por Carlos A. Mendoza, CABI
Una sencilla gráfica que hice a partir de la data más reciente sobre desigualdad del ingreso (INE, 2013) causó un animado debate en las redes sociales. La misma presenta la correlación existente entre desigualdad y niveles de violencia homicida (medida por el LN de la tasa por cada 100 mil habitantes).

NOTA: excluye departamento de Guatemala en INE (2013). Mapas de pobreza Rural en Guatemala 2011.
La compartí porque el resultado reitera la correlación ya observada con anterioridad con medida de desigualdad del pasado (sólo que usando GINI de tierras calculado por el PNUD para su Informe de Desarrollo Humano).

Correlación no implica causalidad
Es básico comprender este punto. Con la data disponible en Guatemala no he testado aún algún modelo econométrico que me permita concluir causalidad. Sin embargo, la evidencia internacional de varios estudios empíricos así lo indica.
Por ejemplo, M. Eisner (2012, p. 15) cita las conclusiones del meta-análisis de Nivette (2011) basado en 55 estudios que buscan explicar variaciones entre países a nivel mundial:
“The study […] is particularly useful because the results of her meta-analysis provide, for the first time, a statistical summary of which predictors have been used in extant research, and what average effects (as measured by the standardized mean effect size correlation coefficients Mr) were found across the studies. […] the variables found to be positively associated with homicide rates included income inequality – ratio measure (Mr = .416, N studies = 13), divorce rate (Mr = .277, N studies = 10), population growth (Mr = .251, N studies = 9), income inequality – Gini Index (Mr = .224, N studies = 31), female labour force participation (Mr = .223, N studies = 13), infant mortality (Mr = .196, N = 8), and ethnic heterogeneity (Mr = .163, N = 12). Factors found to be negatively associated with homicide rates were social welfare protection of the population (Mr = -.279, N = 4), ethnic homogeneity (Mr = -.247, N = 5), and modernization as measured by the human development index (Mr = -.163, N = 14).”
Entre los estudios examinados con evidencia favorable está, por ejemplo, el de Pratt y Godsey (2003) que se puede descardar en PDF AQUI (12). En dirección contraria podemos citar el de Cole y Marroquín (2009) descargable AQUI.
Sin embargo, la evidencia que sigue apareciendo en los últimos años refuerza la hipótesis de la desigualdad como factor determinante de la violencia homicida, por ejemplo ver Muggah (2012, p.45):
“Indeed, statistical modeling has shown the ways in which inequality – and in particular income inequality – offers more explanatory power than poverty. Income inequality and the unequal distribution of economic opportunities across groups are believed to promote criminal violence as compared to per capita income which does not appear to have a clear effect. This applies at the national level when controlling for the distribution of education, ethnic and economic polarization, social capital and poverty.”
En el documento de ONUDC (2011, p. 30) con data actualizada a nivel mundial se afirma lo siguiente:
“Inequality is also a driver of high levels of homicide. Homicide rates plotted against the Gini Index, an important measure of inequality, show that at global level countries with large income disparities (Gini Index higher than 0.45) have a homicide rate almost four times higher than more equal societies.”
Hasta el Banco Mundial (2011, p. 19) afirma que esto es especialmente cierto en América Latina:
“Pobreza y desigualdad de ingresos: Aunque se correlaciona con comportamientos riesgosos tales como dejar los estudios (un factor de riesgo para la violencia juvenil), no existe una relación causal entre la pobreza y la violencia. Sin embargo, la relativa carencia en América Latina y el Caribe se relaciona con índices más altos de homicidio.”
En la próxima entrega abordaré el tema de los mecanismo causales que diversas teorías presentan como vinculación entre desigualdad y violencia homicida.
Referencias:
Banco Mundial (2011). Crimen y Violencia en Centroamérica. Un Desafío para el Desarrollo.
Cole, Julio and Andrés Marroquín (2009). “Homicide Rates in a Cross-Section of Countries: Evidence and Interpretations” Population and Development Review, 35 (Dec.): 749-76.
Eisner, Manuel (2012). “What Causes Large-scale Variation in Homicide Rates?” in Heinze, Juergen and Kortuem, Henning (eds.) Aggression in Humans and Primates.
Muggah, Robert (2012). Researching the Urban Dilemma: Urbanization, Poverty and Violence. IDRC.
Nivette, A. E. (2011). “Cross-national predictors of homicide: A meta-analysis.” Homicide Studies, 15(2), 103-131.
Pratt, Travis and Timothy Godsey (2003). “Social support, inequality, and homicide: a cross-national test of an integrated theoretical model”. Criminology 41, 3 (Aug.), pp. 611-643.
United Nations Office on Drugs and Crime (2011). 2011 Global study on homicide trends, contexts, and data. UNODC.
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