por Paulo de León, CABI
Este post tiene su génesis en este artículo de Paul Krugman. Soy macroeconomista, y como técnico en ésa disciplina he admirado a PK desde que leí sus libros/papers en la facultad. Para mi PK es un genio, no por nada tiene en su haber un Nobel, es talvez el macroeconomista de macroeconomista. Bueno talvez no tanto, si tras 5 años no cambia tarde o temprano su discurso keynesiano. De lo contrario caerá en lo que tanto ha criticado, la inmovilidad y dogmatismo de estar sólo de un lado en una ciencia social donde no existen los dogmas.
La macroeconomía, ciencia que él ha contribuido mucho, es un cúmulo de teorías y corrientes, todas ellas imperfectas pero muy útiles en reconocer individualmente muchas de las cosas que describen el movimiento de la economía como un todo pero también para derivar políticas económicas que beneficien a todos.
Aquí en éste blog he defendido a muerte no sólo a PK también a Keynes contra los dogmáticos clásicos, austríacos y marxistas, eso si cuando tenían que ser defendidos. Visualizo a la macroeconomía y sus teorías, repito todas ellas incompletas e imperfectas, como un mecanismo de switching entre dos grandes corrientes: keynes para entender el corto plazo y los clásicos para entender el largo plazo.
PK dice en su artículo que es obsesiva la forma en que se menciona la estructuralidad del desempleo en EEUU, bueno es obsesiva precisamente porque es estructural. Todas las cifras y análisis muestran que el ciclo presente no es uno normal principalmente en la forma de reintegrarse a la fuerza laboral los que están desempleados. De hecho el desempleado promedio le toma más de 40 meses volver a encontrar trabajo, algo sumamente diferente al promedio de los ciclos normales anteriores, que rondaba en menos de la mitad de esa cifra.
Entonces acusar a la gente de neurotismo cuando la evidencia es clara de que si hay un problema raya en ese típico problema del ser humano de no llamar a las cosas por su nombre.
Por otro lado PK, dice algo cierto pero hay que matizarlo. Si, el desempleo es una tragedia, pero con una tasa de desempleo menor al 8%, la cifra dista lejos de la tasa de la gran depresión, incluso por debajo de la crisis de los años 80 cuando la situación fue más benevolente. Si de algo hay que regocijarse en nuestra disciplina es precisamente de ése número. Con la peor crisis financiera en 100 años obtener un desempleo menor de 8% es heroico. Esta cifra es menor a Alemania donde celebran la menor tasa de desempleo en 50 años, incluso países emergentes como Chile en pleno boom obtienen dicha tasa de desempleo.
No se a donde quiere llevar la tasa de desempleo Krugman, talvez un 4% o 5%, pero su argumento de la tragedia humana de desempleo seguiría sin resolverse porque habrá esa cantidad de gente sin empleo. PK y cualquier economista sabe que el plena empleo es imposible, y por muy trágico que sea un hombre desempleado, es así como funciona la economía y la naturaleza, ciclos económicos. No hay nada que hacer. Se pueden suavizar y es por ello que admiro la respuesta de política macro ésta vez, se logró suavizar muchísimo el ciclo.
Y es aquí el verdadero reto para PK. Reconocer que la macro ha hecho lo que se ha podido y en su artículo critica que no hacer nada no es una opción. Estoy de acuerdo, pero su receta sigue siendo lo mismo: que el Gobierno gaste. Eso funcionó en los años anteriores, no funcionará hacia delante por los problemas estructurales de empleo. Son estructurales porque el boom de 4 décadas de crédito y de actividad asignaron los esfuerzos de construcción de habilidades laborales bajo la premisa que esos sectores seguirían en boom “forever”. Reasignar y reconstruir habilidades hacia nuevos sectores toma tiempo. No es de la noche a la mañana.
La política keynesiana fue muy útil, compró tiempo, y en éste caso bastante tiempo (5 años), es momento que los hacedores de política regresen a lo básico, a eso que hemos aprendido en los libros de texto. Ya no es la macro la que sacará adelante el crecimiento que genera trabajo, es la micro. El gobierno debiera de reducir brechas de información y asimetrías de conocimiento para facilitar el traslado entre estados y entre sectores a los trabajadores. Han tenido 5 años para ello, además de mecanismos para incentivar el crecimiento particularmente de las pequeñas y medianas empresas, las que más empleo generan.
Finalmente, PK en ninguna de sus columnas reconoce que su receta tiene un costo. Con una deuda estatal que coquetea con el 100% del PIB, cualquier estudiante de finanzas podría decirle cual es el costo del sobreendeudamiento. Una economía con más deuda es más riesgosa, y se acerca a ser más frágil a un shock externo para que mencionar un black swan. En término de Taleb, la economía es más black swan “prone” que antes.
Espero que PK no sea de las personas que creen que de las crisis no se sale sin dolor. Ese mundo ideal sólo está casualmente en la gente cargada del lado socialista que no entiende economía y que doblega los principios económicos y el sentido común financiero a los deseos sociales por muy nobles que estos sean. Todo tiene un costo, todo tiene un trade off.
Espero pero más que todo deseo que PK, el genio, reconozca cuando tiene que cambiar de cassette como se dice coloquialmente. De lo contrario dejará de ser un macroeconomista y será un teórico sesgado de una sola forma de pensar. Mi recomendación y sugerencia es que se recuerde de la frase del Gran Maestro (Lord Keynes): “ Cuando alguien me convence que estoy equivocado, cambio de pensar, y tú, qué haces?
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