Aquí la entrevista completa para artículo que salió en Revista ContraPoder del viernes pasado (24 mayo 2013): “El gobierno de la mano blanda” escrito por M. Sandoval, J.L. Font, y C. Méndez A.
Entrevista Claudia Méndez Arriaza, ContraPoder
Responde Carlos A. Mendoza, CABI (13 mayo 2013)
P. 100 homicidios más en el primer cuatrimestre 2013, comparado con 2012 ¿Qué significa?
R. Incorrecta la cifra. La diferencia entre los dos primeros cuatrimestres es de 281 homicidios según la PNC, y de 254 necropsias según el INACIF. Es decir, aumentos del 18% y 13% respectivamente –en cifras absolutas. En términos de tasas por cada 100 mil habitantes, los aumentos son del 15% y 11% respectivamente.
Lo más relevante, sin embargo, es que al final de abril 2012 la tendencia era la opuesta. Según PNC se iba reduciendo la violencia en un 18% respecto al 2011, en menos 11% según registros del INACIF.
La violencia homicida, según indicadores de tendencia en el corto plazo, venía subiendo desde mayo 2012, con un preocupante repunte en noviembre del mismo año, pero estadísticamente hablando la tendencia de largo plazo no había cambiado aún. Fue hasta marzo 2013 que la tendencia rebasó la media o promedio móvil de 12 meses, por ello emitimos en CABI una alerta amarilla. Luego, ya con data preliminar de abril se actualizó a roja porque se superó el criterio del límite superior, por lo que ya se podría afirmar un cambio de tendencia estadísticamente significativo. Ver gráfico:
NOTA: me parece que la cifra de “100 homicidios” adicionales a los que hizo referencia Claudia Méndez Arriaza es la diferencia de abril a la que aludí en nuestro comunicado de prensa.
P. ¿Fue nuestro descenso en tasas de violencia homicida una "inercia" nada más?
R. ¿En cuál período? ¿Inercia respecto a qué? No me queda clara la pregunta.
La tasa de homicidios empezó a descender desde agosto 2009, cuando se alcanzó el pico en tasa mensual. Claramente, como se puede ver en los gráficos adjuntos (tasas trimestrales anualizadas), ha habido altibajos, pero la tendencia general era a la baja (ver tasas anualizadas a 12 meses). Nadie ha explicado satisfactoriamente por qué se dio esa tendencia a la baja que duró casi tres años (unos 32 meses). Lo que hay son diversas hipótesis, algunas más plausibles que otras.
Descargar gráficos adicionales en PDF AQUI (23)
Como he explicado en algunos artículos breves del BLOG de CABI, la actual administración se benefició de la tendencia a la baja, pero también es cierto que la misma se aceleró en los primeros cuatro meses del 2012, en comparación con lo ocurrido en 2011-10. Sin embargo, algo ocurrió en mayo y junio del 2012 cuando se empieza a notar el estancamiento en la tendencia de largo plazo. En noviembre 2012 hubo un repunte preocupante, que se replicó en abril 2013, como se puede ver en la siguiente gráfica de corto plazo del INACIF.
P. ¿A qué puede atribuirse esta alza?
R. Yo no tengo acceso a los informes de inteligencia civil del Estado para responder la pregunta con propiedad. Habrá que revisar nuevamente las estadísticas de la PNC sobre móviles o las motivaciones de los homicidios en estos últimos cuatro meses, pues algunos afirman que las pandillas juveniles están intensificando sus crímenes con el fin de presionar al Gobierno a una eventual negociación que les permita a sus líderes obtener ciertos privilegios en las cárceles del país, como ha ocurrido en el caso salvadoreño. Entonces, según esta hipótesis, están tratando de ganar beligerancia para negociar un “cese al fuego” con el Estado.
P. ¿Puede llamarse este un fracaso?
R. Hay políticas públicas de seguridad que funcionan y otras que no. El problema es que las distintas administraciones de gobierno implementan políticas sin basarlas en evidencia, sino más bien por modas importadas de otros países o por lo que ellos simplemente creen que funcionaría. Esto en el caso que sean las políticas de seguridad las principales responsables en las variaciones de los niveles de violencia homicida.
Sin embargo, pueden ser otros los factores que explican tanto aumentos como disminuciones en la violencia. Por ejemplo, decisiones propias del crimen organizado de operar en determinada zona (bajo control o en disputa, esto último ocasionaría enfrentamientos), o de hacerlo de determinada manera (como en el caso de asesinatos de choferes para presionar por el pago de extorsiones). Hay también contextos internacionales más amplios que escapan a los alcances de una política nacional, pues como hemos demostrado los niveles de violencia en Centro América están muy correlacionados. En 2012 bajó la violencia homicida en todos los países. ¿A quién se le concede el mérito por eso?
Una hipótesis para Guatemala, pero que no puedo demostrar con data, es que el crimen organizado se adaptó a las estrategias implementadas los primeros meses de la actual administración. Aunque tal vez hay políticas de seguridad o sociales de la anterior administración que estaban funcionando y se dejaron del lado. Por ejemplo, me parece interesante la hipótesis de Quique Godoy de la presencia de agentes del Estado para entrega de la bolsa solidaria, y cómo esa simple presencia puede generar una dinámica distinta en barrios conflictivos y violentos.
P. Las fuerzas de tarea ¿no sostienen el descenso?
R. En un reciente reportaje de Siglo21 el Ministro de Gobernación reconoce que miembros de las maras en zona 18 se han trasladado a otros municipios, por lo que el descenso de homicidios en un lugar se compensa con el aumento en otro.
Eventualmente las fuerzas de tarea deben abandonar el lugar que ocupan, pues es muy caro para el Estado este tipo de estrategia como algo permanente y con mayor alcance territorial, por lo que se debe dejar una institucionalidad local (comunitaria) que sea capaz de disuadir a los delincuentes comunes y organizados.
Para mí el problema de fondo es que no hemos terminamos de comprender las causas de la violencia homicida y otros tipos de criminalidad. De tal manera que se intenta actuar sin un conocimiento de lo que realmente funciona. Lo único en lo que hemos avanzado recientemente es en la importancia de medir la violencia y comprender mejor sus dinámicas geográficas, por ejemplo. Pero ni el Estado, ni la academia estudian a profundidad las causas de la violencia.
A nivel de estudios serios sobre las causas de la violencia homicida y sus variaciones entre sociedades, se ha encontrado consistentemente la importancia (o correlación estadísticamente significativa) de la desigualdad de ingresos o riqueza. Pero sólo el hecho de presentar a debate esa variable en Guatemala ya causa temor por razones ideológicas y prefiere ignorarse. Ver un POST anterior al respecto. Lo mismo que se ve a nivel sub-nacional (Guatemala) se replica a nivel internacional (Américas):





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