Para nuestros lectores, facilitamos copia de la propuesta de Reforma Constitucional que el Organismo Ejecutivo trasladará al Congreso de la República de Guatemala para su consideración:
Esperamos contar con suficiente tiempo para dar nuestros comentarios sobre el impacto que dichas reformas, de ser aprobadas, podrían tener en la economía y política nacional.
Por favor, vean con atención los siguientes mapas. ¿Cuáles son las similitudes y diferencias entre ellos? Luego les diré qué representa cada uno.
Yo veo lo siguiente:
En el primero, están con colores más intensos los países de América Latina y África. Esta misma diferenciación la veo en los otros tres, aunque las tonalidades son distintas, pues provienen de cuatro documentos independientemente publicados hace pocos días.
El primer mapa refleja los niveles de violencia homicida en cada país del planeta, según la tasa por cada 100 mil habitantes. Elaborado por el Estudio Global sobre Homicidios 2011, de UNODC.
El segundo mapa con los niveles de pobreza en cada país, publicado por IndexMundi que a su vez recopila cifras del CIA World Factbook.
El tercero es el mapa del Indice de Desarrollo Humano recientemente publicado por el PNUD en su Informe Mundial 2011.
Finalmente, el cuarto mapa refleja la población entre 10-19 años de edad por país según una herramienta interactiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Pueden consultar también el mapa de tasas de natalidad dentro del Informe Estado de la Población Mundial de UNFPA 2011, para ver como se replican los colores en las zonas donde las mismas son altas (p. 17).
¿Qué conclusiones se pueden sacar de todos estos mapas? Pueden dejar aquí sus comentarios. Yo les daré luego mis puntos de vista a partir de una base de datos que elaboré integrando las cifras de 189 países. ¡Feliz semana!
Hace pocos días, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó su Informe Mundial 2011 sobre el Desarrollo Humano. En el mismo, como ya es tradición, se da seguimiento al Índice de Desarrollo Humano (IDH) de cada país miembro de las Naciones Unidas, para los cuales hay data disponible que permita evaluarlos en tres dimensiones: ingreso, educación y salud de sus habitantes. Por cierto, este año se logró incluir a 18 países más en el ranking, por lo que hubo un reacomodo en las posiciones. Por ejemplo, es la primera vez que se incluye a Cuba.
La publicación del Informe coincide con la víspera de la Elección Presidencial en Guatemala (y Nicaragua). Así que sirve para evaluar al Presidente del Ejecutivo que sale y también como punto de partida para el entrante. Además, estas evaluaciones pueden hacerse de manera comparativa con otros países, especialmente con los centroamericanos. A continuación presento una serie de gráficas que elaboré con las herramientas dinámicas que facilitó el PNUD en su sitioweb. Incluyo a los siete países de la región y algunas observaciones:
IDH vs. Producto Nacional Bruto per capita (paridad del poder adquisitivo), 1980-2010
Debido al crecimiento poblacional de Guatemala, el ingreso per capita parece no crecer mucho en los 30 años bajo observación. Sin embargo, sí es evidente que mejoramos en el IDH, aunque siempre por detrás de los demás. Impresionante es el caso de Panamá, que ahora se aproxima a formar parte de la elite de países con Desarrollo Humano “muy alto”. Pareciera que el peso poblacional hace más difícil el avance.
IDH vs. Gasto en Salud Pública como porcentaje del PIB, 2005-2008
Aunque hay pocas observaciones, es curioso que Honduras, Nicaragua y El Salvador, teniendo niveles similares de gasto en salud tengan distintos IDH, cosa que no sucede con Panamá y Costa Rica.
IDH vs. Gasto Público en Educación como porcentaje del PIB, 1980-2009
Aquí es donde más evidente es el avance de Guatemala, y parece que la relación con mejoras en el IDH fuera de uno a uno.
IDH vs. Porcentaje de Población Urbana, 1980-2009
Esta es la gráfica que más me impresiona, pues se observa el mismo comportamiento en los siete países. A mayor urbanización, mejor IDH.
IDH vs. Porcentaje de Población viviendo con menos de US$1.25, 1980-2009
PNUD sólo cuenta con un año para Guatemala y Nicaragua. Sobresale la forma en que Honduras ha reducido este indicador (pobreza extrema). Lamentablemente, esta reducción en pobreza no se ha traducido en menores niveles de violencia homicida. Sobre eso escribiré el próximo post.
Las encuestas de preferencia electoral fueron tan criticadas por sus desaciertos en la Primera Vuelta (11 septiembre 2011) que casi nadie se atreve ahora a dar un pronóstico sobre los resultados de la Segunda Vuelta (6 noviembre 2011) entre los candidatos más votados: Otto Pérez (PP) y Manuel Baldizón (LIDER). Yo me animo a especular con base en los resultados de septiembre, pues son la mejor encuesta posible sobre las preferencias de los electores (porque ya fueron reveladas en momento decisivo, no hipotéticamente), aunque puedan cambiar algo en el lapso de dos meses.
1er escenario: proporción del voto PP/LIDER en Primera Vuelta se mantiene en cada municipio, pues es muy difícil que los que ya votaron por uno de los dos finalistas vayan a modificar su voto, en el sentido de favorecer al rival. En todo caso sería para abstenerse, pero lo más seguro es que cada uno quiera sentirse ganador apoyando hasta el final a su candidato. Por otro lado, se asume que quienes votaron por otros partidos no asistirán, o votarán nulo/blanco. Aunque este supuesto es poco probable, pues gran parte de quienes votaron por los ya eliminados en Primera Vuelta sí acudirán de nuevo a ejercer su derecho, nos sirve de referencia.
Entonces el resultado final sería PP 61% vs LIDER 39%.
2do escenario: se endosa completamente el voto de los otros partidos que no pasaron a segunda vuelta según sus alianzas consolidadas, pero la asistencia a las urnas disminuye un 10% en área urbana y 15% en área rural. A favor de PP: VIVA y ADN, mientras que a favor de LIDER: UCN, PAN y Winaq/ANN (como MNR y URNG-MAIZ no apoyaron se reduce a la mitad). Se deja fuera a los neutrales (CREO, CASA y Unionistas). UNE/GANA y FRG no se pueden adjudicar con la base de datos de las elecciones Presidenciales porque no presentaron candidatos.
En este caso, el resultado final sería de PP 55% vs LIDER 45%, casi 2 millones de votos para Pérez Molina, y arriba de 1.5 millones para Baldizón. Esto es prácticamente el mismo resultado que pronostican las encuestas realizadas por Prensa Libre (12 oct) y elPeriódico (24 oct). El supuesto más débil de este escenario es el endoso del voto, pero es igualmente difícil determinar en qué porcentaje se le puede “endosar”. Personalmente, no creo que haya una transferencia automática del voto, menos aun creo que los líderes políticos tengan suficiente liderazgo ni legitimidad para pedirle eso a sus “seguidores”.
3er escenario: algo más afinado que incluya una hipótesis sobre cómo votarán los seguidores de UNE/GANA y FRG no ayuda mucho porque la diferencia entre la elección Presidencial y la del Listado Nacional de Diputados al Congreso fue de menos de 75 mil votos (a favor de la primera), mientras que el voto por esos dos partidos fue de más de 1 millón de votos para sus candidatos al Congreso. Esto quiere decir que gran porcentaje de ellos ya tomaron la decisión en primera vuelta sobre su candidato presidencial, por lo que su voto ya estaría incluido en el 2do escenario. Lo que habría que atribuir es el voto de los “neutrales” de derecha que, por su mismo perfil ideológico, tenderían a favorecer al PP. Pero se puede asumir que acudirán a las urnas en un menor porcentaje, pues nadie los movilizará. Digamos: un 50 por ciento menos de lo ya indicado en 1er escenario. Los “neutrales” de izquierda seguramente no votarán o anularán su voto.
Así las cosas, esto sólo sumaría a la causa del PP, por lo que terminaría con un 60% vs 40% de LIDER. Algo muy cercano al resultado del 1er escenario, pero ahora redistribuido el voto de todos los demás partidos, según los criterios antes expresados. Los mismos están sujetos a discusión y se pueden modificar, pero no creo que el resultado final cambie mucho. Lo único que podría hacerlo es un extraordinario esfuerzo de movilización que lleve a más electores a los centros de votación, pero no hay incentivos suficientes para hacerlo por parte de los líderes nacionales de los otros partidos, ni por parte de los líderes locales de todos los partidos. O, en el otro extremo, una evento inesperado (natural o provocado) que obstaculice a las personas el ir a votar y así la participación se reduzca drásticamente.
En resumen, muy probablemente, el PP ganará las elecciones presidenciales con 55-60%, mientras que el LIDER las perderá con 45-40% del voto popular. La diferencia absoluta en el número de votos dependerá del porcentaje de ciudadanos que decidan ir a votar.
—–
Agradezco a los amigos de Plaza Pública por facilitarme los resultados de la Primera Vuelta, desagregados a nivel municipal. Les hice un análisis con esa data y otra de CABI aquí. El mismo fue complementado con otro más detallado en este mismo BLOG.
El partido político que más probabilidades tiene de ganar la Presidencia de la República de Guatemala, según los resultados de la primera vuelta y las recientes encuestas de los medios de comunicación social (MCS), es el Partido Patriota (PP) y su candidato Otto Pérez Molina. Su plataforma electoral se ha concentrado en ofrecer “mano dura” contra la delincuencia y el crimen organizado que sabemos agobia a los ciudadanos guatemaltecos.
El problema de los ofrecimientos electorales es que sólo responden a sondeos de opinión, en el sentido que dicen lo que se desea escuchar. Generalmente, carecen de metas concretas y plazos que permitan hacerles auditoría social. Todos hablan de resolver tal o cual problema, pero no dicen en qué medida (cuánto), cuándo y cómo lo harán. Poco a poco, con diversas entrevistas concedidas a la prensa, Otto Pérez se ha comprometido con algunos números sobre el principal indicador de violencia homicida: la tasa por 100 mil habitantes. Incluso, ha anticipado que su Ministro de Gobernación podría ser Mauricio López Bonilla, también militar retirado, analista político y coordinador de la campaña del PP.
Las cifras dadas hasta el momento son un tanto confusas y parecen improvisadas, pues no explican cómo llegaron a establecerlas. Hace dos meses, antes de la primera vuelta, el candidato ofrecía disminuir la tasa de homicidios en un 20 por ciento, respecto a la que entregaría la administración saliente. Sin embargo, no decía en qué plazo. ¿Lo haría 20 por ciento anual? ¿O al final de los cuatro años? Supongo que el ofrecimiento era para cuando terminara su propia administración de Gobierno. No obstante, ante la presión de la competencia electoral, ahora se anima a ofrecer más.
Ayer los MCS reportaban que su nueva promesa es bajar de 16 a 8 homicidios diarios. Eso significaría bajar la tasa en más de un 50 por ciento, de una de 40 por 100 mil habitantes (con la que probablemente cerraremos este año) hacia una de 18. Es decir, una reducción de 22 puntos. Eso sería un avance extraordinario, similar al que logró el Presidente Ricardo Maduro en Honduras, con la diferencia que él lo hizo de un año para otro (2002-03), a partir de una tasa más alta que la nuestra. Recordemos que Maduro es considerado como quien introdujo la moda de la “mano dura” en Centro América, política que no tuvo el mismo efecto en El Salvador donde, por el contrario, aumentó la violencia homicida.
En Emisoras Unidas (A Primera Hora, 27 oct. 11), la periodista Beatriz Colmenares le preguntó a Pérez Molina sobre el plazo para su meta, ahora redefinida como reducir la tasa de homicidios en un 50 por ciento, a lo que respondió que sería para el período presidencial de cuatro años. Según él estamos en una tasa de 48 por 100 mil habitantes, pero no es el caso. Si usamos las cifras del INACIF el año pasado era de 46, y según la PNC fue de 41, y todo parece indicar que en el 2011 estaremos por debajo de ambas tasas. Así que el punto de partida para evaluarlo será más exigente.
Para ponernos serios con la evaluación, entonces, es así como luce la promesa del PP y su candidato presidencial para los próximos cuatro años, asumiendo un ritmo constante de descenso en la tasa de homicidios:
Nota: en ambos casos la cifra del 2011 es preliminar. Elaboradas por Carlos A. Mendoza.
Como muestra la Administración del Presidente Álvaro Arzú, sí es posible disminuir la violencia homicida a grandes saltos. Durante ese Gobierno se disminuyó en siete puntos anualmente, en los dos últimos años. Muchos atribuyen ese éxito a la nueva Policía Nacional Civil de ese entonces. En la actualidad, el Presidente Álvaro Colom asegura que mejoras en la calidad del personal de la PNC (depuración) también explican los resultados de estos últimos dos años de Gobierno, más la implementación de una Inteligencia Civil y mejor coordinación con el Ministerio Público (entrevista concedida a Quique Godoy, Temas y Debates, Radio Infinita 24 oct. 11).
Si algunas personas piensan que la violencia homicida en Guatemala nos tiene a las puertas del infierno, seguramente estarán de acuerdo en calificar la situación de Honduras como el averno mismo. Como se observa en la siguiente gráfica, en los últimos cinco años las tasas de homicidios en Honduras han avanzado con tremendos saltos de 10 puntos cada año. Al extremo que el indicador de violencia refleja que los hondureños están el doble de mal que los guatemaltecos. ¿Qué pasó?
El caso hondureño es siempre de los más enigmáticos en la región por la falta de data que nos permita tomarle el pulso a la economía, a la política, a la violencia, etc. Aunque se ha logrado construir esta serie de 12 años. En el gobierno liberal de Carlos Flores la tasa de homicidios empezó a incrementarse hasta llegar a 56 por 100 mil habitantes durante el primer año de Ricardo Maduro (Partido Nacional). Maduro, sin embargo, logró bajarla en 22 puntos (39 por ciento) en su segundo año de administración (2003), y la mantuvo entre 32 y 35 por 100 mil los siguientes dos años de su mandato. De acuerdo a lo que leo en un análisis crítico de sus políticas de “Mano Dura” se considera que fue él quien introdujo dicha moda en Centro América, la que luego seguiría Flores en El Salvador. Sin embargo, si podemos creer en las cifras que se reportan de Honduras, los resultados fueron totalmente diferentes en los dos países. Como hemos visto, mientras que en El Salvador aumentó la violencia, en Honduras se redujo. Esto amerita un estudio más a profundidad con personas que conozcan ambos casos, para ver si políticas similares dan resultados dispares o, por el contrario, hubo variaciones importantes en la implementación de las políticas que dan cuenta de la mejora en uno y el deterioro en el otro.
Lo que más impresiona, en contraste con el aparente éxito de Maduro, es que al tomar posesión Mel Zelaya (Partido Liberal) la tasa de homicidios se dispara sin dar descanso a la sociedad hondureña. Nótese que el deterioro es previo al golpe de Estado a mediados del 2009. ¿Por qué? Yo no tengo una respuesta. Me gustaría que personas conocedoras de Honduras nos compartieran sus hipótesis. Gracias.
Hoy se publicó en Prensa Libre (17 oct 2011) una nota firmada por Paola Herrera y titulada “Tasa de homicidios, al alza.” Al respecto vale la pena hacer varias precisiones, para contrarrestar lo que el periodista Enrique Naveda ha denominado un “periodismo de imprecisión” y que se practica con frecuencia en los MCS guatemaltecos.
1. En el título hace falta indicar el período al que se refiere la nota. En este caso se trata de una gráfica que elaboré con cifras de las distintas fuentes que va desde 1986 al 2010. La misma ilustra bastante bien el ascenso en el principal indicador de violencia en dos momentos: del 93 al 97, y luego del 2000 al 2009. Sin embargo, también se observan descensos: del 97 al 99 y del 2009 al 10 que hemos analizado abundantemente en este BLOG. Por otro lado, en el titular de PrensaLibre.com dice “Tasa de homicidios sigue en alza” lo que parece indicar que no se ha detenido ni mucho menos disminuido.
3. La gráfica habla por sí misma, así que fácilmente se puede ver el desempeño de cada Administración de Gobierno desde que retomamos la democracia (1986) y se terminó formalmente con el conflicto armado (1996). El primer objetivo es ver tendencias de largo plazo, y el segundo mostrar diferencias entre las fuentes. Todo se presenta en tasas por 100 mil habitantes, pero en algún momento la autora del artículo pasa a promedios diarios. Para entenderlo bien hay que ver el último POST que escribí al respecto.
4. Al final del texto se dice que yo respaldo lo que supuestamente explicó Martínez Amador, pero él habla de la tendencia de largo plazo del aumento en violencia homicida, mientras que yo me refiero al descenso observado en el corto plazo. Esto confunde al lector. Además yo he negado, mostrando evidencia, que la violencia aumente en época electoral.
5. Lo que dije respecto a las causas del descenso en violencia homicida es que deben investigarse, porque hasta ahora estamos llegando a un consenso sobre las cifras de la variable dependiente, así que casi nada se ha estudiado sobre los determinantes o variables independientes que explican el comportamiento de los indicadores. Sobre una de mis hipótesis expliqué algo en Plaza Pública (4 abr 2011).
En fin, después de dedicar 45 minutos de entrevista vía telefónica, es frustrante ver que se crea más confusión que clarificación con las notas de prensa. Hace falta ver lo que publicarán en Siglo XXI.
Como sub-producto de mi artículo publicado en la Plaza Pública (28 sep 11), generé un nuevo conjunto de gráficas donde se muestran los porcentajes obtenidos por los dos candidatos que disputarán la 2da vuelta electoral el próximo 6 de noviembre.
Los porcentajes que muestro son un promedio ponderado según el peso electoral de cada municipio del país. Dicho peso depende del número de personas que ejercieron un voto válido en cada municipio a favor de cualquiera de los 10 candidatos presidenciales.
Aquí estoy desagregando más las categorías de análisis sobre bloques del electorado que utilicé para el artículo antes mencionado (eran dicotomías en ese caso), generando ahora cuatro en cada una, según la técnica de los percentiles (<P25, >P25, >P50, >P75); así que la distribución de los mismos municipios para cada variable es la que determina cuáles son los que se incluyen en cada nivel, por ejemplo, “muy pobres” o “nada violentos”. Esto nos facilita visualizar las fortalezas y debilidades de cada candidato o partido. Aunque lo ideal, metodológicamente hablando, sigue siendo aprovechar las variables continuas que tengamos y no perder información convirtiéndolas en categóricas.
Porcentajes según niveles de violencia homicida
Porcentajes según niveles de pobreza
Porcentajes según niveles de desarrollo humano
Nota: aquí tener cuidado de NO comparar estas categorías con el IDH mundial, pues cada distribución de las unidades de análisis define el punto de corte entre una etiqueta y la siguiente. Además ellos usan bajo, medio, alto y muy alto.
Según porcentaje de población que se autoidentifica como indígena
Porcentajes según niveles de ruralidad
Las fuentes son TSE para porcentaje de votos, PNUD para IDH, INE para población urbana, indígena y pobre, y PNC para violencia. Las gráficas son elaboración propia, utilizando STATA 10. Si Ud. utiliza alguna de estas gráficas citar de la siguiente manera:
Mendoza, C. (1 oct 2011). “Resultados de Elecciones Presidenciales 2011 en Guatemala” en The Black Box, el BLOG sobre economía y política de CABI. http://ca-bi.com/blackbox/?p=5622
Los amigos de Plaza Pública me facilitaron hace dos semanas los resultados de las elecciones presidenciales, a nivel municipal, así que les hice un breve análisis sobre el comportamiento agregado, según tres grandes divisiones ya clásicas de nuestro electorado (rural/urbano, pobres/no-pobres, indígenas/no-indígenas) y otro bloque que generalmente nadie observa: municipios muy violentos y poco violentos. Este análisis, que no pretende ser exhaustivo, nos podría dar algunas pistas para visualizar lo que pasará el próximo 6 de noviembre en la 2da vuelta. Pueden leerlo AQUÍ.
Es de celebrarse el porcentaje de participación en las Elecciones Generales 2011 de Guatemala. Llegamos a casi el 69 por ciento de empadronados que acudieron a las urnas, porcentaje cercano al registrado en 1985 cuando retomamos la democracia, superándose así la barrera de los 5 millones de electores activos. Somos, entonces, la democracia más numerosa de la región centroamericana. Estamos mejor que Honduras 2009 (50%) y El Salvador 2009 (63%), casi igual a Costa Rica 2010 (69%), pero aún por debajo de los niveles de participación en Nicaragua 2006 (70%) y Panamá 2009 (74%).[i] En los Estados Unidos de América se estima que en las elecciones del 2008 participó casi el 90 por ciento de las personas registradas para emitir el sufragio, un poco más del 63 por ciento de los ciudadanos elegibles o en edad de votar.[ii] Utilizando este último criterio, para efectos de una correcta comparación internacional, la participación total en Guatemala fue de casi 66 por ciento.[iii]
Respecto a nuestro pasado reciente, subimos ocho puntos en comparación con el año 2007 y diez puntos con relación al 2003, en el primer indicador de participación (votantes/empadronados). En el segundo indicador (participación total = votantes/población en edad de votar), la mejora fue superior a los 12 puntos entre esta elección y la del 2007. Así que el llamado “desencanto” con la política, debido a los pobres resultados en desempeño económico y seguridad de las últimas administraciones de gobierno, no se ha traducido en mayor abstencionismo. La respuesta de la población ha sido más participación en el ritual de las elecciones. Por lo tanto, hay una ganancia en legitimidad para todo el sistema político.
b) Empadronados
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) se ha excusado por la tardanza en la presentación de resultados aduciendo el gran incremento en participación y número de empadronados (personas registradas aptas para votar). Afirma el TSE que del 2007 al 2011 esta última cifra aumentó en más de 1.3 millones de personas (23%). Ciertamente fue un esfuerzo importante porque la población en edad de votar crece a un ritmo de 13 por ciento cada cuatro años, pero también hay que reconocerles su labor a los partidos políticos porque ellos son los que movilizan a las personas para que se registren y finalmente voten.
Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población en edad de votar a mediados del 2011 era de 7.6 millones de personas, por lo que con un padrón de 7.3 millones estamos habilitados para votar el 96 por ciento de la población con mayoría de edad. Gracias a esto se logró mejorar en participación total de manera notoria. Aquí sí superamos por mucho a los EE.UU. que tiene sólo 71 por ciento de población registrada (cifra que teníamos en 1995, según estudio de Boneo y Torres-Rivas, p. 47).
c) Mujeres versus Hombres
Vi en la televisión a varias comentaristas festejando que en el padrón hay ahora más mujeres que hombres (51 vs. 49 por ciento, respectivamente). Sin embargo, están equivocadas si creen que hay mayor representación femenina en el mismo, o que ésta es proporcional, porque según el INE la proporción de mujeres y hombres en edad de votar es de 53 a 47 por ciento. Así que para dejar de estar sub-representadas en el padrón electoral todavía les faltan dos puntos. Desconozco si el TSE presenta datos de participación electoral desagregada por género y edad. Sería interesante.
Ver POST que escribí hace cuatro años, con algunos insumos teóricos (por lo que aún sigue vigente).
[i] Las cifras de los otros países son cálculos de Álvaro Artiga con base a datos oficiales (cuadro 16, de su ensayo titulado “Democratización en el acceso al poder en Centroamérica” para el próximo Informe Estado de la Región).
[iii] Esto quiere decir que la abstención primaria en Guatemala se ha reducido considerablemente (la de los que no se empadronan) llegando a un 4 por ciento. La abstención secundaria, de los que estando registrados no votaron, fue de 31 por ciento. Ver definiciones en p. 48 de Boneo, H. y E. Torres-Rivas (2001). ¿Por qué no votan los guatemaltecos? Estudio de participación y abstención electoral.
Según el conocimiento disperso entre los lectores de este BLOG que participaron en nuestra encuesta, la Corte de Constitucionalidad de Guatemala podría votar en contra de Sandra Torres. Aunque el margen de incertidumbre sigue siendo alto, pues hay tres Magistrados que decidirán el resultado del caso, pero los lectores no están muy seguros de hacia dónde se inclinarán.
Los votos donde parece que hay poca incertidumbre son los siguientes:
En CONTRA de Sandra Torres
A FAVOR de Sandra Torres
Roberto Molina Barreto
Alejandro Maldonado Aguirre
Gloria Patricia Porras Escobar
Héctor Efraín Trujillo Aldana
Los votos con incertidumbre son tres y muestran los siguientes porcentajes:
MAGISTRADO
En CONTRA de Sandra Torres
No sé (no tengo información)
A FAVOR de Sandra Torres
Héctor Hugo Pérez Aguilera
Muy o poco seguro 42%
37%
Muy o poco seguro 21%
Mauro Chacón Corado
Muy o poco seguro 35%
39%
Muy o poco seguro 26%
Juan Carlos Medina Salas
Muy o poco seguro 36%
46%
Muy o poco seguro 18%
Si ponderamos las respuestas según el nivel de confianza que los informantes tienen en las mismas, entonces tiende a pesar más el voto en contra de la precandidata de la coalición UNE-GANA. Sin embargo, no hay suficiente información para afirmar que la probabilidad es definitivamente más alta que la del voto en contra. Es algo así como el voto de los indecisos, que es difícil de predecir.
Este es un simple ejercicio de curiosidad intelectual, con alguna aplicación práctica. Como tal, debe aclararse que “la sabiduría del grupo” sólo logra agregarse si sus integrantes son heterogéneos, pues si hay demasiada homogeneidad nadie contribuye con información nueva (diferente). Estos supuestos se denominan diversidad cognitiva e independencia de criterio. Dichos supuestos podrían haber sido violados en este “experimento” porque generalmente para la elección de lectura de cualquier BLOG, revista, periódico o libro hay cierta auto-selección, pues hacemos una discriminación de lo que vamos a leer (en parte porque no hay tiempo para leerlo todo) y quienes eligen leer cierto material tienden a compartir ciertas características (como el nivel de educación, ideología, etc.). Así que tomen con cuidado estos resultados que son el fruto de la opinión (esperamos, informada) de 25 lectores, a quienes agradecemos su participación.
En fecha 21 de marzo de cada año se conmemora lo que se conoce como la “Fundación de la República”; oficialmente ésta ocurrió un 21 de marzo de 1847, a instancias y disposición gubernamental dictada y suscrita por el general Rafael Carrera y Turcios (1814-1865), mediante el Decreto No. 15.
En su propia época el General Carrera tuvo aduladores y detractores, críticos y defensores, tanto del bando de los conservadores o serviles, como de los fiebres o liberales. En estas breves líneas básicamente interesa referirse a las fuertes invectivas que escribió José Eulalio Samayoa en el siglo XIX y que permaneciera inédito hasta el 2010, agregando lo que en 1965 investigara y publicara el abogado e historiador Manuel Coronado Aguilar.
Carl Sagan (1934-96), en el Capítulo 11 de su excelente serie de difusión científica llamada COSMOS: A Personal Voyage, nos explica de forma clara un modelo simplificado de cómo el cerebro humano es el resultado de un largo proceso evolutivo, por medio del cual se conformó su compleja estructura, cuyos componentes realizan diversas funciones. Los mismos se encuentran sobrepuestos, de adentro hacia afuera. De tal forma que tenemos, en la base del cerebro, una parte bastante primitiva que regula las funciones automáticas, como la respiración, los latidos del corazón y la presión sanguínea. Encima surgió otra, denominada popularmente como el “cerebro reptil,” la cual se creía asociada con la agresividad, la territorialidad, el sexo, el deseo de poder o dominación, y el ciego seguimiento de líderes y rituales. Luego vendría otro componente que se pensaba propio de los mamíferos, el sistema límbico, considerado como el regulador de las emociones y los estados de ánimo y donde se origina el instinto paterno o materno. Finalmente, en la parte más exterior y de más “reciente” adquisición en los primates, estaría la nueva corteza cerebral, donde residen tanto la intuición como el análisis crítico, el arte y la ciencia. Aunque este modelo, originalmente propuesto por Paul D. MacLean (1913-2007) en los años 60s, ya ha sido superado por los recientes avances en neuro-anatomía comparada, sigue siendo de utilidad para organizar temas y conceptos sobre las funciones y estructuras básicas del cerebro humano. Como todo modelo, es una sobre-simplificación de la realidad, pero en este caso encaja bien con nociones que utilizamos para explicar el comportamiento humano, como se muestra en el siguiente diagrama:
Para los que estudiamos el comportamiento de los políticos, ¿cuál creen que sería el componente en donde deberíamos centrar nuestra atención? Seguramente debería ser en el “cerebro reptil” mejor conocido por los científicos como basal ganglia, aunque en realidad sus funciones asociadas son regulación del movimiento (su iniciación, balance, postura y movimiento de ojos), aprendizaje de habilidades, formación de hábitos y adicciones, así como sistemas de recompensa (refuerzos positivos).
Lo interesante es que casi siempre imaginamos o suponemos a los políticos como agentes racionales que buscan alcanzar determinados fines (poder) utilizando ciertos medios (clientelismo, rumores, o hasta violencia, entre otros), siempre con el afán de maximizar sus beneficios, ya sea estatus social, riqueza material o, simplemente, más poder sobre otros. El modelo de MacLean, sin embargo, nos llama la atención sobre la posibilidad de que el comportamiento político esté basado menos en la racionalidad y más en lo instintivo o más primitivo de nuestra naturaleza animal: agresividad, territorialidad, sometimiento a jerarquías sociales y obediencia acrítica hacia los rituales, sean estos legales, religiosos o culturales. Ello como subproducto de previos cambios adaptativos para la supervivencia, ocurridos hace cientos de miles –o millones– de años.
Aunque en el BLOG de CABI, The Black Box, he tratado algunos de estos temas que son el fruto de mi investigación académica individual y el resultado de mi curiosidad intelectual, ahora los trataré de manera más sistemática en un nuevo medio electrónico: Periódico Digital Plaza Pública de la Universidad Rafael Landívar. Espero, desde allí, analizar el poder de una manera novedosa, teniendo en mente la difusión científica de elementos que me parecen útiles para enriquecer nuestro análisis de la realidad y así comprendernos mejor a nosotros mismos, como especie que enfrenta numerosos retos. Seguiré presente aquí con los temas en los que me he caracterizado y especializado, pero los invito a leer también esta nueva iniciativa mediática que pretende ser una alternativa a los MCS tradicionales, como un espacio de análisis, investigación y debate.
A pocos meses del banderazo de salida formal para la campaña electoral, ¡ya se han encendido las alarmas!
Primero: ayer (18 ene. 11) el Miami Herald publicó un artículo advirtiendo sobre la percepción ciudadana de que los partidos políticos podrían estar ya profundamente penetrados por el crimen organizado, convirtiéndose en parte del problema.
Segundo: hoy (19 ene. 11) el mismo Presidente Colom advierte que el crimen organizado podría infiltrarse en partidos políticos. Con información de Agencia EFE, Siglo XXI atribuye al Presidente la siguiente declaración: “los grupos del crimen organizado buscarán infiltrarse dentro de los partidos políticos, por medio de la facilitación de recursos para financiar las campañas electorales, para así obtener influencia y cuotas de poder.”
Los ciudadanos no podemos quedarnos inmóviles ante tales amenazas que, dado lo que está en juego, son bastante creíbles. Debemos movilizarnos para proteger el proceso electoral de lo que sería una influencia muy perjudicial por parte del crimen organizado. Todos debemos aportar nuestro esfuerzo para proteger la democracia y las libertades de las que gozamos hoy, a pesar de todas sus imperfecciones.
En CABI hemos elaborado, con el apoyo de un experto internacional, una propuesta concreta para dar seguimiento al financiamiento de los partidos políticos durante la campaña electoral con el fin de garantizar su transparencia. La idea es que diversas organizaciones de la sociedad civil se involucren y capaciten para funcionar como fiscalizadores en el monitoreo de los aportes y los gastos de campaña de todos los partidos políticos, tanto a nivel local como nacional. También se propone comprometer públicamente a los políticos para que se sometan a mecanismos de verificación por medio de un pacto pro-transparencia.
Ya hemos compartido la iniciativa con otros actores sociales para que juntos consigamos los recursos necesarios para hacerla realidad. La compartimos ahora con los lectores y así generar una masa crítica que facilite la movilización de dichos recursos, tanto financieros como humanos. Pueden descargarla AQUÍ:Propuesta CABI (780)
Esperamos su retroalimentación.
Ver artículos anteriores sobre este tema en el BLOG:
CABI es una empresa de consultoría, sin filiación o agenda política, pero consideramos que este proyecto también responde a un compromiso como ciudadanos responsables. Es algo que podemos aportar a nuestra sociedad.
Por suerte para los investigadores sociales, la Corporación Latinobarómetro ha publicado ya su estudio anual de opinión pública en 18 países de América Latina. Entre varios temas interesantes, nos permite medir la incongruencia entre la percepción de delincuencia y los niveles reales de criminalidad.
A nivel regional la incongruencia ha disminuido. Aunque siempre, desde 1995, la victimización ha sido mayor que la percepción sobre la importancia de la delincuencia, en respuesta a las siguientes preguntas (ver p. 13 del Informe 2010):
En su opinión ¿Cuál considera Ud. que es el problema más importante en el país? “Delincuencia” (como respuesta espontánea).
¿Ha sido Ud. o algún pariente asaltado, agredido, o víctima de un delito en los últimos doce meses? “Sí”.
Esta semana se ha reactivado en los medios de comunicación escritos y la blogosfera chapina un saludable debate sobre si Guatemala es rica o pobre, si la pobreza es el estado natural del ser humano, y si el problema político-económico es generar más riqueza o redistribuirla mejor. Este último punto es un viejo debate, bien representado por la analogía del famoso pastel a ser repartido. Los ubicados a la derecha del espectro ideológico afirman que primero hay que hacerlo crecer, pero no dicen cuánto, ni hasta cuándo, para luego ser repartido. Los ubicados a la izquierda aseguran que ya hay suficiente pastel para que a cada uno le toque una buena tajada ahora. Pero las diversas posturas no se agotan allí: algunos dicen que si repartimos el pastel se acabará para siempre. Otros que si lo repartimos haremos que crezca más. Unos le atribuyen la culpa de todo al pastelero, o a quien parte y reparte el pastel. Hay quienes piensan que tanto el pastelero como el repartidor son el mismo sujeto y, por ello, se queda con la mejor parte, dejando las migajas para los demás.
Dicho debate estimula intelectualmente porque nos hace pensar como economistas y filósofos políticos. Por otro lado, es un debate crucial para nuestro tiempo porque está en el corazón de la economía política que repercute en la vida de millones de personas y, por lo tanto, tiene grandes implicaciones éticas. Hasta resulta educativo porque en el mismo se revelan no sólo las preferencias ideológicas sobre el tipo de sociedad ideal al que los participantes aspiran, sino también sus creencias religiosas.
El liderazgo y su ejercicio en cualquiera de sus dimensiones (político, empresarial, religioso, etc.) está conformado fundamentalmente por dos componentes; uno relacionado con los 1) Valores, visión y ética del grupo y su dirigencia, así como por el desarrollo de 2) Habilidades estratégicas que promuevan exitosamente los intereses de la organización de manera interna y externa.
La mayor parte de la literatura sobre el liderazgo (incluso en su dimensión política) se concentra de manera extensiva este primer aspecto más “espiritual” y ético[1]; sin embargo, hemos descuidado la importancia de cultivar el segundo componente, que a mi criterio posibilita la efectividad del liderazgo emergente y su acción política.
El lunes 14 de junio de 2010, el Alcalde de la Ciudad de Guatemala inauguró un nuevo paso a desnivel. El viernes 18 de junio de 2010, en el diario elPeriódico es descrita la construcción y se informa que lleva el nombre del otrora Presidente de Guatemala, Jorge Ubico Castañeda, incluyendo una fotografía que ilustra tal decisión. La periodista autora del reportaje consigna la defensa y rechazo expuesto por tres historiadores respecto a que el paso a desnivel lleve dicho nombre, por tratarse de un personaje de no gratos recuerdos en Guatemala, toda vez que aunque en su gobierno de 14 años (1931-1944) construyó algunas edificaciones importantes, su “estilo” de dirigir los destinos del país se basó en la delación y persecución de los que consideraba enemigos políticos del régimen, o bien eran clasificados como “comunistas”, acudiendo a la tortura en las cárceles para obtener confesiones y al asesinato disfrazado con el ropaje de la justicia, fusilamientos, cuando no la aplicación de la tristemente célebre Ley Fuga.
Ángel E. Álvarez, autor invitado Director del Instituto de Estudios Políticos Universidad Central de Venezuela
Toda constitución democrática proclama el derecho formal de los ciudadanos a aspirar y competir por los cargos de elección popular. Pero una cosa es el derecho formal a ingresar a la competencia y otra muy distinta es la posibilidad material de competir con cierta probabilidad de éxito. Esta laguna teórica y jurídica del diseño democrático es uno de principales problemas de los regímenes electorales contemporáneos. Claro está que democracia no es mera competencia electoral, pero no es menos cierto que sin la garantía de que los competidores se enfrentan en buena lid, la calidad de la democracia y sus aspectos no puramente electorales se degradan.
Me parece interesante la discusión que se ha generado en cuanto a los factores que favorecieron el rompimiento constitucional en Honduras. Muchos formadores de opinión han sugerido que el evento fue producto de un sistema conservador que favorece a las elites tradicionales. Aun cuando no descarto que el sistema haya jugado un papel, se me hace que hubo otros elementos -como las preferencias del electorado y la cultura democrática- que jugaron un rol más importante. Continue Reading
Me parece que el ex-presidente, y actual alcalde de la Ciudad de Guatemala, Álvaro Arzú tiene razón al cuestionar la postura de varios gobiernos, incluido el de Los Estados Unidos, de no reconocer como legítimo el resultado de las próximas elecciones en Honduras.
Las elecciones deben ser consideradas libres y justas para que otorguen legitimidad a quienes resulten ganadores de las mismas. ¿Qué quiere decir eso? ¿Cómo se mide la libertad y la justicia de un evento electoral para considerar que su resultado es la expresión genuina de la voluntad popular? Continue Reading
Una de las cosas que me ha dejado la crisis en Honduras es la intención de estudiar las instituciones de ese país y las diferencias y/o similitudes con el resto de países Centroamericanos. Al respecto, siempre me ha llamado la atención el que Guatemala es un país con un pronunciado multipartidismo y Honduras es un caso de bipartidismo casi perfecto. Desde una perspectiva del análisis de las normas de un sistema electoral, la diferencia entre Guatemala y Honduras es probablemente función de la interacción de la fórmula para elegir Presidente y un calendario electoral concurrente. Continue Reading
Ultimos Comentarios