Guatemala, Politica de Guatemala

Violencia en Guatemala: el problema de fondo es la Debilidad del Estado

23 Comments 29 marzo 2009

Por Carlos A. Mendoza, CABI

Los problemas de violencia e inseguridad ciudadana que enfrenta hoy Guatemala no se pueden entender con un marco de referencia meramente coyuntural. Es decir, no podemos explicar lo que pasa recurriendo a supuestos “planes de desestabilización” diseñados por el crimen organizado. Si es cierto que existen dichos planes, se trataría de otro síntoma de un problema de carácter más institucional y, por lo tanto, que se ubica en un plano temporal de mayor extensión. Tampoco podemos explicar la tragedia de sangre y dolor que viven hoy todos los guatemaltecos simplemente culpando de omisión a este gobierno o al anterior. No es algo que se resuelva fácilmente con “inteligencia” o con “mano dura”. Adicionalmente a las carencias institucionales de fondo, hay restricciones de tipo estructural que impiden hacer los cambios necesarios en la matriz institucional del país de manera más acelerada.

Yo siempre he criticado, en mis ensayos sobre los linchamientos, los planteamientos que tratan de explicar todas nuestras desgracias, como la violencia contemporánea, con el argumento del conflicto armado interno. Particularmente, me parece poco convincente la hipótesis de la pedagogía del terror y de la “cultura de la violencia”. Soy de los que piensa que el ser humano es violento por naturaleza y lo que debemos hacer es domarlo, restringirlo. De tal forma que la violencia no hay necesidad de enseñarla o aprenderla, es un instinto animal. Venimos programados para la lucha por la supervivencia. Por ello las instituciones son necesarias. Estas “reglas del juego” que nosotros mismos hemos creado, ya sea de manera espontánea o deliberada, son restricciones al comportamiento que nos permiten vivir en sociedad, cooperar unos con otros en lugar de competir hasta la muerte por los recursos escasos.

Sin embargo, sí pienso que el conflicto armado nos dejó una grave secuela. Ambos bandos debilitaron al Estado. Por un lado, los guerrilleros querían acabar con el Estado oligárquico-autoritario creado por la alianza entre militares y agro-exportadores a finales del siglo XIX. Claro que ellos querían imponer un nuevo Estado, también autoritario y de partido único, supuestamente dirigido por el proletariado. En ese esfuerzo armado e ideológico, la izquierda radical y ortodoxa no sólo debilitó a su enemigo de clase, también desgastó al Estado mismo. Además de atacar su componente “oligárquico” destruyó mucho de su esencia como Estado, por ejemplo, definiendo muchas veces como objetivo militar a las autoridades locales y considerando al principal agente estatal, el Ejército, como el enemigo a vencer. Por el otro lado, los militares y la oligarquía defendieron su tipo ideal de Estado, el que garantizaba el status quo, y lo hicieron contradiciendo dos pilares fundamentales de su legitimidad: el Estado de Derecho y la democracia. La represión estatal, de carácter contrainsurgente, violó todos los principios de legalidad, debido proceso, presunción de inocencia, y uso proporcional de la fuerza,  entre otros. Bajo la excusa de estar peleando una “guerra sucia” contra un enemigo interno organizado de forma irregular, el Ejército se volvió en un agente de terror entre la población rural, en zonas predominantemente indígenas, reforzando de esta manera la desconfianza centenaria de los pueblos indígenas hacia un Estado que sólo los buscaba para cobrarles impuestos y extraer sus riquezas por otros medios, ya sea el despojo o el trabajo forzado, legalmente sancionados.

Este reciente y prolongado episodio de violencia política, no sólo motivado por ideologías sino por importantes intereses en juego, nos costó demasiado en términos de vidas y recursos, pero también en términos de institucionalidad. El Estado salió debilitado. Le había costado tanto, literalmente siglos, penetrar su territorio y, cuando avanzó, los hizo aterrorizando a sus ciudadanos, en lugar de protegerlos. De esta forma ejerció poder coercitivo pero sin legitimidad ante los ojos de la población.

Luego, con los Acuerdos de Paz se obligó al Ejército a abandonar muchos lugares donde era el único agente estatal, y así quedaron vacíos de poder que el crimen organizado ocupó casi inmediatamente. Esto se lo debemos, en parte, a la izquierda radical y ortodoxa que no supo distinguir entre un Ejército bajo el mando de una elite militar-autoritaria en tiempos de guerra, y otro Ejército bajo el mando de una elite civil-democrática en tiempos de paz.  Por otro lado, también se lo debemos a la derecha cuasi-anarquista que continuamente ataca al Estado en materia fiscal. En su necedad por ignorar la complementariedad entre Estado y mercado, ha dado argumentos al sector empresarial más conservador (al que los libertarios llaman despectivamente “mercantilistas”) para negarse, una y otra vez, al pago de más impuestos. De esta manera, los extremos ideológicos parecen unirse en una causa común contra el Estado. La izquierda atacando a su brazo armado, y la derecha debilitando su brazo fiscal (y social). Del tal forma que el Estado carece de legitimidad y recursos financieros para ejercer su principal función, ejercer el monopolio de la fuerza en defensa de los derechos de todos sus ciudadanos.

Sin recursos, está claro, el Estado no puede penetrar completamente su territorio, ni capacitar y armar adecuadamente a sus agentes. Autoridades locales, jueces, fiscales, policías, y demás servidores públicos, están muy mal pagados en relación con su responsabilidad y los riesgos que corren, por lo que es difícil exigirles mayor productividad y eficacia. Por otro lado, la infraestructura para llegar a todos los habitantes en los lugares más recónditos del territorio aumenta de costo conforme nos alejamos del centro. En contraste, quienes ahora le disputan al Estado el uso del poder coercitivo cuentan con abundantes recursos financieros, lo cual les garantiza el acceso a las armas y medios de transporte sofisticados que les permiten penetrar territorio donde el Estado no es capaz de llegar. Dinero que también les facilita ganarse la mente y el corazón de la población.

La única ventaja, en teoría, que tiene el Estado es su legitimidad para ejercer el uso de la fuerza, pero este es un activo volátil, que se debe proteger celosamente. Ciertamente los abusos del Estado en contra de la población civil durante el conflicto armado justifican los temores de los activistas pro derechos humanos y son evidencia a favor de los argumentos liberales sobre la necesidad de poner límites al Estado para proteger al individuo. Pero la solución no está en desmantelar al Estado. El objetivo debería ser que el Estado de Derecho prevalezca. Recordemos que, de acuerdo a John Rawls, el Estado de Derecho (Rule of Law literalmente se traduce como autoridad, dominio o imperio de la ley) implica el papel regulador de ciertas instituciones y sus prácticas legales y judiciales asociadas para que, entre otras cosas, todos los funcionarios de gobierno estén bajo el imperio de la ley y sus actos estén sujetos al escrutinio judicial; para que el organismo judicial sea independiente y que la autoridad civil esté por encima de la militar. Rule of Law implica que las decisiones de los jueces descansan en la legislación existente y que los legisladores no pueden cambiar la legislación con fines puramente políticos, sino sólo dentro de lo permitido por la Constitución y deben rendir cuentas sobre sus decisiones. (*)

Para fortalecer al Estado institucionalmente se debe reivindicar a sus agentes y proveerles de todos los recursos necesarios para combatir al crimen organizado y la delincuencia común. Esa reivindicación incluiría concederles el reconocimiento que merecen como servidores públicos. Esto es dignificar sus cargos y pagarles bien. Todo ello requiere de un esfuerzo y cooperación ciudadana, para lo cual es indispensable cambiar nuestra actitud hacia el Estado. Habría que percibirlo como nuestro aliado, no como nuestro enemigo. Especialmente ante el caos generado por la violencia y el crimen organizado, el Estado es la solución, no el problema. El mercado no puede resolver esto. Es más, el mercado necesita que se resuelva previamente dicho problema para poder funcionar. Así es como el Estado sirve al mercado, pero hay que pagar por este servicio. ¡No hay almuerzo gratis!

(*) John Rawls, “The Domain of the Political and Overlapping Consensus,” en R. Goodin y P. Pettit (editores), Contemporary Political Philosophy. Oxford: Blackwell, 1997, p. 283.

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23 Comments so far

  1. Alvaro Fernandez dice:

    Estoy de acuerdo que el origen es el conflicto armado interno.
    El tema de fondo es que al ejército se le dió el poder para combatir con “todo.” Entonces vino el abuso armado y sobre todo, el abuso de la inteligencia militar. Esta ha servido para hacer otras fechorías.
    El incentivo a ser criminal está en función de la probabilidad de ser descubierto, enjuiciado y, una vez demostrada la culpabilidad, la severidad del castigo. Si todas las instituciones encaragas de estos elementos son corruptas, tristemente, poco se podrá hacer.

  2. Carlos Mendoza dice:

    Coincidentemente, hoy que me preparo a llenar las formas para la declaracion de impuestos en los EEUU, me encuentro con este mensaje del comisionado del IRS:

    U.S. Supreme Court Justice Oliver Wendell Holmes, Jr. notably said “Taxes are what we pay for civilized society.” We should be proud that the vast majority of American citizens pay their taxes honestly and of their own free will. In an ever more complex and global world, we cannot take for granted this cornerstone principle of our democracy.

  3. Mario Enrique García dice:

    Esta vez me permito discrepar con voz Carlos, porque en tu análisis mencionás que por falta de recursos el estado es débil. Y creo que en parte si y en parte no. Te recordás de los maestros de antaño, que a pesar de la inmiseridorde paga nos enseñaban además de lo elemental en lectura y escritura muchas cosas más. Pienso que un juez que sea corrupto, al dársele más recursos, solamente va a aumentar el volúmen de lo que roba. Entonces si vamos a análisis más de fondo, si tratamos de encontrar la raiz, veríamos que lo que ha pasado es que somos una sociedad sin principios y valores. Como fundamentales, el respeto a la vida digna (no sobrevivir), el ser honrado, la solidaridad, el amor al prójimo (no desde el punto de vista religioso), la bondad, el sacrificio y algunos otros elementos intangibles que son los que componen la sabia de las personas y al final determinan su comportamiento. Pueden ser militares o guerrilleros, o de ninguno de los 2 bandos, sino tienen los principios bien fundamentados, buscaran el camino más corto para buscar sus objetivos propios y colectivos (si es que los tienen).
    Me permito recordarte que no solo con una bala se puede matar, se puede matar con la indiferencia (a los niños de la calle por ejemplo), con la negación de los recursos básicos (alimentos y salud), con la irresponsabilidad (accidentes del transporte colectivo) y otras muchas más. Esta forma de violencia que estamos viendo, es talvez la más visible y la que mata más rápido, pero hay otras formas que a diario matan a millares de personas en el país, y lo más ingrato y doloroso es que es a pausas.
    En cuanto a la oligarquía, (no toda claro está pero si muchos), han cultivado muchas formas de violencia que aniquila, obviamente esto es un bumerang, que en su regreso pasa llevando al que está abajo y en medio, y por último alcanza o alcanzará a ellos, aunque con los jets se puede ir a otro lugar rápidamente.
    Obviamente el conflicto armado fue un shock, y partió la historia del país a partir del siglo pasado, pero recordá que el problema por ejemplo del narcotráfico, viene a ser caldo de cultivo en comunidades con índices de atraso social grandes, en países o comunidades con índices de gini que demuestran inequidad elevada, en donde un grupo pequeño domina tras bambalinas los medios productivos e ideológicos que determinan que llega a la mayoría.
    Nuestra ley que regula a los partidos políticos, claramente pone en desventaja al que tiene menos recursos y da su aval para que los mismos de siempre, inviertan cual carrera de caballos, a los cinco jinetes que van a la delantera, coaptando per se la gobernabilidad en beneficio propio.
    El día que los guatemaltecos podamos competir en igualdad de condiciones entre nosotros (nunca se va a dar completamente pero por lo menos en su mayoría), con el libro bajo el brazo, con la piocha, el azadón, la tecnología, y otros instrumentos de trabajo, pero con la sabia sustanciosa y firme, creo que vamos a comenzar un nuevo derrotero.

  4. Decir que no alcanza el multimillonario presupuesto del estado, me parece que se aleja de la realidad. El problema no es la falta de recursos, es la forma en que se distribuyen los fondos disponibles. Nunca va a alcanzar el dinero, si el que hay disponible termina en los bolsillos de los gobernantes corruptos.
    Además no se desconfía del Estado, se desconfía de los gobernantes de turno, que encima de todo han mostrado su falta de capacidad y probidad .

  5. Umberto Mazzei dice:

    Excelente análisis, profundo y equlibrado. Sus recomendaciones son el único camino que puede funcionar a un mediano plazo, con lo que quede para entonces. En el corto plazo hay que mirar lo que se pueda hacer para mantener el tejido social en el campo, porque la delincuencia urbana se nutre de la población que al perder raíz económica, se aleja de su medio cultural y fluye hacia las ciudades.
    Las crecientes importaciones de productos agrícolas subsidiados, causadas por el CAFTA, agravan el problema.

  6. Daniel Nunez dice:

    Yo estoy de acuerdo con Carlos. No tengo el dato a la mano ahorita, pero en el libro “The Third Wave of Democratization in Latin America” hay un articulo que habla de Guate, y el autor muestra que solo 6 paises del mundo tienen menos ingresos que el nuestro. Guatemala es el pais que menos ingresos recibe de Latinoamerica (no se como estaran los datos ahora, pues esto es del 2000). Pero, tambien estoy de acuerdo con los comentaristas de arriba, porque en Guate pasan cosas que son increibles. Por ejemplo, hablaba hace un tiempo con una amiga abogada sobre un caso de un marero que habia violado a un nino en el Hospital San Juan de Dios. Dias despues vimos en uno de los periodicos que al marero no lo habian podido procesar judicialmente, porque la violacion a ninos no estaba tipificada por la ley; solo los casos en donde se viola a una nina son considerados como un delito por la ley, cuando es nino, no. Yo no podia creer lo que me estaba diciendo mi amiga, pero ella me explicaba que asi “funciona” la ley aca en Guate. O como hoy en Prensa Libre donde un periodista le pregunta a Manuel Ayau que que pasaria, en el marco de los cambios propuestos por el plan Pro Reforma, con los delitos que no estan tipificados por la ley, como las extorsiones en los buses…Eso, creo yo, no se arregla ni con todo el dinero del mundo.

    Disculpen la falta de comas y todo lo demas, pero este teclado no sirve =)

  7. hugo dice:

    Muy interesante el artículo Carlos. Creo que en el fondo es una falla institucional que tiene mucho origen en nuestra cultura política (que podríamos definir como el conjunto de prácticas y valores que definen nuestra vida en una misma polis o Estado). En general nuestra cultura política se inclina por el pragmatismo (de ahí la tentación a los caudillismos y demás). Por otro lado, la noción de cumplir y gobernarnos por la ley (rule of law) no está arraigada ni en las clases populares ni en las clases gobernantes (muchas veces son éstas las primeras en violarlas). Pareciera prevalecer la idea no de cómo cumplir la ley sino de cómo incumplirla sin que lo parezca.
    Coincido que hay problemas que no podemos atribuirlas al conflicto armado pero muchos de ellos si están vinculados al mismo. Uno de los legados nefastos del conflicto armado fue (y sigue siendo) la impunidad y la utilización del Estado para fines ilegítimos (sean políticos o económicos). Lo más preocupante es que muchos agentes del terror (es difícil llamarlos de otra manera) aún medran en el Estado. De otro lado, ha habido una falla estratégica (en gran parte quizá deliberada) en anticiparse a los escenarios de violencia y como consecuencia la respuesta del Estado ha llegado tarde, mal o nunca. Las fuerzas de seguridad parecen no adaptarse a un contexto diferente al del conflicto armado. Pensar que la salida del ejército a las calles vaya a solucionar el problema de inseguridad ciudadana es equivocado pues el ejército no es entrenado para ello (más bien tiene un muy triste recuerdo en la población por los abusos que cometió). En suma, creo que los problemas de violencia e inseguridad han ido mutando a una velocidad que el Estado solo le ha quedado la improvisación como método.

  8. Edgar González dice:

    Bueno, ya varios lectores, hicieron la observación, en cuanto al presupuesto del estado, que es suficiente para la piñata que estan realizando con el mismo, prueba de ellos son los 300 millones que gobernación dejo para cohesión social; así como la corrupción del OJ y del MP, porque en una lucha eficaz contra el mal del crímen organizado, debe de haber un OJ y MP, bien orquestados, en bien de la nación, y no de sus intereses oscuros, porque ya vimos que aquí en Guatemala, si tenes plata, vas para afuera, aunque los delitos cometidos sean de miles de millones, para prueba todos los ladrones de cuello blanco de los Bancos intervenidos y liquidados, creo que y como dijo otro lector, la busca del poder, siempre está en los que encabezan las intenciones de voto, por la Ley de Partidos políticos, y así no habrá nunca una opción verdadera, que nos saque de éste hoyo de corrupción, pero mas que nada, debemos luchar contra la ignorancia del pueblo, que va a votar por el que mas medidas politiqueras y maquiavelicas utiliza, sin realizar ni entender, ningún tipo de análisis de los que buscan la guayaba, para ejemplo allí esta el asesino confeso de Alfonso Portillo, o el maniaguado de Colom, que despues de buscar por 12 años el poder, no tiene pero ni un plan de gobierno serio, ni fué capaz en ese lapso de tiempo de buscar personajes ad hoc, para nombrar su gabinete, obviamente no le convenia poner gente pensante e incorruptible, para que lo dejaran realizar la piñata y danza de los millones que está robando, y esa corrupción dentro del ejecutivo, obviamente está terminando de debilitar a un Estado, ya de por si pisoteado.

  9. Victor Hugo dice:

    “¡No hay almuerzo Gratis!” En nuestro país todo el mundo se queja cuando hay hoyos en las calles, todos se quejan de la falta de seguridad, de la falta de servicios de salud, etc.

    Que el presupuesto sea o no sea suficiente, que los políticos corruptos desfalquen el estado, justificará que solamente algunos paguemos impuestos y mantengamos las calles bachadas ???

  10. Pablo Urrutia dice:

    Aún recuerdo cuando nos decían en la Universidad las grandes bondades del “Concenso de Washington”, aunque nunca me quedo claro como minimizar al Estado era la solución, siempre considere el planteamiento fuera de la realidad de la mayoría de economías en desarrollo, pero pobre de mi sí dudaba, el ridículo era el resultado. Tuvo sus aciertos, pero la experiencia nos demuestra que fue un grave error. Me gustaría conservar de nuevo con mis compañeros y catedráticos que lo defendían a capa y espada.
    La academia no es la Palabra de Dios, pero muy tarde lo quieren aceptar…

  11. Carlos Ralon dice:

    Brillante análisis Carlos. Hemos desmantelado un Estado que, dicho sea de paso, nunca ha sido fuerte. Y en el camino tampoco hemos sido capaces de formar ciudadanos, entendiendo a estos últimos como personas conscientes de los derechos y obligaciones necesarios para vivir en sociedad. Sin una ciudadanía fuerte (que se deriva también de cierta clase de educación compartida por todos los que viven en la sociedad) yo veo a Guatemala como una masa de gente desperdigada, cada quien halando y peleando por su pedacito sin capacidad de pensar en una realidad común más grande, y en la que todos podamos tener oportunidades de desarrollo. No veo como en ausencia de ese proyecto compartido podamos ser capaces de construir un Estado más fuerte. Felicitaciones por este iluminador artículo. Un abrazo.

  12. Coincido con el comentario de Carlos Ralón sobre la brillantez del artículo, estamos viendo si lo podemos poner en otro medio para que no se quede por acá nada más.
    de una manera objetivo nos pone en nuestro lugar como país, si es que se puede llamar a un montón de gente viviendo junta, país.
    A lo anterior debo de agregar el análisis transversal de la falta de líderes buenos de toda clase (política, empresarial, religiosa, deportiva, etc. etc.), todo va de la mano.
    Aqui no hay mala suerte, es lo que somos nada más.

  13. Gracias por todos los comentarios! Intentare darle seguimiento a la tematica abordando algunas de las dudas que algunos han planteado.

  14. Sari Szaszdi dice:

    Un análisis realmente interesante y también coincido con que el mismo debe ser publicado en algún otro medio. Aunque no coincidamos con todo lo expuesto (o no lo entendamos) pues también opino que antes de tributar más, el estado debería demostrar que sí puede usar eficientemente los recursos con que cuenta actualmente. Y luego, más que discutir sobre un aumento a la tributación, debe trabajarse con ahínco para lograr una adecuada recaudación, situación que redundaría en el incremento de lo recaudado. Porque a la larga yo siempre me pregunto: por el simple hecho de ser trabajador dependiente o profesional independiente es justo que nos toque tributar para el mantenimiento de todo el país?

  15. Gustavo dice:

    Me ha parecido interesante este tema. Lo único es que a mi me parece raro que los que hayan salido beneficiados con quitarle el poder a los militares haya sido una oligarquia de antaño. Por otra parte, paradojicamente la violencia que se menciona siempre ocurrio en los pueblos del interior, y al parecer continua ahi.
    A veces me pregunto, cuál es la diferencia de vivr en la Guatemala de hoy con la de hace 20 años? Ejemplo sencillo, antes uno pensaba en salir a pasear al interior de la república por temor de la guerrilla. Hoy no sales ni a la esquina sin pensar dos veces por la delincuencia. A mi me parece que es solo una forma de controlar a la población por medio del terror. Una población que carece de poder.

  16. Manuel Montenegro dice:

    Es interesante que el análisis enfoque la problemática social de Guatemala desde la perspectiva del debilitamiento del Estado, es más interesante aún que se argumente la legitimidad del Estado, amparandose en el Estado de Derecho proporcionado por un cuerpo de leyes e instituciones.

    Ante esta paradoja, ¿será posible que los guatemaltecos no nos identificamos con los intereses económicos, políticos, sociales y culturales reflejados en ese cuerpo de leyes e instituciones, que por cierto, fué estructurado en la dinámica del enfrentamiento armado?

    Sería de suma importancia profundizar en el tema de la problemática social, desde la perspectiva de un nuevo pacto social en donde las grandes mayorias (reconociendo que somos una nación multi-étnica, pluri-cultural y multi-lingue) fueran partícipes con voz y voto.

  17. Marcelo Perez dice:

    Apropiándome de un pensamiento leido en Selecciones: Cuando en un pais, los ciudadanos tienen “conciencia” bastan pocos policías para controlar su comportamiento, por el contrario, ni poniendo un policía a cada ciudadano obtendríamos buenos resultados. Esta “conciencia exclusivamente humana” es y debe ser, inicialmente, producto del hogar, el cual incluso puede ser monoparenteral, luego afianzado por las buenas enseñanzas educativas (ojo en guatemala se abandonaron muchas, en nombre de la “instrucción), y por ultimo, cuando lo anterior falla, por un sistema judicial simple pero eficiente, ya que provocar daño o incluso muerte no es complicado de definir, pero ahí tenemos nuestros codigos tan enredados e instituciones estorbosas que mas garantizan que el culpable no sea procesado, menos condenado, lo cual solo favorece a los “desenredadores”. En materia monetaria, es bien sabido el mal manejo de la cosa publica, agravada por una escasa y deficiente auditoria social. Donde estan nuestros intelectuales que podrían ayudar, que incluso se formaron gracias a las becas estatales (USAC) ?. obviamente, desarrollando sus carreras “justamente ganadas”, cuantos devuelven en servicio publico gratuito, lo que recibieron. Todos somos deudores de la humanidad, les debemos el conocimiento acumulado, y pagamos enseñando a los que vienen. Vuelvo al punto es cuestion de conciencia.

  18. Ronald Fernandez dice:

    Estoy de acuerdo con los antecedentes del problema, mas no en la solucion, mas impuestos no, porque esa mayor carga no la pagarian “los grandes empresarios”, la mayor carga tributaria se traslada al consumidor final sobre todo a la clase media y media baja.

    Ademas una mayor carga tributaria incidiria en mas desempleo y cierre de pequeños negocios, lo que si es impostergable es el aumento de la masa de contribuyentes y mejorar la recaudacion. Como? atacando el contrabando, la economia informal y legislar de modo que la tributacion sea mas facil de aplicar y menos engorrosa.

  19. Sergio Bran dice:

    En lo particular echo de menos en este ensayo un análisis profundo del entorno en el que se mueven los actores. En la combinación de ambos factores se podrán encontrar explicaciones a la causa de fondo de la violencia en Guatemala: La debilidad del Estado.

    El Estado guatemalteco lo organizaron las elites criollas. Establecieron unas reglas de juego que constantemente en la historia han sido violadas y usurpadas por ellos mismos y desde el establecimiento del régimen democrático, también por la clase política.

    El Estado guatemalteco nació débil y las escasas ocasiones que las circunstancias históricas le abrieron una posibilidad para re-estructurarlo y fortalecerlo, ya sea con el uso de la fuerza propia o con ayuda de los Estados Unidos, aquellas iniciativas fueron abortadas. El Estado guatemalteco se organizó excluyendo a los pueblos precolombinos como sujetos de derecho. Ha funcionado invisibilizando los intereses de los sectores sociales mayoritarios y su capacidad de respuesta siempre ha sido limitada no por una cuestión de falta de recursos, sino fundamentalmente por una decisión política que ha buscado perpetuar unas relaciones de poder basadas en la dominación y la subordinación.

    El Estado se organizó teniendo como referencia la hacienda, la tenencia de la tierra y ello derivó en una división de clases que terminó por antagonizarse. ¿Qué otro camino quedaba bajo estas circunstancias?

    Desde el Estado se ha legitimado la violencia. Las elites la utilizan para obtener beneficios propios. El Estado mismo ha sido y sigue siendo un vehículo utilizado para extenderla y desde la época del cultivo del café hasta recientemente con la firma de los acuerdos de paz, sistemáticamente la ha institucionalizado y legitimado como necesaria para preservar el “estado de derecho”, para defender la “constitución” y asegurar la “paz”. El Estado a través del gobierno convirtió la violencia en una regla de juego y en función de esto la sigue utilizando como un medio eficaz para que diferentes grupos obtengan recursos y protejan sus intereses, entre ellos la clase política.

    Las fuerzas armadas responden a este patrón institucionalizado. Su poder en Guatemala, dicen algunos expertos, es casi omnipresente. Ciertamente cuando tuvieron el control del gobierno lo exacerbaron utilizando el argumento y el apoyo de los Estados Unidos de la guerra fría. Habría que preguntarse e investigar si en tiempos de paz este patrón se ha modificado o si se ha sofisticado y ahora opera con otras herramientas y con otros aliados.

    Lo que tenemos en Guatemala es una sociedad donde importantes sectores han sido excluidos históricamente del bienestar social. Una sociedad en constante proceso de descomposición. Una sociedad que culturalmente ha sido urbanizada, individualizada y fragmentada. Una sociedad con grandes brechas de desigualdad económica, política y social. Hemos perdido los lazos identitarios que se alimentaban de la cultura del campo, de la cultura del barrio y del sentido de comunidad.

    La violencia institucionalizada ha sido nuestra compañera de camino al menos en las últimas ocho décadas. Esta se complejiza constantemente porque otros grupos con poder la utilizan también para sus propios fines: Las maras y el narcotráfico.

    Sería fácil decir que la clave para superar la violencia en Guatemala es fortalecer al Estado. No es tan sencillo si el entorno que lo posibilita no cambia, si los actores que la promueven no cambian. Existen sectores que viven de la violencia en todas las clases sociales de Guatemala.

    ¿Cuál sería entonces la alternativa?

    Hay que ver hacia varias direcciones como hipótesis de trabajo:

    Trabajar en función de una ciudadanía activa, es decir sujeta de derechos. Que el “soberano” informado ejerza su poder y aumente su poder para tener control sobre los partidos políticos, sobre los funcionarios públicos y sobre lo que hacen y no hacen.

    Trabajar en un plan de nación inclusivo que tenga sobre la base políticas públicas que generen las condiciones para su realización y garanticen una distribución adecuada de la riqueza.

    Construir cohesión territorial. Eso pasa por modernizar al Estado y por descentralizar el poder en función de los objetivos estratégicos del plan de nación.

    Hay trabajo por hacer.

  20. Yoli dice:

    Me parece que estamos en un impase, económico, social y político. Ya no hay guerra pero si la hay, ya hay paz pero no lo hay Y Entonces?? Seguimos con la lucha de más de 500 años que venimos arrastrando, aunado a ello debemos cargar con errores que nos han costado demasiado y hoy por hoy lo pagamos más caro día tras día; y las decisiones tomadas erroneamente nos hunden cada vez más sin que el pueblo guatemalteco reaccione y su memoria esté cada vez peor.

  21. Anna Urbina dice:

    Excelente artículo, bien balanceado, pero también estoy de acuerdo con el señor Mario Enrique García, que hay muchos tentáculos tanto de las elites de la oligarquía como de las elites militares, que aún mantienen ciertas “subculturas” de represión, de clasificación de clases y de razas que no permiten que la sociedada vaya sanando sus diferencias. Modernizar el estado si implica apegarse a las leyes del país… Rules of Law y no de cambiarlas cada vez que un partido está de paso por la administración del país cada 4 años, para beneficiar los programas con los que los partidos quieren salir en caballo blanco, para sus intereses de partido, políticos, de grupo, o de corruptos… todos los ciudadanos debemos cumplir con la ley, pagar impuestos, promover el desarrollo en nuestras comunidades. Pero nó el chapin vela por su nariz y si cae muerto el vecino solo dice “gracias a Dios no fui yo”. No tienen conciencia social, ayudar a los que tienen menos, reciclar, pagar sus impuestos, no hacer trinquetes. Ahora hasta los bancos lavan plata, los de cuello blanco le blanquean el pisto al los corruptos, comprando mansiones y moviendo la plata en cuentas ajenas, ahora tenemos ladrones y delincuentes de bajo y alto nivel, haciendo nuestra vida de ciudadanos comunes y corrientes un verdadero infierno. Abundan los narcos incrustados en todos los niveles sociales, con sus flamantes carros y novias pueblerinas tratando de derrochar su nuevo status … y obligando a la sociedad a brindarles sus servicios, no digamos los políticos. Pero nosotros permitimos que LA LEY no se cumpliera, que los abogados, jueces, magistrados, tuvieran acceso a manos llenas a las arcas del estado con una supervisión pinche. Además el nivel educativo de los que se llaman padres de la patria deja mucho que desear… no entiendo cómo sacaron sus títulos porque verdaderamente dan verguenza, no tienen el má mínimo recato, honradez, conciecia de que ellos son empleados nuestros… no les interesa, solo engordar sus flamants cuentas. La violencia en Guatemala se ha incrementado por HACERNOS LOS LOCOS sobre la responsabilidad que tenemos con nuestra gente, ayudando a los más necesitados a tener mejores oportunidades y sanando el tema fiscal, tanto del estado como del sector privado. EN LOS PAISES DESARROLLADOS TODOS PAGAN IMPUESTOS, MEJOR DICHO SE LOS DESCUENTAS DE UN TRANCASO Y LES ENTREGAN EL VUELTO… ese es su sueldo, pero saben ser responsables de sus países y no les hace falta nada… porque cumplen… con su deber… esa es la diferencia, aquí todos ven como hacen trinquete para no pagar nada… país de corruptos…

  22. anonimo dice:

    Soy Guatemalteca bueno la verdad considero que la violencia se incrementa a medida que los guatemaltecos lo permitimos, para muestra un boton a mi me violaron y obligaron a hacer algo indevido y lo hice por miedo porque la verdad creo que conocen hasta de mas de mi familia porque seguramente viven donde yo vivo y la luego se encargan de contar lo que supuestamente uno hace por plaser y la gente del municipio cree siegamente en los mismos delincuentes,y sin darse cuenta sus hijos se corrompen e incorporan a estas bandas de violadores asecinos…

  23. Carmen dice:

    Es la pura realidad todo lo que escribiste, pero la verdad es que si pagamos impuestos, se lo roban, no hay vuenos sueldos para nuestros agentes,quien vino a joder todo aca fue Alvaro Arzú, quien permitio que que vinieran a sustraer nuestras riquezas de Guatemala, con la supuesta firma de la paz, que solo sirvio para taparle el ojo al macho, al vender I.N.D.E. y la empresa de de GUATEL, quitando al ejercito, con todo esto vino a perjudicar a las personas más necesitadas y para muestra solo hay que ver en los noticiarios como el narcotrafico esta invadiendo nuestro territorio, y se hacen los pendejos como ellos siempre cuentan con seguridad, y al pueblo lo dejan al desnudo a la intemperie sin importarles lo que les pase, en medio de tanta delincuencia. Guatemala lo que necesita son personas con valor, que expresen su inconformidad, y no se dejen sobornar con bolsas solidarias, o porque los de la minera Montana estan construyendo, esas son puras ¡¡¡¡babosadas¡¡¡¡¡, es obligación de ellos hacerlo. Se estan robando nuestras riquezas, y no estan dejando nada, cuando por el contrario deberia ser Gautemala quien estuviera realizando ese tipo de negocios y asi poder salir del subdesarrollo, con lo que hacen falta las escuelas, y medicamentos en los hospitales.


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