The Black Box
05 septiembre 2011
Por Miguel Gutiérrez
La crisis ha dejado sed de información, que viene por el miedo de verse sorprendidos de nuevo. Tanto en Guatemala, como en los países desarrollados existe un denominador común ante la volatilidad de los mercados, y esto es el miedo de volver a sufrir una recesión de nuevo. Para los más informados la crisis fue una oportunidad inusitada de obtener ofertas y obtener ganancias que rara vez se presentan; para los menos informados: frustración y en algunos casos, deterioro de calidad de vida.
Europa se encuentra en recesión, o al menos una parte importante de ella, hoy (ayer) cayó 4% la bolsa después de una caída acumulada de 20%, América Latina y Asia en desaceleración, y la incógnita es: ¿EE.UU. entrará en recesión? Y si bien es la pregunta es la más pertinente, tambien es la más irrelevante, ya que la alternativa es un escenario de economía zombie, que es muy parecido a una recesión. EE.UU. mantendrá un crecimiento cercano a cero. Si su crecimiento económico es -0.5% o +0.5%, resulta similar, y es como el preguntar si el paciente tendrá fiebre de 38 grados o 38.5 grados, la sensación es la misma, el paciente tiene fiebre, no de muerte, pero la tiene; y para el caso de los EE.UU. el tema es el mismo, la economía se mantendrá fría, en estado zombie por más de un año o en recesión, ambos escenarios no son agradables y no muy diferentes uno del otro.
Sin embargo, las expectativas son disimiles y depende de las experiencias vividas en la crisis como de la disponibilidad de información. Por ejemplo, un extremo lo representan las proyecciones desarraigadas de la realidad como las que tiene Ministerio de Finanzas que proyecta un 3.5% de crecimiento de la economía el otro año, asi como las condiciones de recaudación muy buenas o un Banco Central con proyecciones de tasa de crecimiento mayores al 3% . No es un mero sobre optimismo ingenuo; ya que las proyecciones disfrazan las condiciones económicas, financieras y fiscales bajo las cuales dejara el presente gobierno al país. Un agujero fiscal no visto en decadas, dejando (las proyecciones) un halo de cinismo e ingenuidad folclórica, indigno, hasta para una republica bananera.
Por otro lado, los que tienen expectativas de desastre, como algunos ciudadanos neoyorkinos que están haciendo refugios con alimentos por la recesión y el hambre que se avecina. Hay mucho miedo, acceso a TV y programas de ficción efectivamente, pero lo que queda claro es que la ciudadanía de los países desarrollados tiene sensibilidad y miedo ante la eventual recesión del próximo año, situación que garantizará volatilidad y curvas cerradas en el camino económico de los próximos tiempos, hoy los americanos y europeos son consumidores nerviosos y eso le da volatilidad al mundo.
La información y el análisis se hacen cada vez más necesarios ante las divergentes perspectivas, para evitar ingenuos optimismos como innecesarias acciones ante cataclismos que muy probablemente no ocurran. El escenario del fin del mundo está descartado como el de la vigorosa recuperación que todos quisiéramos, lo importante es buscar a detalle y dibujar un panorama cauto, serio y conservador sobre el cómo viene la quinta etapa de la crisis que implica una segunda recaída en el nivel de actividad económica.
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