Por Andrés Marroquín, Autor Invitado
Esta crisis me recuerda la crisis de las “dot.com” a finales de los 90s (hay diferencias, naturalmente, porque en este caso estamos hablando del sistema financiero, pero creo que el mecanismo es similar).
Estas crisis muestran lo poderoso que pueden ser las expectativas de los inversionistas y de los agentes económicos en general. Las expectativas crearon una burbuja en el precio de casas y terrenos en EEUU. Como burbuja me refiero a un precio motivado principalmente por optimismo (que puede ser irracional — aunque hay evidencia experimental de que se pueden generar burbujas cuando todos los inversionistas son racionales — Vernon Smith).
Cuando ocurren este incremento en los precios, razonablemente, las personas asumen que es una buena inversión, ven una oportunidad de negocios y obtienen créditos. Como resultado, los créditos están también inflados.
Lo que es difícil explicar es en qué momento los inversionistas o agentes económicos se dan cuenta de que existe una burbuja. Mi hipótesis es que llega un momento en que los rendimientos reales de las casas tienen a ser menores al rendimiento de otras inversiones (lo que representa una señal de mercado), cuyos precios no han sido afectados por el optimismo. Cuando esto ocurre, los inversionistas trasladan fondos del negocio de casas a otros negocios, esto representa una reducción en la demanda de casas. Como resultado se reducen los precios de las casa en la calle. Sin embargo, recordemos que el monto del préstamo se hizo con base en un precio más alto. Uno de los factores críticos en este proceso es explicar, por qué bajan los precios hacia los precios fundamentales, o precios reales. Es posible que, así como los precios subieron, así bajen, es decir expectativas negativas o pesimistas (aunque en este caso, expectativas reales); este proceso puede ser reforzado por señales de mercado.
Como resultado, tenemos a muchos inversionistas, que no se salieron a tiempo, con créditos elevados, y casas cuyo precio no corresponde al valor del préstamo. En este caso, es lógico que el propietario de la casa prefiere dejar de pagar el préstamo, y quizá adquirir otra casa (u otro activo) en el mercado a precio mas bajo.
El problema con el banco es que, hecho el préstamo, éstos ya no se pueden salir -lo mas que pueden hacer es comprar un seguro. Por el lado de los bancos, esto representa una cartera “mala”, porque el valor real de la garantía, no compensa el valor del préstamo. Esto eventualmente incrementa la cartera morosa de los bancos a tal nivel que compromete su viabilidad financiera. Este es el caso de algunos bancos grandes en EEUU y Europa.
Por otro lado, empresas como AIG, que se especializan en asegurar activos financieros, como hipotecas, tienen problemas graves, porque aseguraron a un precio alto un activo no saludable. Es como que si una aseguradora médica asegurara únicamente a personas de avanzada edad con problemas de sobre peso, hipertensión, etc… cuando todos estos pacientes cobran su seguro al mismo tiempo, la aseguradora no va a poder responder todas las demandas.
Esta expoliación está basada en el supuesto que los precios responden a preferencias subjetivas; si este es el caso, el sistema capitalista es vulnerable y será vulnerable a eventos de esta naturaleza. Quizá en el futuro no sea una burbuja de las hipotecas, sino de las empresas de biogenética, etc. — aunque también serán canalizadas a través del sistema financiero. Es decir, el sistema capitalista se equivoca también, el punto es cuál debe ser la respuesta post crisis. Esta también es una expoliación consistente con “behavioral economics“, no asume expectativas racionales, sino que racionalidad limitada.












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