Por Rosa Tock, Autora Invitada
Muchos se preguntarán por qué Barack Obama no ha mantenido el entusiasmo o el momentum político mostrado durante las primarias demócratas de hace algunos meses. En Saint Paul, Minnesota (donde pronto se efectuará la Convención Nacional Republicana), allá por el mes de junio, cuando el senador por Illinois se proclamó vencedor frente a su rival Hillary Clinton, más de 15 mil fieles seguidores no pudieron entrar al centro de convenciones Excel Center. De allí que quizás optaran por rentar el estadio Invesco Field en Denver con cabida para 75,000 espectadores para la Convención Nacional Demócrata. Pero hoy por hoy, conforme pasan los meses, los sondeos de opinión no favorecen al candidato demócrata. ¿Será que el efecto de celebridad se está desinflando como las burbujas financieras en los Estados Unidos? ¿O es que Obama está preparando un retorno espectacular, tipo Guasón, que cambiará los últimos sondeos que otorgan a John McCain una importante ventaja?
Creo, como muchos, que las encuestas no ofrecen un pronóstico preciso de lo que acontecerá el 4 de noviembre, sino representan solamente una fotografía de lo que las personas están pensando en la actualidad. A estas alturas, es muy difícil predecir quién va a ganar la Presidencia y es probable que las encuestas no sean el factor determinante en última instancia.
Para el mundo entero, este debería ser el año del regreso de los demócratas a la Casa Blanca dado el magro, por no decir desastroso, legado del presidente Bush quien terminará su gestión con uno de los más bajos niveles de aprobación de la historia de este país. Pero aún así, la estrategia electoral de McCain, quien realmente no ofrece nada de fondo distinto a la actual administración, está funcionando, y muy bien. ¿Qué está funcionando? El marketing consistente del perfil de McCain: el de un patriota sólido con experiencia y firmeza, preparado para dirigir al país. Para quienes han manejado una campaña electoral, mantener el mismo mensaje es clave para la victoria y McCain insiste en que él tiene la experiencia y la capacidad para dirigir al país. Hacia dónde, quién sabe si él mismo lo sabe. Pero esa pregunta no la formula el americano promedio imbuido ahora en las Olimpiadas y pronto en la serie mundial de béisbol. Además, la campaña republicana ha logrado insertar incertidumbre y miedo en el electorado, algo que los republicanos manejan bien pues conocen la psiquis del electorado promedio estadounidense. El factor riesgo es Obama, una celebridad como Paris Hilton y Britney Spears, pero incapaz de dirigir al país. Poco importa que sea senador, un brillante abogado graduado de Harvard, haya escrito dos libros, o incluso haya ganado la nominación demócrata contra otra experimentada rival.
Revertir la percepción del candidato sin experiencia que viene jalando desde las primarias va a ser muy difícil para Obama. A menos de que su estrella brille de nuevo en la convención y los próximos debates presidenciales. Ahora el candidato demócrata está a la defensiva y tiene que justificarse y mostrar lo contrario, sobre todo con los indecisos que aproximadamente representan 16 por ciento del electorado, y frente aquellos que también harán pesar su preferencia por un candidato blanco. Sin embargo, de acuerdo a algunas estimaciones, Obama no necesita todo el voto del electorado blanco, basta con dividirlo y hacerse con más de la mitad de la clase trabajadora y un altísimo porcentaje de los votos de las llamadas minorías étnicas.
Nada está escrito todavía. Así que lancen sus apuestas pues al final de cuentas, estos candidatos son en sí las hot commodities de la temporada. Desafortunadamente, en un país post-ideológico, vacío de propuestas programáticas y participación cívica, las elecciones se parecen más a un mercado dominado por la especulación de las encuestas.








Muy interesante la exposición. En algún momento durante la lucha Clinton-Obama leí un artículo donde se exponía la tesis de que la cúpula republicana estaba financiando, subrepticiamente y en gran medida, la campaña de Obama al suponer que tendrían una mayor probabilidad de ganar frente al “inexperto” senador.
Si esta premisa fuera cierta, estaríamos ante una jugada política arriesgada y genial (aunque de alguna forma perversa). Todo es posible en una sociedad que se mueve al ritmo de don dinero y donde las inversiones en un marketing bien manejado reditúan ampliamente (pregúntenle a Steve Jobs y sus IPod, IPhone y demás IPxxxx que vendrán).
Claro, estás son solo elucubraciones para discusión. En todo caso, considero que todavía falta ver la reacción de Obama, quien amplíamente inició en desventaja contra Hillary y el resto es historia, todo dependerá, como indicó la autora, del manejo de la psiquis del electorado pues con la reciente intensificación de roces con Rusia, la posibilidad de una nueva Guerra Fría solo beneficia a líderes del corte del clan Bush y McCain (tendrá éste último que darle las gracias a Putin y su delfín por la Presidencia??).
Slds
Las encuestas no reflejan la verdad hasta que sean encuestas simuladas, en donde la persona vota en secreto. Hoy por hoy, autodenominarse republicano es como admitir ser pederasta, nadie lo hará públicamente. Se refleja fácilmente en una encuesta de The Wall Street Journal de hace algunos mese donde una gran mayoría quería que el próximo presidente fuera demócrata pero al poner a McCain vs Obama y McCain vs Clinton (esta encuesta fue hace algunos meses) los márgenes se estrechaban por mucho.
Estoy seguro que a menos que ocurra algo extraordinario, el próximo presidente de EEUU será McCain.
Lo dicho por alvaro fernandez (con minúsculas), solo refleja una estupidez que raya en la locura. Como puede decir que la mitad mas 1 de los ciudadanos estadounidenses (segun la ultima elección), es pederasta??… solo un desequilibrado mental puede hacer semejante aseveración. Desde nuestra familia hasta el pais completo, debe estar en las manos mas capacitadas para llevarlo por el mejor rumbo posible, por ello McCain es la mejor opción.
Si el se cosidera pederasta, que es la única razón que se me ocurre para que haya hecho esta comparación, debe admitirlo y buscar ayuda y reclusión inmediatas.