo del Fondo Monetario Internacional. Estos programas funcionaron pero con altos costos en la producción y pobreza. Es así como los economistas de esa época (como el Mítico Rudi Dornbush, Michel Bruno (+) y Nissan Liviatán, entre otros) implementaron los esquemas heterodoxos.
Estos planes buscaban minimizar los daños en el aparato productivo del programa incorporando Income Policies. Esto es que, dado que las expectativas inflacionarias tardan en reaccionar ante el ajuste monetario, lleva tiempo domar la inflación, mientras el aparato productivo sufre los costos de la contracción monetaria. Estos casos interesantes demostraron que los planes alternativos de reducción de inflación, llamados heterodoxos, pueden funcionar sin destruir el aparato productivo y aumentar la pobreza.
¿Cómo fueron estas políticas? Un ejemplo fue Israel, que implementó un acuerdo entre gobierno, sector privado y laboral. Acordaron incrementar los precios y salarios de forma moderada durante el año (7%), y el gobierno se comprometió a mantener un déficit moderado y política monetaria moderada. El resultado fue la reducción de las expectativas de inflación de forma rápida y sin mayores daños en el aparato productivo, sin contracciones monetarias violentas. No siempre las herramientas monetarias son las más efectivas para modificar la inflación, hay que utilizar otros instrumentos, eso se llama heterodoxia.
El Caso Guatemala: El país experimenta hoy la mayor contracción monetaria de su historia (de acuerdo a datos del Banguat, la más severa caída de liquidez en términos reales en más de 50 años), esto evidencia la implementación de una política monetaria ortodoxa extrema. De acuerdo al Cabi Macro Model® existe una sobre contracción de dinero de poco menos de Q 5,000 millones, es decir que, existe esa cantidad de liquidez fuera de la economía que está afectando el desempeño económico. El mismo Milton Friedman se enfriaría de ver los datos. Se podría re inyectar ese dinero de forma ordenada sin causar inflación.
El impacto de esta política extremadamente contractiva está afectando el 100% el aparato productivo y no las expectativas de inflación, ya que los agentes tardan en reaccionar ante la señal que quiere enviar un banco central con credibilidad parcialmente dañada. Es por eso que hoy restaurantes, importadores de autos, industriales y constructores evidencian caídas de ventas de dos dígitos. Este plan ortodoxo sumado a la situación económica de EE.UU. está garantizando un periodo de gobierno con magras tasas de crecimiento económico y probablemente una caída del ingreso por habitante e incremento de la pobreza.
Sin embargo, hoy Guatemala cuenta con todos los ingredientes para montar un plan heterodoxo para bajar las expectativas y la inflación mínima revirtiendo el sobre ajuste monetario que hoy existe.
El presidente mantiene buena relación con el sector privado y ha evidenciado especiales habilidades de comunicación manteniendo un canal de comunicación con empresarios como con los sectores laborales. Se puede establecer un gran pacto para aminorar el ritmo inflacionario, un gran acuerdo, un ataque directo a las expectativas inflacionarias. Esto no es invento reciente ni ciencia espacial, países en décadas pasadas lo han implementado con éxito. Se podría calibrar un programa de restitución de la liquidez de forma ordenada, fuera de la visión de los años setenta del enfoque monetario de la balanza de pagos que hoy tiene el Banco Central. En cuanto a lo técnico, hoy el país cuenta con macro economistas de alto perfil que pueden apoyar a la re calibración de la política monetaria de forma ordenada. Macro economistas con suficiente experiencia como Mario Cuevas de CIEN, Maynor Cabrera de ICEFI, María Castro o el Vice Ministro Erick Coyoy cuentan con vasto conocimiento del tema para revertir ordenadamente la costosa política monetaria actual y darle un soporte técnico serio a Junta Monetaria. Por otro lado el BID hoy tiene en la sede de Guatemala doctores en macroeconomía que dominan el tema con suficiencia. Adicionalmente, Junta Monetaria cuenta con Economistas como Edgar Balsells que comprenden a cabalidad el tema y con representantes del sector privado y bancario que están consientes de las consecuencias de la contracción monetaria porque lo viven en carne propia. Sector Privado y Gobierno cuentan con mayoría en JM que pueden ejercer coordinadamente. Pareciese que los ingredientes están, el reto es en cómo hacer esto operativo. Es un paso que el país deberá de afrontar antes de finalice el año, ya que el otro año el país recibirá de lleno los costos del ajuste de la economía de EE.UU. que no ha sentido en su totalidad.
lessons-from-heterodox-programs-miguel-kiguel-and-leviatan.pdf



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