Cambio de Era

por Paulo De León, CABI

Artículo para El Periódico, pinche aquí.

No hay duda de que la era que termina es la bien conocida y definida, Globalización 2.0. Esta segunda versión de la globalización termina en el año 2008 cuando las exportaciones como % del PIB mundial topa en 31% y empieza un declive con golpes importantes con el covid, la guerra comercial EE. UU.-China en la administración Trump, y ahora con la guerra Ucrania-Rusia y se acelerará aún más.

Muchos conocedores del tema reconocen que la primera gran era de la globalización (versión 1.0) se dio a fines del siglo XIX y termina justo con la Primera Guerra Mundial. La segunda globalización arranca posterior al fin de la Segunda Guerra y fueron casi 60-70 años de comercio y paz.

La nueva era que arranca hace 14 años en 2008, esta huérfana de nombre o conceptualización. Aquí se propone una opción: la era de la represión financiera. A diferencia de hace casi 100 años cuando acaba la Globalización 1.0, cuando reinaba cierta mesura y cordura monetaria y que solo fue alterada con la impresión de dinero en Alemania por las compensaciones impuestas por los vencedores, y el financiamiento de la Segunda Guerra en Inglaterra; esta vez estamos viendo la mayor impresión de dinero en la historia moderna en tiempos de paz.

La impresión de dinero origina inflación, eso lo hemos mencionado a lo largo de casi dos años de escribir en este medio. Hoy la inflación es cercana al 10% en un resultado esperado para muchos, pero negado por otros. La forma de imprimir dinero y meterlo a la economía sucede como se ha hecho en la mayoría de los casos similares en los 2 a 3 mil años de historia de récords del ser humano. Imprimiendo dinero ficticio para financiar el gasto público. Esto entra en la economía real, pero en la economía financiera ocasiona un movimiento que explicare a continuación.

Al imprimir dinero y comprar bonos del Tesoro, se provoca una demanda no orgánica que dispara el precio de los bonos, que es lo mismo que decir que las tasas de interés bajan a lo largo de todo el horizonte de plazos. Por ejemplo, en este momento la tasa a 10 años de EE. UU. se encuentra en 2.8% pero la inflación es de 8.5%, es decir, la erosión de poder adquisitivo es de 5.8%. Los mismos US$100 de hace un año, hoy pueden comprar casi 6% menos cosas. Pero fenómeno de tasas manipuladas por la compra de bonos por parte de Bancos Centrales no arrancó con el covid, arranca precisamente con la crisis suprime de 2008.

En Europa, la situación es aún peor, ya que el experimento monetario ha provocado tasas negativas desde el año 2012, cuando estalla la crisis griega. Negativas sin considerar la inflación, las reales serían aún peor.

Un ejercicio sencillo que realicé para el presente análisis. Una persona que deposita US$100 en un certificado de depósito en EE. UU. en el año 2008, incluyendo lo que recibe de intereses, pero restando la inflación, tendría hoy un poder adquisitivo de US$83, es decir, una pérdida de poder adquisitivo de 17%. Si consideramos entonces que el mercado espera para los siguientes 10 años, una inflación en torno a 3.3% y una tasa a 10 años de 2.8%, se asume que se perderá 0.5% anual de poder adquisitivo. Es decir, que un plazo que arranca en 2008 y termina en 2032 (24 años), la erosión del poder adquisitivo estará en torno a 25%. En Europa sería aún peor. Esto no sucede en todos los países, Guatemala por ejemplo no es así, pero afecta de alguna manera.

Esta pérdida de poder adquisitivo la gana el Estado, es por ello que muchos economistas llaman a la inflación como un impuesto que pagamos todos. Otros más severos llaman a esto como una expropiación de riqueza, que numéricamente se comprobó arriba. Los ahorrantes son afectados directamente, así como la erosión del poder adquisitivo de los ingresos.

Las consecuencias son severas, el sistema de incentivos no funciona, la asignación de capital esta distorsionado, la desigualdad se dispara, la pobreza aumenta, y el poder se concentra aún más en los Estados que están cada vez más endeudados.

Para terminar la represión financiera, es decir, que las tasas sean mayores que la inflación; no pasará. El nivel de endeudamiento es tan grande en los Estados que una subida fuerte de tasas mandaría a la quiebra a muchos de ellos. La decisión de política es patear la pelota para adelante. La falta de liderazgo en el primer mundo es evidente, confusiones ideológicas (algunos economistas poco serios proponen la MMT, por ejemplo), agendas programáticas, activismo sin sentido, polarización social, entre otros problemas marcan las agendas de los políticos. Que se alejan del sentido común económico y nos acercan a todos al precipicio.

La historia es una guía, milenios de años de evidencia nos ratifican que estos experimentos monetarios nunca terminan bien.

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