El Peso mexicano y el Quetzal Guatemalteco

por Paulo De León, CABI

La portada de Prensa Libre del día de hoy muestra las consecuencias del spread de precios entre ambos países. La consecuencia es el contrabando rampante que ha penetrado una buena porción de los mercados de bienes transables del país. El contrabando es malo, no sólo porque no es legal sino porque es una forma de competencia desleal para el productos o importador apegado a la ley. El contrabando está causando otro tipo de estragos y no sólo se queda el daño a la industria nacional y al comercio (la gente ya no compra su producto preferido en el super, lo hace al pick up que se pone en la esquina); también el Estado.

La gráfica muestra el peso mexicano desde el 2006. Muestra 3 escalones y dos saltos. El primero, la estabilidad del 2006 hasta la crisis del 2009 en torno a 10 por dólar. Luego con la crisis salta al siguiente escalón que se mantiene durante casi 8 años, en torno a 13 por dólar. Luego viene el siguiente jalón que no ha parado y que lo llevo a 20 promedio desde el 2017 hasta la fecha.

En total el peso mexicano se ha depreciado 100% en 13 años, para una depreciación promedio simple de 7.7% anual. La inflación, para los que se preocupan por ella, ha estado muy por debajo de dicho nivel. Desmoronando la idea teórica que toda depreciación se va 1 a 1 a inflación.

Para el mismo periodo, el quetzal no se movido prácticamente. En el 2006, el TC fue de 7.65, similar al 7.65 de hoy día. Durante estos 13 años, la depreciación promedio fue 0%. Pero Guatemala tuvo inflaciones de 4-5% en cada uno de esos años. Dos cosas saltan: si el TC fuera el principal determinante de la inflación debieramos haber tenido inflaciones cercanas a 0%. Segundo, la inflación hace que los productos y servicios de Guatemala sean menos competitivos porque cada vez son más caros producirlos. Podría aliviarse con un aumento de ingresos más que proporcional que esa inflación, lo que pasa en países en crecimientos altos. Evidentemente no es el caso de Guatemala.

Esto quiere decir, que lo mexicano se abarato en relación a lo chapín; o que lo chapín que encareció en relación a lo mexicano. Ud escoga. En todo caso las disrupción es de precios, no es que lo mexicano sea más barato porque producen más kilogramos por hectárea o unidades por hora de cualquier producto. Es un fenómeno estrictamente monetario.

Qué hacer? hay varias salidas. Pero todas requieren de un esfuerzo y sacrificio. Son políticas macro evidentemente, es decir, que afectan a todos. Lo que si no se vale es decir no hacer nada. Los impactos son fuertes en la economía y retomando el tema que no sólo son productores y comercio, también el Estado. La brecha fiscal que ya reconoció la SAT es producto del contrabando. Cálculos de CABI lo estimamos en más de US$ 3.5 mil mm para éste año.

Al recaudar menos como % de la deuda, la razón Deuda Pública Ingreso Público se ha erosionado a tal nivel que los clasificadores nos dieron downgrade de nota. En otras palabras el contrabando está afectando el riesgo país.

Prensa Libre lo tiene claro en su portado. El contrabando frena del desarrollo además que genera un aumento de la cultura de la impunidad, el contrabando es realizado por narcos y coyotes de personas, aumentando al tráfico ilicito de prácticamente cualquier cosa. Este tema ya ha subido hasta niveles de EEUU y de seguridad nacional en dicho país.

Finalmente, el peso mexicano se ha estabilizado en torno a 20 formando el embudo técnico mostrado arriba. Sólo esperemos que el cuarto escalón en la formación no sea hacia arriba sino veamos por primera vez en décadas un escalón hacia abajo en el peso mexicano. Las noticias económicas de dicho país no son conducentes a ello, más bien siembran más dudas.

 

 

 

 

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