por Carlos A. Mendoza, CABI
Intento de síntesis sobre algunos de sus fundamentos teóricos (ii)
3. Algunos aportes concretos de las ciencias cognitivas
La realidad se caracteriza por ser compleja. Todos los seres vivos nos enfrentamos a un medio ambiente que debemos saber navegar apropiadamente para poder sobrevivir. En el caso de los humanos, las instituciones nos ayudan a navegar exitosamente en medio de dicha complejidad. Las mismas son el resultado de patrones cognitivos, es decir, son el fruto de nuestra capacidad para crear mapas o modelos mentales de esa realidad. Ello es posible gracias a otras funciones cognitivas fundamentales como la percepción (extracción de información), la producción de nuevo conocimiento y su posterior comunicación. Así, nuestras habilidades cognitivas nos permiten desarrollar información relevante para comportarnos adecuadamente en el medio ambiente que nos rodea (esto es, eficaz y eficientemente en términos de sobrevivencia), que de otra manera nos parecería caótico e inmanejable. Claro que dichas habilidades son limitadas, es costoso obtener la información necesaria y muchas veces nuestros razonamientos están sesgados.
A pesar de esas limitaciones, hemos generado costumbres colectivas y rutinas de comportamiento para adaptarnos al medio ambiente gracias a su simplificación. En ese sentido, las instituciones se constituyen en restricciones al accionar humano, pues son un conjunto de reglas sobre lo permitido y lo prohibido. Pero también pueden ser concebidas como oportunidades para la innovación, una vez se ha estandarizado y ordenado la realidad. Nosotros creamos las instituciones, pero una vez creadas, ellas dan forma (condicionan) la percepción de los individuos. La realidad que percibimos es filtrada por un lente institucional.
Algunas reglas de comportamiento pueden ser calificadas como heurística, reglas de sentido común, las cuales no entendemos plenamente pero que, dadas nuestras limitaciones cognitivas, resultan convenientes para resolver algunos problemas de manera eficiente (a menor costo). Sin embargo, estas reglas generalmente tienen sesgos que no garantizan su efectividad para solucionar todos los problemas que enfrentamos. Los estereotipos son un ejemplo de estas reglas.
La mente humana está constantemente resolviendo problemas (cómo proceder para ir desde un estado hacia otro establecido como meta), percibidos por los sentidos y provenientes del medio ambiente. Una vez extraída la información del entorno, la mente la procesa a manera de algoritmos. Por medio de ensayo y error se acumula la experiencia sobre lo que funciona, y lo que no, para enfrentar determinados problemas. De esta manera se genera conocimiento. Luego, ese conocimiento acumulado, y siempre en crecimiento, se transmite a través de generaciones. Por medio de un proceso evolutivo, sobreviven las soluciones que resultan más exitosas. Estas se adoptan en el futuro sin necesidad de repensarlas, aunque siempre están a prueba (como la hipótesis poppereana), cumpliendo entonces una función heurística.
Las instituciones son la manifestación externa a la mente de los llamados modelos mentales, que son representaciones o interpretaciones de la realidad construidas por nuestro sistema cognitivo. Algunos los consideran como “marcos” de referencia que cambian en el tiempo, pero por esa misma maleabilidad resulta más conveniente llamarles “modelos”. Se conciben como filtros entre la realidad y los individuos, que pueden (des)acelerar la capacidad de aprendizaje de los individuos a partir de su experiencia. Pueden ser culturalmente determinados, si se entienden como sistemas de creencias, pero no son invariantes.
Los modelos mentales, como representaciones cognitivas del medio ambiente, también pueden ser definidos como pequeños modelos a escala del mundo que nos rodea. Se utilizan para razonar, explicar, predecir, inferir, decidir, controlar, e interactuar, entre otras funciones. Son modelos de trabajo que se construyen a partir de la percepción (experiencia), imaginación (de lo que uno escucha o lee), del conocimiento, o de la comprensión del discurso.
Cuando dichos modelos mentales son compartidos, es decir, cuando hay un traslape o una común interpretación cognitiva de la realidad (del medio ambiente), se puede hablar de cognición socialmente compartida. Esta es la base cognitiva de las instituciones.
Las instituciones son la concreción de esos modelos mentales compartidos, por medio de los cuales pensamos resolver los problemas que se nos presentan como individuos y colectividad. Son una respuesta pragmática a los retos del medio ambiente. Como se ha mencionado antes, se llega a ellos a través de un continuo proceso de aprendizaje fruto de nuestra constante resolución de problemas. La mente siempre está realizando algoritmos para resolver problemas, así que por medio del ensayo y el error nos embarcamos en un proceso evolutivo en el cual se va acumulando experiencia (de generación en generación) y de esta manera crece gradualmente el conocimiento colectivo.
El aprendizaje pude definirse de varias formas, según el modelo teórico que suscribamos. Pero todos están de acuerdo en que consiste en una transformación de patrones que no proviene únicamente de la experiencia personal (estímulos externos) sino que, sobre todo, resulta de un proceso inter-generacional (filogenético, en contraposición a un proceso ontogenético, simplemente relacionado con el desarrollo del organismo – del individuo). Esto nos permite hablar de un aprendizaje colectivo en el tiempo, es decir, del aumento paulatino de nuestra capacidad conjunta para solucionar problemas gracias a la transmisión del conocimiento acumulado de una generación a otra.
Así es como ocurre el proceso de evolución social o cultural (dinámicas institucionales): la persistencia de instituciones se explica por medio de la replicación (por imitación), mientras que la existencia se entiende gracias a la selección (por ensayo y error). Si las rutinas (como convenciones sociales) funcionan bien resolviendo determinados problemas, entonces no hay necesidad de cambiarlas. Los cambios institucionales pueden entenderse como mutaciones (innovaciones o errores) debidas, en parte, a percepciones diferenciadas que dan paso a la creatividad.








Referencias
Chomsky, N. 1992. Aspects of the Theory of Syntax. MIT Press.
Chomsky, N. 2005. Rules and representations. Columbia University Press.
Hayek, F.A. 1976. The Sensory Order. An Inquiry into the Foundations of Theoretical Psychology. University of Chicago Press.
Kahneman, D. and Tversky, A. 1979. Prospect theory: an analysis of decision under risk. Econometrica, 47: 263–91.
Miller, G. 1951. Language and Communication, McGraw-Hill.
Miller, G. 1956. “The magical number seven, plus or minus two: some limits on our capacity for processing information,” Psychological Review 63: 81–97.
Miller, G. 2003. The cognitive revolution: a historical perspective. TRENDS in Cognitive Sciences, 7(3): 141-144.
Newell, A. and H. Simon. 1972. Human Problem Solving. Prentice Hall.
North, D. 2005. Understanding the Process of Economic Change. Princeton University Press.
Simon, H. 1955. “A Behavioral Model of Rational Choice.” The Quarterly Journal of Economics, 69 (1): 99-118.
Simon, H., M. Egidi, R. Marris. 1992. Economics, bounded rationality and the cognitive revolution. Elgar Pub. Co.
Sobre este tema he escrito en anteriores oportunidades, como un ejercicio de sintesis personal y para compartirlo con varios lectores que me han mostrado interes en el tema:
Aportes de Hayek al institucionalismo cognitivo
http://ca-bi.com/blackbox/?p=2270
Un nuevo institucionalismo: el cognitivo
http://ca-bi.com/blackbox/?p=145
Teorías sobre las instituciones: una introducción
http://ca-bi.com/blackbox/?p=144
Muy buenos dos post Carlos.
El tema de la experiencia como insumo para concluir o derivar reglas, si bien es algo que tiene más sentido común, que teorizar y generar reglas. No lo es todo. En particular las ciencias sociales.
Según Taleb, hay dos dominios, extremistan y mediocristan. Extremistan es donde los eventos raros o extremos son algo muy importante y determinantes. Mediocristan es lo contrario, los casos extremos podemos descartarlos.
El ser humano y muchs de sus actividades pertenecen a extremistan. En donde, no importa cuanta experiencia acumulemos, las propiedades estadísticas son irrelevantes. Porque viene un outlier y cambio todo. El mundo de las finanzas es así. Entonces las instituciones que lo conforman deben de construirse desde lo no conocido y en un enfoque de riesgo del outlier, puede sonar paranoíco pero es la única manera de sobrevivir.
Concretamente, la institucionalidad debiera de prohibir aumentar a las IF el leverage más allá de cierto nivel, que puede ser dañino, por ejemplo.
Gracias!