Violencia Homicida en El Salvador

1

Por Carlos A. Mendoza, CABI (16 de marzo del 2007)
 

Entrevista a Marlon Carranza, investigador de la Universidad Centroamericana (UCA) en San Salvador, El Salvador.*
 

Carlos Mendoza (CM):
Mencionabas en tu presentación que la tasa de homicidios por cien mil habitantes en El Salvador, el año 2003, fue de alrededor de 32 y que en el año 2006 llegó a 52, casi duplicándose.
 

¿Tienen ustedes alguna investigación o evidencia empírica que muestre a qué se debe ese aumento tan pronunciado en la tasa de homicidios en El Salvador?
 

Marlon Carranza (MC):
Por lo delicado del tema no se pude hablar de pruebas contundentes, pero hay hipótesis que orientan bastante bien lo que ha pasado en El Salvador. Una de ellas es la excesiva atención que el estado puso al fenómeno de las pandillas, lo que hizo que otras redes delincuenciales se vieran favorecidas, en el sentido que perdieron la atención por parte del estado. Todo el cuerpo policial y el sistema de justicia estaban pendientes de las pandillas, pero hay otras redes delincuenciales que no están vinculadas con ellas. Estas se vieron favorecidas con mayor libertad. No eran controladas. Por ejemplo, ha crecido el problema de las extorsiones: en 2002 habían apenas 40 o 50 casos en todo el país, pero ya en el 2006 este delito había crecido en casi un 350 por ciento. Al principio se creían que eran las pandillas las que extorsionaban, pero luego se descubrió que eran redes no vinculadas a ellas. Esta es una hipótesis plausible.
 

La segunda hipótesis sí tiene que ver con las pandillas. Cuando se llevaron a los pandilleros a las cárceles se aceleró la vinculación de sus líderes con los del crimen organizado. Entonces, empezaron a cambiar sus estrategias, su modo de actuar, y así se potenciaron ambos grupos, pandillas y redes del crimen organizado.
 

CM:
¿Cuáles serían las motivaciones de tanto asesinato?
 

MC:
Las motivaciones siguen siendo de tipo económico. Sigue habiendo delincuencia común, asaltos, pero es más el crimen organizado. Las masacres que están ocurriendo últimamente, grupos completos que se exterminan, tienen que ver con conflictos vinculados al crimen organizado y al problema de la droga. No sólo es delincuencia común, sino también luchas de poder, control territorial para la libre circulación de la droga, lo cual eleva el nivel de la criminalidad.
 

CM:
Sobre el tema de la percepción versus la realidad de la violencia, ¿han realizado algún estudio comparativo entre El Salvador y Guatemala? ¿Cuál de los dos países es más violento?
 

MC:
A veces coinciden, y a veces no, la percepción con la realidad. Cuando empezó el plan “Super Mano Dura” y la ley antimaras, las tasas de homicidio empezaron a subir (año 2003), pero dichas políticas crearon en la ciudadanía la percepción de que la violencia estaba disminuyendo. Eso lo mostraron encuestas de opinión pública realizadas justamente en ese período.
 

Sin embargo, en las últimas mediciones de opinión pública sí hay coincidencia. El porcentaje de victimización de la población se ha elevado y la percepción es más negativa. La percepción sobre la eficacia de los planes del gobierno también bajó. Todo depende del juego mediático que se hace y el manejo de la información que se tenga sobre la violencia y la inseguridad.
 

CM:
Sobre la política de despistolización del actual gobierno, ¿cómo se explica la misma, dado que el partido ARENA es de derecha, y esta ideología tiende a defender el derecho a portar armas?
 

MC:
Tiene que ver con el esfuerzo de la sociedad civil de poner ese tema en la agenda del estado. En el último año, el sector privado tomó la palabra y dijo que la violencia le está afectando a las empresas grandes, medianas y pequeñas, y que se necesitan esfuerzos del estado más sólidos y consistentes. El gobierno está muy vinculado al gran sector empresarial, y el que ellos hayan dicho eso tuvo mucho peso.
 

Sin embargo, hay que decir también que los acuerdos finales no fueron del todo satisfactorios, porque solamente el Presidente puede decidir dónde se puede despistolizar.
 

* Marlon Carranza visitó el país en el contexto de la Reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que actualmente se realiza en la Ciudad de Guatemala. Expuso sobre el papel e influencia de la sociedad civil salvadoreña de cara al reto planteado al estado por la existencia de las maras.
 

Nota: las preguntas y respuestas han sido editadas para mejor comprensión de los lectores.

Vínculo importante: estudio sobre la red transnacional de las maras se encuentra en http://interamericanos.itam.mx/maras/

Share.

About Author

Carlos Mendoza

Economista y politologo centroamericano, nacido en Guatemala.

1 comentario

  1. Interesante la entrevista… ¿tienen información de cómo están los indicadores mencionados de El Salvador en Guatemala para poder compararlos?

Leave A Reply