por Carlos A. Mendoza, CABI
Intento de síntesis sobre algunos de sus fundamentos teóricos (I)
1. El enfoque cognitivo como reacción al conductismo
En las ciencias sociales, la influencia epistemológica y metodológica del conductismo ha sido muy persistente. Desde principios del siglo XX, con Watson, el conductismo (behaviorism) surgió en reacción a la simple introspección como método privilegiado para entender el comportamiento humano. Se enfatizó, entonces, el estudio de lo observable: los estímulos y las reacciones. Esta “actitud radicalmente objetivista” (como le llamaría Hayek 1976: 26) llegó al extremo de negar la existencia de la mente, por considerarla como una “caja negra” de la cual no podía extraerse conocimiento, precisamente por no poderse ver lo que ocurre dentro de ella. Lamentablemente, este limitado enfoque ha prevalecido hasta nuestros tiempos en la ciencia política, que intenta explicar el comportamiento acudiendo exclusivamente al estudio del contexto o circunstancias que rodean al sujeto bajo estudio. Por ejemplo, viendo cómo reacciona el político ante las presiones sociales, o cómo se comporta dadas ciertas restricciones estructurales o institucionales, como los incentivos electorales.
Los conductistas calificaban despectivamente como “mentalistas” a quienes daban importancia a los procesos de la mente para explicar el comportamiento humano. Sin embargo, poco a poco, el enfoque cognitivo ha ido ganando más adeptos debido, en parte, a que los avances tecnológicos han facilitado el estudio de la mente y el cerebro de manera más objetiva. El campo interdisciplinario de las ciencias cognitivas, sobre todo de sus dos áreas más sobresalientes (la neurociencia y la psicología cognitiva), ha reivindicado la cognición como algo que puede ser sujeto de estudio bajo los estándares del positivismo científico. Así que, al ser observables, los procesos mentales han dejando de ser una “caja negra”. Por lo cual, el enfoque cognitivo ya no se considera como subjetivista. Además, puede considerarse como un enfoque post-conductista pues reivindica la existencia e importancia de los procesos internos de la mente. Se considera como fundadores de las ciencias cognitivas, a finales de la década de 1950, a los pioneros de la psicología experimental (Miller), de la inteligencia artificial (McCarthy y Minsky), en el uso de las computadoras para simular procesos cognitivos (Newell y Simon) y la lingüística (Chomsky).
En la ciencia política, esta era post-conductista facilitó la emergencia de esfuerzos teóricos que toman en serio lo que ocurre en la mente de los sujetos bajo estudio. El primer paso ha sido aprender de los descubrimientos de las ciencias cognitivas y tomar prestadas algunas de sus teorías. No nos referimos aquí a los supuestos tomados de la economía neoclásica respecto al individuo racional, quien maximiza su bienestar a partir del cálculo de un valor esperado, que incluye probabilidades, costos y beneficios, según sus preferencias adecuadamente priorizadas e informadas. Este enfoque del rational choice se basa en el individualismo metodológico y modela el comportamiento humano según esos supuestos, pero los mismos no están sustentados por evidencia empírica de cómo la mente humana funciona en realidad. Por ejemplo, en contraposición al modelo de utilidad esperada se puede citar la teoría prospectiva desarrollada por Tversky y Kahneman (1979).
2. Distintos modelos cognitivos
En las propuestas de la psicología cognitiva se encuentran modelos teóricos basados en analogías con las computadoras o con las mismas redes neurales del cerebro (modelo conexionista). En el primer caso, se concibe a la mente como poseedora de representaciones, o estructuras de datos, tipo proposiciones lógicas, reglas, conceptos o imágenes. A esas representaciones corresponden procesos también de tipo computacional como deducciones, búsquedas, recuperación de datos, y comparaciones, entre otros. En el segundo caso, la mente se concibe como una red tipo neuronal, en la cual los datos se almacenan en forma de conexiones y los algoritmos consisten en la activación (o inhibición) de dichas conexiones. De estos modelos derivan explicaciones un tanto distintas sobre cómo ocurre el aprendizaje. En el modelo conexionista, por ejemplo, el aprendizaje se concibe como una transformación de los patrones de las redes neuronales que ocurre a partir de un proceso de ensayo y error que permite el reconocimiento de ciertos patrones y sus niveles de activación (ver discusión en North 2005: 31).
Teniendo en cuenta estos conocimientos sobre el funcionamiento de la mente humana, el institucionalismo cognitivo se aventura en la búsqueda de respuestas a preguntas como las siguientes: ¿Qué son las instituciones? ¿Cómo y por qué surgen? ¿Cómo y por qué cambian, persisten o desaparecen en el tiempo? Y, por supuesto, ¿Cómo las instituciones influyen en el comportamiento humano?








En la segunda parte de este POST les paso todas las referencias para aquellos que tengan interes en profundizar. Por ahora, estas son las tres que cito aqui:
Hayek, F.A. 1976. The Sensory Order. An Inquiry into the Foundations of Theoretical Psychology. University of Chicago Press.
Kahneman, D. and Tversky, A. 1979. Prospect theory: an analysis of decision under risk. Econometrica, 47: 263–91.
North, D. 2005. Understanding the Process of Economic Change. Princeton University Press.
Interesante.
Gracias por el post!