Camino al Universo de Tlön

por Paulo De León, CABI

Columna que aparece en El Periodico. Pinche Aqui.

Recientemente releí Ficciones de Borges, después de casi 25 años de la primera vez. Leer a Borges es un placer por su grado de profundidad, maquinaciones fantásticas, uso del lenguaje, y con el paso del tiempo y depende de las circunstancias personales, el cuento favorito va cambiando. En esta releída, sin duda es Tlön, Uqbar, Orbis Tertius el que saltó. La trama del cuento es espectacular muy anillo al dedo a nuestra triste realidad mundial actual. 

Bioy Casares le cuenta a Borges que encuentra un volumen de la Enciclopedia de Tlön, y empiezan a indagar. Cuentan de un grupo de “intelectuales” idealistas que colaborativamente crean un mundo paralelo, donde una sociedad emerge, donde lo único que importa es el idealismo y el sentimiento de las personas. La racionalidad pasa a un segundo plano. Y como todo nuevo mundo, el lenguaje, la lógica (no hay en Tlön), la ciencia, la evidencia tienen que ser reescritas hacia este nuevo mundo dictado por estos intelectuales que “sí saben” lo que es bueno y malo. 

El sentido común es reemplazado por ese idealismo doctrinario, y la percepción de las cosas es lo que realmente importa y no los hechos. Para Borges este cuento es una metáfora muy real de lo que él piensa que terminará el mundo en el que vivimos. Se convertirá en algo muy similar a los universos de Huxley o Orwell. 

Sin entrar a detallar como Tlön se apodera de nuestra cultura con el cambio cultural que pretende la izquierda: ya no hay géneros, lenguaje inclusivo, historias interpretadas de otra manera, control de la narrativa, agendas “woke”, prefiero meterme a la reinterpretación de la ciencia económica por parte de los intelectuales tlonistas. 

La inflación es ya el principal mal de nuestro mundo. En esta reinterpretación de la realidad y dejando el sentido común se han cometido varias barbaridades económicas en los últimos 15 meses: 

Primero, debido a la incursión de una “nueva” y “moderna” teoría (MMT-Modern Monetary Theory), los hacedores de política abrazaron la creencia de que las inyecciones de dinero excesivas no ocasionarían inflación. Negando hasta nuestros días el rol de la mayor inyección de dinero en la historia de EE. UU.,

más de US$6 trillones impresos en los últimos 18 meses. Evidentemente, el fenómeno inflacionario es explicado por otros factores, pero negar la inyección es negar milenios de evidencia empírica que imprimir o degradar monedas es dañino. 

Segundo, probablemente la mayor barbaridad de todas, ya que es un premio Nobel como Krugman (que negó la inflación primero) que mencionó en un artículo que no había evidencia empírica que la inflación afectaba a los más pobres desproporcionalmente negando casos vivientes como Venezuela o Argentina en la actualidad por citar un par. Talvez, la persecución del dogmatismo progresivo que ha inundado Yale le llegó al profesor Krugman y tiene miedo de decir algo que vaya en contra de lo que dicta el dogma y sus santos inquisidores. Por cierto, la persecución de profesores en Yale que no se apeguen a la línea de pensamiento es impresionante como lo acaba de mencionar el Wall Street Journal. 

Tercero, después de negar la inflación, el presidente Biden y su equipo comunicacional mencionan que la inflación era buena porque hacía subir los salarios (lo que importa no es el aumento nominal sino el real, es decir, descontada la inflación), luego su solución para mitigar y controlar la inflación en su plan recientemente anunciado pasa por tres pilares: aumentar la intervención de los mercados por parte del Gobierno, aumentar impuestos y regalar dinero. Sin sentido que llevó al Editorial del Wall Street Journal a bautizar a Biden como el presidente Constanza (recordando el episodio de Seinfeld cuando recomienda a su amigo George, hacer exactamente lo opuesto a lo que su sentimiento le dice hacer). 

Los sin sentidos económicos en la tierra de Tlön no terminan allí, pero me quiero centrar en ellos debido al tema inflacionario, pero se repiten en las soluciones del cambio climático, de desigualdad, etcétera etcétera. Estamos entrando en tierra no descubierta mientras navegamos en una economía mundial con muchos problemas adicionales a la inflación: crisis logística, exceso de leverage corporativo en el primer mundo, situaciones fiscales deterioradas de muchos gobiernos, polarización ideológica, así como los resabios de la pandemia. El mundo requiere líderes claros, racionales no idealistas con soluciones prácticas ampliamente probadas a lo largo de la historia del ser humano. De lo contrario, la realidad le dará la razón a Borges cuando escribió esta obra maestra literaria en 1940, vamos hacia un universo Tlön. 

Imagen tomada del siguiente link:

https://dsfish.medium.com/book-review-ficciones-by-jorge-luis-borges-8aa3f8663bee

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