Por Rosa Tock, Autora Invitada
Escucho con mucho interés las claras ponencias de los colegas economistas en la UFM sobre la crisis financiera desatada en los Estados Unidos. No siendo yo economista, trato de situarme más bien en el ámbito de las políticas y confirmo su estrecha relación con la economía. Como sabemos, las decisiones económicas, son decisiones políticas. Y una de las lecciones de este cataclismo es que el Estado debiera ser lo suficientemente autónomo de los apetitos cortoplacistas para tomar decisiones que favorezcan el bien común. Un Estado fuerte en términos de institucionalidad y reglas claras, a la larga, favorece y permite el desarrollo del capitalismo y, ultimadamente, sirve de sostén a la única opción económica que ahora pareciera a punto de colapsar.
Estas y otras teorías abogando ya sea por la reducción del Estado a su mínima expresión, o por su papel más prominente en los asuntos públicos, están siendo re-planteadas por economistas y pensadores de distintos cortes ideológicos ad nauseam y no vamos a entrar en detalle. La cuestión es que el actual tsunami financiero debido a las fallas del sistema financiero estadounidense-como lo reconociera un arrepentido Al Greenspan hace unos días-, podría haber sido evitado con las correctas medidas políticas que al final son muy simples, pero son susceptibles al vaiven politico.
Y como la crisis “nos viene del Norte”, qué mejor que los planteamientos de algunos economistas estadounidenses para continuar la discusión de cómo remediar la crisis. Una colección de artículos por parte de algunas lumbreras en economía aparece publicada en la edición más reciente de la revista Harper’s Magazine (Noviembre 2008). La serie de ensayos se titula “Como salvar al capitalismo. Fundamentos para reparar un sistema que colapsa“. Reúne los pensamientos de economistas de la talla de Joseph Stiglitz y James K. Galbraith, acompañados de artículos de otros más versados en temas legales y de inversión.
Los autores centran sus ideas en la necesidad de retomar los debidos controles en el sector financiero para que no se produzcan nuevas burbujas crediticias ni derivados tóxicos en las finanzas. El llamado de estos economistas es también un rescate del propósito mismo de la economía para con la sociedad en su conjunto. Seguramente, muchos reaccionaran en contra de estas ideas “socialistas”, pero dado que el modelo depredador y codicioso del capitalismo à l’américaine no ha dado resultado, vale bien la pena replantearse algunos principios y enterarse cómo otros piensan re-encauzar el camino.
Así, Stiglitz indica que se debe hacer más para proteger al sistema económico contra el exclusivo interés individual por medio de incentivos en la industria financiera, para que sus intereses se alienen con los de la sociedad y la economía. Si no se reforman los incentivos, dice Stiglitz, el sector financiero tratara de romper cualquier nueva regulación.
Desde el punto de vista del consumidor financiero, Elizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi indican que tal y como sucede con otros productos y servicios, los productos financieros debieran ser primero puestos a prueba hasta que pasen los mayores controles de calidad para los consumidores. Así como se ponen a prueba tostadores y vehículos para proporcionar la máxima seguridad al consumidor, los mismos controles de calidad debieran practicarse antes de vender productos financieros.
Y retomando el tema de una adecuada planificación, James K. Galbraith argumenta que el problema no es cómo salvar el sistema capitalista, sino cómo rescatar las bases de la economía mixta Americana que fue exitosa durante 85 años después del New Deal. Galbraith argumenta que la economía americana cuenta con un sector público extenso (investigación, defensa, educación, salud, infraestructura, estabilidad financiera) base de lo que fuera un sistema próspero, pero que los depredadores no están interesados en el libre mercado sino en usar al Estado para formar monopolios, controlar recursos, bloquear regulaciones para su propio interés y no el de los contribuyentes (¿suena familiar esta perversión en nuestros paises?). El próximo sistema, dice Galbraith es edificar un modelo con regulación en las finanzas, seguridad colectiva y sobre todo, un propósito nacional.
Veremos qué visión y plan económico nos presenta la nueva presidencia estadounidense que, a como va la cosa, pareciera encaminarse cada vez más hacia una victoria del partido demócrata.











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