Por Andrea Arana, CABI
Actualmente dentro de mi trabajo en CABI, ayudo a procesar la data estadística de homicidios registrados a nivel república, enviada por la Unidad de Información Pública del Ministerio de Gobernación. Esta data incluye los homicidios ocurridos en el mes bajo análisis. Entre las causas de homicidios registradas por la PNC están: homicidios por arma de fuego, arma blanca, arma contundente, artefacto explosivo, estrangulación e incluso linchamiento.
Sin embargo, esta data dura son simplemente números fríos, representan a un ser humano que repentinamente se vuelve “importante” para nuestro Estado al morir de forma violenta. Esa persona pasa a ser un dígito que sirve para registrar el nivel de violencia en el país y que sirve para evaluar si están o no haciendo un buen trabajo.
No representa en lo absoluto lo que fue esa persona, si tenía familia o hijos, qué realizó en toda su vida, qué le gustaba, que buenas obras hizo, qué hacía por su país… ni siquiera se sabe su nombre… se vuelve un simple número.
Nos hemos acostumbrado a la situación de inseguridad, pues la violencia se ha vuelto cotidiana. No hay día en que podamos abrir un periódico y no ver una sola noticia de asesinatos, crímenes, políticos corruptos, violencia intrafamiliar, etc. No denunciamos la delincuencia, la impunidad, la corrupción… y cuando lo hacemos no pasa nada…
Es verdad, la violencia homicida ha disminuido. Su máximo pico fue en el 2009 con una cifra de 6,498 homicidios a nivel nacional, en el 2010 hubo 5,960, en el 2011 5,681 homicidios (con una tasa de 39 por cada 100 mil habitantes) y el 2012 finalizó con una cifra de 5,155 homicidios. (Tasa de 34 por cada 100 mil habitantes) Es decir; que entre el 2009 y 2010 la diferencia de “vidas salvadas” fue de 538, entre el 2010 y 2011 una cifra de 279. Y en el primer año de Administración de Otto Pérez Molina, en el 2012, se logró salvar a 526 personas respecto al año anterior.
Pero justo esta semana fueron estranguladas 2 niñas, una de 6 años y otra de 12 y fueron dejadas muertas a la par de una banqueta en la zona 11. También fueron asesinadas otras 2 mujeres en circunstancias similares.
Bajan los homicidios pero se vuelven más macabros. Y los homicidios no representan toda la violencia de este país.
¿Por qué sucede esto?
¿En dónde están las personas que velan por nuestra seguridad para que estas situaciones no sucedan?
¿Cuál es el problema con nuestra PNC y nuestro sistema de seguridad?
El año pasado participé con Propuesta Urbana y la alcaldía de Villa Nueva, en un proyecto buscando mejorar el municipio mismo, y trabajé con expertos de Bogotá en el tema de seguridad. Visitamos las instalaciones de las estaciones policiacas del municipio.
Al ver las condiciones de trabajo de la PNC, pude comprender mucho de los problemas estructurales, que conducen a la disfuncionalidad de nuestro sistema de seguridad y que al mismo tiempo, aportan a la corrupción e inseguridad.
Un agente de policía promedio gana alrededor de Q3, 000 saliendo de la academia. Trabajan 16 horas las 24 horas del día, esto significa que trabajan 8 horas y las otras 8, se encuentran en sus estaciones disponibles por si alguna situación se presentase. Esto durante 11 días, descansan 6 días y luego vuelven a entrar. Durante los feriados oficiales aumentan los días de trabajo y están todos en las estaciones. Tienen un bono de antigüedad que es de Q40.00 cada 2 años.
Las condiciones de las estaciones y subestaciones eran verdaderamente deplorables. El área de denuncias, se encontraba totalmente expuesto a la vista de cualquier persona que pasara por el área. Las antes carceletas de reos, ahora son usadas como los dormitorios de los policías con pequeñas literas viejas de metal. Los baños, la mayoría fuera de servicio y mal olientes, “a veces cuando hace calor se siente el olor en toda la estación” comentaba uno de los agentes. En una estación; para 127 agentes sólo 2 de los 4 inodoros se encontraban funcionales. Las duchas a puro tonel y guacal, y algunas al aire libre, no hay suficientes camas para todo el personal, así que se turnan. Tanto la infraestructura de las estaciones como los equipos estaban en malas condiciones. En varias de las estaciones podía observar solo 1 radio de base que servía para comunicarse con todas las radios portátiles, las cuales no todas funcionaban. Observé computadoras en mal estado, falta y déficit de equipo, etc.
Ayer realicé una pequeña entrevista a un agente de la zona 1 y me comentó que las condiciones de su estación eran malas,…“es una casa colonial que por afuera se ve decente, pero por dentro es desagradable, los servicios básicos son malos y no sirven al 100%. No se pueden arreglar o modificar por que el edificio es considerado como un patrimonio cultural. Hay 150 agentes operativos y 40 administrativos lo que hace un total de 190 policías en el lugar. Y nosotros prácticamente aquí vivimos. Nuestros nuevos uniformes nos han representado gastos de hasta Q300 porque hay que mandarlos a arreglar, son tallas americanas y vienen grandes”…
Actualmente la población del país es de 15 millones de habitantes y según la Subdirección General de Personal en el 2012 hay 25,166 agentes operativos y administrativos en todo el país. Esto significa que hay 167 policías por cada 100,000 habitantes.
¿Cómo podemos esperar una buena respuesta de nuestra PNC bajo estas condiciones? No es sorpresa que se dejan sobornar. Estos son los problemas estructurales que el gobierno debe de atender si desean cambiar la violencia que actualmente azota y destruye a este país.



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