Por Paulo de León, CABI
El título del artículo está inspirado en el más reciente libro del autor Nassim Taleb, probablemente la persona más influyente en la última década en materia de debate en el mundo financiero del primer mundo. Taleb ha escrito 3 libros de amplio espectro que lo ha popularizado en el mundo entero. Los practicantes del mercado lo conocemos desde hace más de 15 años en parte por su libro técnico de Opciones (Dynamic Hedging) que se separaba de aquellos textos académicos escritos por personas que no pertenecen al mundo de la práctica, pero también por el lanzamiento de su primer libro tipo ensayo: Fooled By Randomnes, esto en el año 2001.
El mundo académico de las ciencias sociales (pseudo ciencias) es uno de los flancos de ataque del autor que se considera filósofo y un escéptico empírico, es decir, alguien que demanda de evidencia empírica cuando se trata de entablar un debate pero escéptico conociendo que los métodos científicos y la matematización de la economía y de cualquier ciencia social es un esfuerzo inútil por decir lo menos para concluir, decidir y mucho menos predecir.
De allí que haya llamado a un cambio radical a la forma que las Universidades enseñan la economía, que es relevante porque debido a éstas “teorías” muchas de ellas sin un test empírico han fragilizado el mundo el que vivimos llevándolo a los efectos que estamos viendo desde el año 2007 con grandes pérdidas no sólo económicas, sino también humanas (considere la autoestima o psicología de los desempleados por ejemplo).
Los hacedores de política dilapidan recursos de los impuestos de las personas en programas sin evidencia empírica basados en teorías aprendidas en salones de clase que nunca han sido siquiera pasados por el crisol de un laboratorio de evaluación de impacto. También estas teorías financieras dirigen las normativas y regulaciones financieras, las cuales promovieron el excesivo endeudamiento ampliamente tratado en éstas columnas, bajo la sensación de que el riesgo se puede medir y que los eventos de baja probabilidad pronosticados por el método gaussiano o distribución normal deben ser despreciados.
Siendo economista debo reconocer que una gran porción, sino es que toda la teoría económica venga de las Universidades que vengan estas basados en éste mundo “normal” o “gaussiano”, por lo tanto, las conclusiones, políticas, recomendaciones y acciones derivadas de ellos están influidos por ésta visión incompleta e incorrecta de ver el mundo y su realidad.
Para poner en un ejemplo de lo que estamos hablando, considere ud lo siguiente. La teoría gaussiana que es la base de toda nuestra pseudo-ciencia (prefiero llamarla disciplina) depende de dos variables: la media (promedio) y la desviación estándar. Con ésas dos medidas y asumiendo que las observaciones económicas se comportan de manera ordenada- la famosa campana gaussiana- se derivan entonces las conclusiones del modelo. Un ejercicio real sería así: la desviación estándar de los movimientos diarios del índice de acciones más importante del mundo, el S&P 500, es de 1.14%. Es decir, que el índice se mueve más o menos 1.14% para arriba o para debajo de manera diaria en un 95% de los casos. Es decir, que un movimiento mayor a 1.14% en cualquier dirección tiene una probabilidad de ocurrencia de 1 en 95 días. Ahora ¿cuál es la probabilidad de ocurrencia de un movimiento más grande, digamos un poco más de 3 veces la desviación estándar, por ejemplo, 4% hacia cualquier lado en un día? En “teoría”, eso tiene una probabilidad de 1 en 4300 días, o 1 cada 17.2 años. Ahora considere un movimiento de 8% en un día, según el método que sirve para sustentar toda la “ciencia económica” nos arroja una probabilidad de ocurrencia de 1 en 1 millón de años.
Qué tan bien ajusta el método o predice, que es lo más importante? Sólo para confirmar con la práctica de que dicha metodología es inútil, sólo en el año 2008 y 2009 (los años de la crisis) hubo 33 días de movimientos mayores de 4% (hacia cualquier lado), que contrasta con la predicción que eso pasa cada 17 años; y hubo 4 ocasiones de movimientos de más de 8% (hacia cualquier lado) que contrasta con la teoría que predecía dicho evento una vez cada millón de años.
Estas teorías son las que dan vida a los modelos de los bancos, de los reguladores, de las aseguradoras, de la probabilidad de quiebra de una empresa, de los modelos de niveles de endeudamiento óptimo, de las políticas económicas de los Gobiernos, por decir algunos de los campos que nos afectan en el día a día.
Al subestimar los eventos fuertes, el mundo ha entrada en una autojustificación y racionalización de que el “peligro” teórico es mucho menor al real, generando una sobreconfianza en la toma de decisiones llevando a fragilizar el mundo más de lo que un simple practicante que conoce de la realidad sabe, conoce y pone en práctica.
Estos grandes cerebros e intelectuales han llevado al mundo a lo que es, la solución no es fácil, es la búsqueda de lo contrario, la búsqueda de la antifragilidad, pero eso queda para la siguiente columna. Este concepto también aplica al tema político que se abordará en la segunda entrega, pero para dejar pensando al lector hago la siguiente pregunta: El mejor país del mundo, según varias métricas, es Suiza, ¿Cómo es su sistema político?
Dejo al final de éste artículo la famosa frase de la leyenda del Beisbol y filósofo de la vida, el gran Yogi Berra: “En teoría, la práctica y la teoría son lo mismo, en la práctica, no”. Por esto y muchas cosas más, me he pasado los últimos 15 años desde que salí de mis estudios de postgrado, des teorizándome y sumergiéndose en el mundo de la práctica del prueba y error.








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