por Paulo De León, CABI
Por casualidad o no, dentro del ciclo de conferencias que se realiza ahora por FMI denominada “International Macro-Finance”.Hay un paper presentado escrito por Chinn y Moore “Private Information and the monetary model of exchange rate “(para bajar abajo). El paper forma parte de un serie de trabajos de investigación que rondan sobre el tema de Macro Finanzas, es decir, la mezcla entre la macroeconomía tradicional y el cada vez más importante mundo de los mercados financieros.
En ese sentido los conceptos y términos de finanzas cobran más vida en la determinación de variables macro como tipo de cambio, cuenta corriente, que se mezclan con temas como teoría de portafolio, acumulación de reservas, pero lo más interesante y relevante para el momento coyuntural de Guatemala expuesto en nuestros últimos posts es el capítulo de la conferencia denominado: “Micro View of the FX market”, es decir una vista micro (bottom up) del mercado de divisas.
El paper tiene la siguiente esencia: los modelos tradicionales de predicción de tipo de cambio han sucumbido para explicar movimientos de alta frecuencia (corto plazo). La paridad de tasas, Balassa-Samuelson, desequilibrios de cuenta corriente, tipo de cambio real son modelos de largo plazo por lo tanto irrelevantes para determinación de corto plazo. Algo como lo sucedido con el quetzal. El paper aduce que los jugadores del mercado tienen información privada referente a la demanda de dinero, liquidez entre otras variables que les hace tomar decisiones que se traducen en órdenes de compra o venta en el mercado del tipo de cambio y tasas de interés. Para el caso de Guatemala, sólo tenemos un mercado cambiario semi activo, mientras que no hay uno de tasas, desde que el secundario de papeles estatales no existe un trading activo y profundo.
Cito algunas frases del paper (traducción mia) para mayor entendimiento:
“La desconexión del tipo de cambio es un rompecabezas explicado por la inestabilidad de la demanda de dinero, desde que los parámetros de la demanda dinero (preferencia de mantención de liquidez y alocación de portafolio) son desconocidos por adelantado, sólo son revelados por el acto de trading per se, através del flujo de órdenes del tipo de cambio. Más específicamente, shocks a la liquidez de demanda de dinero ofrecen motivaciones para explicar el flujo de órdenes en el mercado de divisas (FX) según el paper seminal de Evans y Lyons (2002)…..
El flujo de órdenes acumulado recoge los shocks de liquidez o de demanda de dinero y provee el eslabón perdido que aumenta el poder explicativo de modelos monetarios convencionales. Se concluye que mientras el flujo de órdenes juega un rol crucial en el movimiento del tipo de cambio en el corto plazo, su rol en la determinación del tipo de cambio en el largo plazo es mucho más limitada.”
En otras palabras, los movimientos en los mercados financieros no responden a variables teóricas clásicas, en especial en el corto plazo. Por lo tanto, la autoridad monetara debe de contar no sólo con especialistas teóricos e investigación fuerte del mercado sino de traders de monedas o Fx o tipo de cambio que tengan más textura y experiencia, la información recogida de la manera micro que se comportan los mercados es un input que “debe” ser considerado por la autoridad monetaria. En el caso reciente de Guatemala, la información derivada de la masiva liquidación de dólares de los institucionales reflejaba una información derivada de un shock de la demanda de dinero en quetzales, que debió ser registrada y captada por la autoridad.
Lo anterior fue puesto en práctica por Greenspan y otros banqueros centrales, particularmente el ex chairman de la Fed tenía en su oficina instaladas terminales de Bloomberg donde además de leer y administrar la Fed tenia un ojo puesto en los mercados de tasas (Treasury Bonds) y monedas. Además de contar con un séquito de traders de la mejor mesa de dinero del país (la de la Fed), con los cuales mantenía comunicación directa.
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