EEUU, Mercados Financieros, Metales Industriales
26 enero 2010
Por Miguel Gutiérrez
Mr. Obama heredó una debacle bancaria provocada por la “desregulación tonta” del sistema financiero americano (como la llaman los académicos). Este proceso de desregulación inició en 1,999 por iniciativa del Senador Republicano Phil Ghram (asesor de Sarah Palin) y culminó en el año 2004 con la abolición de la Ley Glass Steagal, proceso impulsado por Alan Greenspan ex director de la Fed (el banco central de EE.UU). Todo ello generó los agujeros que provocó un sobre endeudamiento de las familias y de las instituciones financieras. El resultado: 1 la quiebra de las instituciones financieras (particularmente bancos) y 2. el sobre endeudamiento familiar que ha provocado una caída estructural (que se mantendrá por largo tiempo) del consumo familiar gigante americano.
Los grandes jugadores económicos (Wall Street) y los académicos de las ciencias económicas de ese país recibieron con ilusión al presidente Obama ya que no solo en su discurso contenía una reforma profunda coherente y profunda, sino en su equipo se encontraban personajes como Lawrence Summers, uno de los economistas más completos y respetados en el medio. Las ilusiones continuaron al confirmar Obama al Brillante director de la Fed Ben Bernanke, quien ha hecho una labor, por decir poco, brillante frente al banco central. Bernanke fue declarado hombre del año 2009(por encima del Nobel Obama) por la revista Time entre otras.
Algunas instituciones incluso se atrevieron a “pronosticar” recuperación leve para el gigante americano, ya que las medidas propuestas por el Sr. Obama apuntaban a ello. El FMI (para variar) se fue con esa baile en sus “pronósticos”, descartando lo que hoy es eminente, una segunda recaida de la economía americana derivado de las demoras y las propuestas pálidas en materia de reforma financiera del Presidente Obama y su descollante economista Summers. La W parece inevitable a los ojos de casi cualquier analista económico serio en ese país, y el motivo es que Obama no ha hecho absolutamente nada en materia de reforma financiera y las propuestas convencen a pocos (a nadie que conozca). La W de la que Cabi viene hablando hace 7 meses ya se puede visualizar para los próximos trimestres y Obama y Summers van tarde en todo para evitarla.
La derrota de Massachusetts, que imposibilita la reforma en salud que alguna vez Nixon quiso impulsar, muestra a un Obama titubeante y en proceso de aprendizaje. Las estrategias óptimas indican otros tiempos y decisiones audaces que no se han visto. Los americanos seguirán contando con uno de los sistemas de salud más caros del mundo y con los problemas de cobertura que todo el mundo conoce.
No es casualidad la caída de 6% de la bolsa la semana pasada. Los mercados y los agentes están interpretando una recaída de la economía y una agenda errática en materia económica. Los discursos son diferentes a las acciones, la credibilidad de Obama en materia económica inicia un proceso de desgaste que solamente se recuperará cuando el Senado apruebe una reforma profunda y coherente que asegure que lo acontecido no volverá a pasar (de la misma forma).
Un Obama errático o débil en la agenda económica es un problema mayúsculo para los EE.UU. pero también para la economía mundial. Si bien cada región tiene los problemas propios, como China con su burbuja inmobiliaria que ha provocado toda esa volatilidad en acero y otros metales y Europa que no tiene idea de qué hacer con Europa Oriental que se encuentra quebrada, el no contar con una pronta y comprensiva reforma financiera del sistema americano ensombrece toda perspectiva y proyección de crecimiento, y hace estudiar y familiarizar al mundo con esa desagradable letra que está casi a la cola del alfabeto, la desagradable W.
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