Por Miguel Gutierrez, CABI
Este Fin de Semana se realizó un importante evento académico analizando documentos clásicos sobre moneda y banca. En este único seminario, auspiciado por la Rectoría de la UFM, se encontraba Rolf Luders, conocido como uno de los Chicago Boys en Chile, doctor en economía de la Universidad de Chicago y profesor de la Universidad Católica de Chile.
Al salir de este único evento, a través de los diarios, se expresaba serias diferencias entre sector privado y gobierno. Que mal momento para que el gobierno y el sector privado se involucren en una dinámica de conflicto, justo cuando se necesita una coordinación extraordinaria para aprovechar las contadas oportunidades que pueden derivar una crisis como la que se avecina. Rara vez ha sido tan importante imprimirle el sello de transparencia al gasto público para que este tenga impacto social y económico. Rara vez se han hecho propuestas tan conservadoras en materia impositiva. La propuesta que se encuentra en el Congreso no afecta más que el pago de placas de vehículos, un des incentivo a la compra de automóviles, mas no al aparato productivo que es lo que importa hoy, es un precio bajo para mantener la hoy valiosísima coordinación gobierno sector privado. Guatemala enfrentará en el año 2009 y 2010 el mayor golpe externo en ochenta años, la coordinación en el país rara vez ha sido tan importante.
El sector privado parece ponerle la mano al cuello al sector público con la negativa de la aprobación del presupuesto por ser poco transparente en el gasto, un gasto tradicionalmente depredador y opaco, ¿no es más racional empujar una agenda de transparencia del gasto conjunta?
Pero, no todo queda allí, ya que el gobierno cuenta con una dinámica más perversa aun, colocándole la mano al cuello al sector privado de una forma muy irracional, a través de la más restrictiva política monetaria de la historia del país (caída real de medios de pago de dos dígitos) que mantiene a la economía sin dinero, ni crédito; y un tipo de cambio sumamente desventajoso ante la competencia externa. Colocarnos las manos al cuello no es la más producente de las acciones justo antes de los tiempos de vacas flacas que se aproximan.
Volviendo al tema del seminario en mencionado, se analizó el documento llamado Historia Monetaria de los EE.UU. que es una joya de política monetaria elaborado por Milton Friedman y Ana Schwartz. En este tratado se analiza como a principios de los años treinta, los años de la gran depresión, se contrajo la liquidez abruptamente en EE.UU. por el acaparamiento de oro por parte de Francia, debido a que el Dólar mantenía el Patrón oro.
El gran error de la FED en ese entonces, fue el contraer más aun la liquidez, subiendo la tasa de interés conduciendo la economía hacia la gran depresión, ante lo cual Friedman se pregunta ¿Por qué la autoridad monetaria fue tan inepta?
Entre algunos economistas se consensuó sin mayores dificultades que esta situación guarda un especial parecido con el escenario vivido por Guatemala hoy, ochenta años después de la gran depresión. Se contrae notablemente la liquidez en el país (medios de pago) por el credit crunch mundial y el Banco Central contrae aun más la liquidez subiendo la tasa de interés y evitando el restablecimiento de los medios de pago.
Que mal momento, justo antes de recibir el impacto de la crisis americana, contar con un Banco Central que no tiene dentro de su acervo conceptual los últimos ochenta años de experiencia, conocimiento y teoría económica.
Que mal momento para mantener el tipo de cambio a niveles de 1997, después de que México, Costa Rica, Brasil, Perú, Colombia y Chile; han validado notables depreciaciones que colocan en desventaja a la agricultura e industria guatemalteca frente a estos países latinoamericanos. Que mal momento de contar con un banco central con confusiones técnicas de orden provincial.
Hay personas que han mencionado a Keynes como enfoque viable de política. Hay que recordar que Lord Keynes menciona al déficit fiscal como herramienta de política una vez agotado el instrumental monetario, en las circunstancias actuales coinciden tanto Friedman como Keynes, es necesario relajar la política monetaria, el contexto es deflacionario y recesivo, no hay mas riesgos de inflación.
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