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Impacto de la crisis financiera sobre nuestras ideas

7 Comments 22 Octubre 2008

Por Carlos A. Mendoza, CABI

La crisis financiera internacional no conducirá al fin del capitalismo.  Entre otras razones, el capitalismo prevalecerá porque no existe una alternativa. El status quo es la default option. Sin embargo, sí veremos un mercado más delimitado por el Estado.

La relación complementaria entre mercado y Estado (la cual he comparado con la noción del Yin-Yang), es una de amor y odio. Se necesitan mutuamente, pero hay momentos en la historia en los que un elemento quiere sobresalir a costa del otro. El (des)equilibrio entre ambas instituciones depende de la forma en que nosotros, sus creadores, las entendemos y valoramos en determinado momento. Dicho entendimiento y valoración depende de nuestros propios aprendizajes colectivos.

La realidad nos retroalimenta y nos obliga a modificar nuestros modelos mentales compartidos: los errores (fracasos) invitan al cambio, mientras que los aciertos simplemente nos refuerzan la forma de entender el mundo que nos rodea, promueven la estabilidad. El aprendizaje colectivo ocurre cuando hay una masa crítica que modifica sus modelos mentales en respuesta a la retroalimentación recibida del medio ambiente.

Desde la época de Margaret Thatcher y Ronald Reagan se viene predicando sin descanso que menos Estado y más mercado es siempre mejor. ¿Recuerdan el mantra? “El Estado no es la solución, es el problema”. Sin embargo, la actual crisis puede ser calificada como una retroalimentación negativa que nos dice que algo está mal. Por ejemplo, que las proporciones de la mezcla entre Estado y mercado, consideradas hasta entonces como óptimas, parecen no ser las adecuadas.

El Estado aparece ahora como solución a la crisis del mercado. Lo rescata, no lo elimina. Sin mercado no hay Estado, y sin Estado tampoco es posible el intercambio libre y voluntario. Pero la intervención estatal no se limita a “jugar de bomberos”, es decir, a apagar el fuego que los niños traviesos iniciaron (los “innovadores” que tratando de manejar el riesgo individual aumentaron el riesgo colectivo, según G. Becker). El Estado ha llegado con la plata en mano reclamando voz y voto en las decisiones de los agentes privados. ¡Qué horror! Dirán los libertarios. ¡Así se hace! Dirán los socialistas.

Lo cierto es que la crisis ha obligado a muchos políticos y empresarios a modificar sus modelos mentales. A aceptar que el Estado puede y debe jugar un papel más activo en la economía, al menos evitando los excesos de quienes toman riesgos con el dinero de otros, haciéndonos más vulnerables a todos.

Quienes interpretan la crisis con los modelos mentales prevalecientes antes de la misma, siguen buscando evidencias que incriminen al Estado, pues sus modelos no admiten que el mercado mismo haya provocado su debilitamiento. Para ellos, los agentes económicos se confundieron por culpa del Estado (i.e., la bajas tasas de interés de la FED enviaron la señal equivocada y generaron incentivos perversos). Se les olvida que hay problemas de acción colectiva que no son fáciles de resolver y que, efectivamente, en dichos casos el interés individual (el egoísmo) no genera bienestar colectivo, sino el que todos nos encontremos en una peor situación. Este es el lado oscuro de la mano invisible. Pero a lo mejor no lo aceptan porque esa es una de las principales justificaciones teóricas (respaldada por evidencia empírica) para la intervención del Estado en la economía.

Claro que hay muchas razones para temer al Estado, especialmente bajo regímenes antidemocráticos. El Estado tampoco es perfecto y muchas de sus intervenciones en la economía han sido equivocadas, abusivas e injustas. Por ello, el Estado también requiere de controles y contrapesos. El mercado mismo impone límites al Estado. Además, contamos con otros repertorios institucionales para evitar los abusos estatales (desde arreglos supranacionales hasta instancias locales de sociedad civil).

Sólo los conservadores, de derecha o de izquierda (pues el dogmatismo no es monopolio de ideología alguna), no serán capaces de interpretar correctamente la retroalimentación que la crisis nos está dando y de cambiar consecuentemente la forma de entender el mundo y de navegar en él. La plasticidad de nuestros modelos mentales es lo que garantiza nuestra supervivencia. Es lo que ha facilitado la exitosa capacidad de adaptación de nuestra especie. Quienes cuentan con rígidos esquemas mentales, blindados a prueba de toda evidencia empírica, simplemente serán víctimas de sus propias creencias y de las implacables leyes de la evolución.

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7 Comments so far

  1. Paulo De León dice:

    Carlos, tu post es excelente. Creo que da justo en el clavo de que la discusión no es sobre si el capitalismo es o no viable. Esa es discusión de ideología política o corriente de pensamiento no de nosotros los economistas.
    La batalla intelectual de economistas es entre los clásicos y keynesianos y sus versiones posteriores neo clásico y neo keynesianos.
    Ambos tiene muchas cosas en común, como que el mercado o capitalismo es necesaria para la asignación de recursos pero difieren en la manera de interpretar como funcionan los mercados.
    Ojala aprendamos a lograr ese mix entre ambos.
    Tu post me refuerza mi visión de un sistema financiero como un proceso evolutivo estilo software (propiedad intelectual).

  2. jose raul gonzalez dice:

    Pues los argentinos acaban de tener una leccion de “mas estado” con la nacionalizacion de los fondos de pensiones. Algo asi como una “vacuna” contra ese “egoismo” al que Carlos se refiere. Dice la Sra Presidenta, como justificacion a sus criticos, que si los EUA han nacionalizado la banca, porque los argentinos no pueden hacer lo mismo con sus pensiones?
    Ojala el mundo y la evidencia “empirica” fuera la del ying yang al que Carlos se refiere. El la hora del oportunismo estatista y, lamentablemente, el gobierno porbara ser mas parte del problema que de la solucion… Nuevamente.

  3. Paulo De León dice:

    El ying yang que Carlos se refiere es a la armonía, tu ejemplo es el extremo. Los que pedimos una regulación inteligente no pedimos una medida “estupida” como la Sra. Presidenta de Argentina. Pedimos reglas claras que todos estemos de acuerdo, entendamos y que haya alguien viendo eso.
    Y aquí estás planteando el reisgo que se viene tras estas décadas de desregulación, que es que se vengan los políticos izquierdistas y se vean validados para llevar el rol de estado más allá de donde debe de ser. Es allí donde entramos todos los ciudadanos a defendernos de esos excesos, el dicho popular reza, los extremos son malos. Sólo espero que no pasemos de un sistema sin regulación a uno de sobreregulación.
    El riesgo es repito, que el estallido del sistema financiero lleve a tontos a irse al otro extremo. Para prevenir eso es mejor sentarse y trabajar en algo que sea mejor a lo que ya teniamos.
    Por otro lado, cada país escoge lo que se merece, al final del día en EEUU por ejemplo tienen claras las cosas. El sistema que saldrá de ésto será mejor, no lo tengo claro en otros países, Argentina es hoy un ejemplo.
    Me imagino que por eso nos llaman países emergentes o exóticos, porque nuestros líderes son volátiles e inpredecibles.

  4. Jose Raul Gonzalez dice:

    De acuerdo con que cada país tiene lo que se merece. Sin embargo, no comparto tu optimismo de que el sistema “saldrá mejor”. Eso dependerá de lo que se termine implementando como “regulación” ya sea bien o mal entendida.
    Mientras ese momento llega, la ola estatizante en América Latina está aprovechando el “momentum ideológico” para apretar su soga sobre “el mercado”.
    Tu aclaración es importante porque podemos estar enviando el mensaje equivocado si no matizamos lo que entendemos por “estado” o por “regulación”.
    Animo!

  5. Marlon Barrios dice:

    Gracias por el post

  6. Roberto Barrios Castillo dice:

    Siento diferir, lo que es absolutamente valido en la ciencia, pero me parece un enfoque fatalista pensar que no existe otra alternativa. En realidad el Estado ni el mercado son comodines. En nuestro país los seudo liberales, satanizan al Estado solo cuando afecta sus intereses, cuando lo necesitan,recurren a el para que financie la crisis cito la crisis cafetalera y mas reciente la crisis inmobiliaria. Pensar en la evolución como un epoca de recambios tutelados, no es ni mas que omitir a la ciencia y pensar que como no existe otra alternativa (que creo que si la hay) es admitir el designio divino sin palabrear. El capitalismo esta condenado a su desaparición producto de sus propias contradicciones y leyes. Claro, esto no ocurrirá de manera brusca, como alguanos socialistas de salón piensan. Las leyes en la realidad funcionan al margen de los deseos de la humanidad.

  7. diego joachin dice:

    Los libertarios de pura cepa [hayek] dicen que el sistema de mercado funciona solamente porque no lo creó el humano, mas bien se topó con él durante la historia a través de la tradición [algo así como los black swans de Taleb].

    Esa forma de evolucionar entre “booms y busts” es lo que llaman reflexividad [popper] y que le ha servido a george soros como esquema de estudio para especular.


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