The Black Box
20 febrero 2012
Por Miguel Gutierrez, CABI
A poco mas de un mes de inicio gobierno los analistas se han apresurado a hacer evaluaciones sobre los gobernantes actuales, y hacer escenarios. Esto surge a la luz de eventos rapidos y un marcaje de estilo diferente a sus tres predecesores que se caracterizaron por mantenerse al margen o enajenados del que hacer del ejecutivo, expertos en delegar todo, hasta lo estratégico, no es el caso de hoy.
El presidente está en casi todo el que hacer del ejecutivo, sobre expuesto talves para hacer énfasis de la diferencia, al salir personalmente él marcando las líneas en materia de política exterior (buscando horizontalizar relaciones), seguridad o política social. Se han realizado operaciones políticas de eficiencia táctica rara vez vistas; como fue el tema de la reforma fiscal, alineando rápidamente y remarcando la cancha con actores en el Congreso de la Republica que son proveedores del Estado; aunque es un misterio desde la perspectiva de gobernanza, un paquete tributario que en apariencia tiene poco musculo y; mantiene al ejecutivo en aparente vulnerabilidad ante el Poder Legislativo. La eficacia de la operación en el congreso dejo claro que era posible un cambio en tasas de IVA, con poco mas de Q 4500 millones, equilibrando el presupuesto. Algo mas tendrá que venir.
Sin embargo, hay diferentes caminos para llegar a un mismo resultado. El estilo presidencial se ha caracterizado por trabajar y exigir resultados de forma rápida, el Gabinete se encuentra bajo estrés y sin domingos (Literalmente) bajo supervisión permanente. Este estilo puede dar tres escenarios: 1. Los resultados esperados o 2. Un mar de improvisaciones ante un país no cuenta con la estructura ni todos los cuadros de lujo. 3 un resultado mixto de ambas
Sobre el segundo resultado, el gobierno anterior dio una catedra de cómo la impaciencia puede conducir a resultados fracasados. Un ejemplo de cómo ir por el camino correcto de forma incorrecta fue MIFAPRO. Con el afán de cumplir tiempos políticos auto impuestos e implementar masivamente el programa; no se llevó a cabo la línea base; que es una encuesta de levantamiento de datos para: a. saber las condiciones de la población, b. establecer indicadores de seguimiento (que ayuda a la transparencia), c. elegir a beneficiarios y; d. diseñar de forma ad hoc el programa. Sin la línea base, inevitablemente se repetirá el error del gobierno pasado y programas como “hambre cero” pueden ser un Dei javu de MIFAPRO, un programa inevaluable desde todo punto de vista; un derroche de tiempo, dinero, voluntad política y vidas. En algunos casos es bueno caminar despacio porque se tiene prisa. Guatemala es un país que aun se encuentra aprendiendo a hacer política social. Es importante considerar que existen varios caminos para llegar a un mismo resultado, y el resultado de MIFAPRO, puede ser similar en Hambre Cero si no se cuenta con el espacio técnico indispensable para políticas sociales efectivas ¿Contará el país con la paciencia del presidente para ello? Ojala, porque seria triste contar con un Dei javu del gobierno anterior, otros 4 años perdidos en política social.
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