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Ensayos e Investigaciones, Gráfica de la Semana, Guatemala, Politica de Guatemala, Politica Publica

Graficos para pensar y re-pensar

No Comments 26 febrero 2012

por Carlos A. Mendoza, CABI

En Guatemala, a nivel sub-nacional, con datos de violencia de la PNC (2011), de desarrollo humano y presencia del Estado del PNUD, y data sociodemográfica y socioeconómica del INE, encuentro estas relaciones, que sirven para generar hipótesis y cuestionar algunas creencias que damos como ciertas. Nuestras observaciones (N) son 333 municipios.

 

¿Cómo se correlacionan el  Indice de Desarrollo Humano (IDH, 2002) con la Tasa de Homicidios por cada 100 mil habitantes (PNC, 2011)?

Graph14

Coeficiente de correlación: 0.317 y estadísticamente significativo (p = 0.000). El tamaño del círculo es proporcional a la población de cada municipio del país.

Violencia Homicida según Nivel del IDH

Graph04

 

¿Cómo se correlacionan las tasas de homicidios con la presencia del Estado (medida por el Indice de Densidad del Estado, PNUD, 2009-10)?

Graph13

Coeficiente de correlación: 0.2911 y estadísticamente significativo (p = 0.000). El tamaño del círculo es proporcional a la población de cada municipio del país. El Indice de Densidad del Estado (IDE) mide presencia de la burocracia en el territorio, gasto e inversión pública y existencia de dependencias estatales. Ver Informe Desarrollo Humano 2009-10. El IDE y el IDH están también correlacionados positivamente y de manera significativa (coeficiente = 0.2762, p = 0.000).

Violencia Homicida según Nivel del IDE

Graph03

 

¿Cuál es la correlación más fuerte entre violencia y otra variable sociodemográfica?

Graph15

Coeficiente de correlación: -0.6595 y estadísticamente significativo (p = 0.000). El tamaño del círculo es proporcional a la población de cada municipio del país. El porcentaje de población indígena está basado en auto-identificación de las personas en el Censo de Población 2002.

Violencia Homicida según Nivel de Población Indígena

Graph01

 

Si el Desarrollo Humano está correlacionado positivamente con la violencia homicida, entonces se esperaría que la pobreza lo esté negativamente.

Graph16

Coeficiente de correlación:  -0.4303 y estadísticamente significativo (p = 0.000). El tamaño del círculo es proporcional a la población de cada municipio del país.

Violencia Homicida según Nivel de Pobreza (ENCOVI 2006)*

Graph02

* La ENCOVI 2011 aun no ha sido validada por los expertos nacionales en pobreza y encuestas de hogares. De hecho hay serias dudas metodológicas.

Guatemala, Politica de Guatemala

Disinvest in Guatemala

8 Comments 10 mayo 2009

Por Carlos A. Mendoza, CABI

El abuelo de mi amigo llegó a Guatemala en busca de mejores oportunidades. Las encontró, al menos con relación a las disponibles en su país de origen. Su papá, ya nacido en Guatemala, y a pesar de no contar con un título profesional, logró establecer un negocio comercial próspero. De esta manera, la tercera generación disfrutó de lo que sus padres y abuelos construyeron con trabajo duro, sacrificio y disciplina. Educados a nivel superior, tratan de sacar adelante el negocio familiar heredado. Sin embargo, la situación actual del país pone en peligro sus planes de futuro. Están considerando abandonar Guatemala. Continue Reading

Ensayos e Investigaciones, Teoría Económica, Teoría Política

Mercado y Estado: dos instituciones complementarias

6 Comments 30 abril 2009

por Carlos A. Mendoza, CABI

Estoy convencido de que el institucionalismo cognitivo puede ayudarnos a entender porqué el mercado y el Estado son instituciones complementarias, que se necesitan la una a la otra. Bueno, más bien los seres humanos necesitamos de ambas, no sólo de una a expensas de la otra. Viene al caso esta discusión por el debate que llevamos en este BLOG y en los periódicos (en torno a la crisis económica, sus causantes y la forma de enfrentarla, el monetarismo versus el neo-keynesianismo, la siempre postergada reforma fiscal guatemalteca, la enmienda constitucional que se está proponiendo por parte de los libertarios, y hasta sobre la forma más adecuada de enfrentar la casi-declarada pandemia de influenza porcina). Continue Reading

Guatemala, Politica de Guatemala

Violencia en Guatemala: el problema de fondo es la Debilidad del Estado

23 Comments 29 marzo 2009

Por Carlos A. Mendoza, CABI

Los problemas de violencia e inseguridad ciudadana que enfrenta hoy Guatemala no se pueden entender con un marco de referencia meramente coyuntural. Es decir, no podemos explicar lo que pasa recurriendo a supuestos “planes de desestabilización” diseñados por el crimen organizado. Si es cierto que existen dichos planes, se trataría de otro síntoma de un problema de carácter más institucional y, por lo tanto, que se ubica en un plano temporal de mayor extensión. Tampoco podemos explicar la tragedia de sangre y dolor que viven hoy todos los guatemaltecos simplemente culpando de omisión a este gobierno o al anterior. No es algo que se resuelva fácilmente con “inteligencia” o con “mano dura”. Adicionalmente a las carencias institucionales de fondo, hay restricciones de tipo estructural que impiden hacer los cambios necesarios en la matriz institucional del país de manera más acelerada. Continue Reading

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Impacto de la crisis financiera sobre nuestras ideas

7 Comments 22 octubre 2008

Por Carlos A. Mendoza, CABI

La crisis financiera internacional no conducirá al fin del capitalismo.  Entre otras razones, el capitalismo prevalecerá porque no existe una alternativa. El status quo es la default option. Sin embargo, sí veremos un mercado más delimitado por el Estado.

La relación complementaria entre mercado y Estado (la cual he comparado con la noción del Yin-Yang), es una de amor y odio. Se necesitan mutuamente, pero hay momentos en la historia en los que un elemento quiere sobresalir a costa del otro. El (des)equilibrio entre ambas instituciones depende de la forma en que nosotros, sus creadores, las entendemos y valoramos en determinado momento. Dicho entendimiento y valoración depende de nuestros propios aprendizajes colectivos.

La realidad nos retroalimenta y nos obliga a modificar nuestros modelos mentales compartidos: los errores (fracasos) invitan al cambio, mientras que los aciertos simplemente nos refuerzan la forma de entender el mundo que nos rodea, promueven la estabilidad. El aprendizaje colectivo ocurre cuando hay una masa crítica que modifica sus modelos mentales en respuesta a la retroalimentación recibida del medio ambiente.

Desde la época de Margaret Thatcher y Ronald Reagan se viene predicando sin descanso que menos Estado y más mercado es siempre mejor. ¿Recuerdan el mantra? “El Estado no es la solución, es el problema”. Sin embargo, la actual crisis puede ser calificada como una retroalimentación negativa que nos dice que algo está mal. Por ejemplo, que las proporciones de la mezcla entre Estado y mercado, consideradas hasta entonces como óptimas, parecen no ser las adecuadas.

El Estado aparece ahora como solución a la crisis del mercado. Lo rescata, no lo elimina. Sin mercado no hay Estado, y sin Estado tampoco es posible el intercambio libre y voluntario. Pero la intervención estatal no se limita a “jugar de bomberos”, es decir, a apagar el fuego que los niños traviesos iniciaron (los “innovadores” que tratando de manejar el riesgo individual aumentaron el riesgo colectivo, según G. Becker). El Estado ha llegado con la plata en mano reclamando voz y voto en las decisiones de los agentes privados. ¡Qué horror! Dirán los libertarios. ¡Así se hace! Dirán los socialistas.

Lo cierto es que la crisis ha obligado a muchos políticos y empresarios a modificar sus modelos mentales. A aceptar que el Estado puede y debe jugar un papel más activo en la economía, al menos evitando los excesos de quienes toman riesgos con el dinero de otros, haciéndonos más vulnerables a todos.

Quienes interpretan la crisis con los modelos mentales prevalecientes antes de la misma, siguen buscando evidencias que incriminen al Estado, pues sus modelos no admiten que el mercado mismo haya provocado su debilitamiento. Para ellos, los agentes económicos se confundieron por culpa del Estado (i.e., la bajas tasas de interés de la FED enviaron la señal equivocada y generaron incentivos perversos). Se les olvida que hay problemas de acción colectiva que no son fáciles de resolver y que, efectivamente, en dichos casos el interés individual (el egoísmo) no genera bienestar colectivo, sino el que todos nos encontremos en una peor situación. Este es el lado oscuro de la mano invisible. Pero a lo mejor no lo aceptan porque esa es una de las principales justificaciones teóricas (respaldada por evidencia empírica) para la intervención del Estado en la economía.

Claro que hay muchas razones para temer al Estado, especialmente bajo regímenes antidemocráticos. El Estado tampoco es perfecto y muchas de sus intervenciones en la economía han sido equivocadas, abusivas e injustas. Por ello, el Estado también requiere de controles y contrapesos. El mercado mismo impone límites al Estado. Además, contamos con otros repertorios institucionales para evitar los abusos estatales (desde arreglos supranacionales hasta instancias locales de sociedad civil).

Sólo los conservadores, de derecha o de izquierda (pues el dogmatismo no es monopolio de ideología alguna), no serán capaces de interpretar correctamente la retroalimentación que la crisis nos está dando y de cambiar consecuentemente la forma de entender el mundo y de navegar en él. La plasticidad de nuestros modelos mentales es lo que garantiza nuestra supervivencia. Es lo que ha facilitado la exitosa capacidad de adaptación de nuestra especie. Quienes cuentan con rígidos esquemas mentales, blindados a prueba de toda evidencia empírica, simplemente serán víctimas de sus propias creencias y de las implacables leyes de la evolución.

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“No hay un solo mantra que funcione”

4 Comments 09 septiembre 2008

Carlos A. Mendoza, CABI

¿Qué prefiere usted? ¡Menos Estado y más mercado! Ó ¡Más control del Estado sobre el mercado! Ambos son mantras ideológicos que distinguen a la derecha de la izquierda. Sin embargo, ninguno de los dos ayuda a encontrar el balance necesario entre regulación y libre competencia.

En el libro titulado “Saving capitalism from the capitalists”, R. Rajan y L. Zingales (2003) afirman que el mayor riesgo contemporáneo que enfrenta el sistema del libre mercado ya no es el socialismo, sino que éste se pueda revertir hacia lo que ellos llaman un “sistema de relaciones”, caracterizado por la falta de transparencia y de acceso a los recursos financieros. Opaco porque la información se genera por medio de contactos personales, y no por medio de su difusión pública, e inaccesible porque se necesitan “conectes” para entrar al restringido círculo donde se dispone hacia dónde fluirán los recursos. Dicho sistema de intercambio, el basado en relaciones, no permite la innovación, ni la “destrucción creativa” (i.e., las viejas ideas y organizaciones son constantemente reemplazadas por nuevas y mejores). ¡Cualquier semejanza con la realidad guatemalteca es pura coincidencia!

El peligro para los mercados financieros, advierten Rajan y Zingales, es que se termine suprimiendo la competencia bajo la excusa de reducir los riesgos. Pero, continúan, no se puede evitar ello predicando la no intervención del Estado. Si se hace esto último, no sólo se correría el riesgo de dejar subdesarrollada la necesaria infraestructura institucional que permite que los mercados funcionen bien, y que evita que sólo algunos privilegiados tengan acceso a los mismos, sino que también se dejarían los mercados sobreexpuestos al deterioro político resultado de una inevitable caída de los mercados. Concluyen, que es precisamente porque necesitamos un balance entre esas fuerzas que no hay un único mantra que funcione.

El balance entre regulación y libre competencia es delicado. La primera da estabilidad al sistema, mientras que la segunda provee eficiencia. Sin embargo, se debe reconocer que hay un trade-off entre estabilidad y eficiencia.

También debe reconocerse que el mercado tiene fallas (i.e., información asimétrica, externalidades negativas) y que la “convergencia financiera” [1] conlleva nuevas complejidades que requieren una renovada infraestructura institucional para su propio desarrollo y, al mismo tiempo, para preservar el interés de los usuarios de los nuevos servicios financieros que se ofrecen en el mercado.

En Guatemala vivimos bajo un sistema de intercambio basado en relaciones, lo que algunos llaman “mercantilismo” y otros prefieren calificar como “capitalismo salvaje”. Pero en lugar de repetir mantras, debemos reconocer la necesidad de un equilibrio diferente entre Estado y mercado. La solución no está en eliminar a uno o al otro, pues se necesitan mutuamente. Algo así como el Yin y el Yang.

ying-yang.jpg

[1] La convergencia financiera ocurre cuando la producción o distribución de servicios financieros tradicionalmente asociados con un tipo de intermediario es realizada por otro tipo de intermediario, o bien cuando los intermediarios en un sector de la actividad financiera crean y venden productos que contienen elementos significativos tradicionalmente asociados con productos de otro sector. En Aguilera-Verduzco, Manuel. 2006. “Regulación, supervisión y protección a usuarios de servicios financieros.” Presentación en Congreso Internacional de Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros. pp. 13-14.

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Manifestaciones de un “estado inconcluso”

7 Comments 07 marzo 2007

Por Carlos A. Mendoza, CABI

El asesinato de los representantes salvadoreños ante el Parlamento Centroamericano y su conductor, y la posterior ejecución extrajudicial de los presuntos autores materiales del crimen, ha dejado atónita a la opinión pública de ambos países. Los medios de comunicación internacionales han vuelto a poner atención a lo que pasa en estos pequeños territorios al sur del Sur (México). Habíamos dejado de ser noticia, al menos del tipo que les interesa. Trascendiendo ese sensacionalismo, consideremos lo siguiente.

Lo que ha ocurrido es una manifestación más de la ausencia del estado guatemalteco. No se trata de un “estado fallido”, noción que implica que, existiendo, ha fracasado. Tampoco se trata de un “estado capturado”, idea que presupone que alguna vez fue autónomo. A mi entender, el problema es que el estado de Guatemala nunca ha llegado a existir plenamente. En términos weberianos: no ha logrado poseer de manera legítima el monopolio del poder coercitivo para dominar su territorio. Tanto el estado contrainsurgente (1960-90s), como el estado infiltrado por las mafias en estos días, son casos de lo que yo denomino “estado inconcluso”. Los militares y el crimen organizado han ejercido el poder sin gozar de legitimidad, y su misma existencia atestigua que nadie ha logrado monopolizar el uso de la fuerza. [1]
 
Como explico en una reciente publicación (Mendoza 2007), retomando nociones teóricas de O’Donnell (1994), la escasa penetración del estado-como-ley y como-burocracia ha facilitado la existencia de zonas donde los caciques locales ejercen su poder discrecional y, por lo tanto, los derechos individuales básicos no están garantizados. Esta situación de “estado inconcluso” se traduce en debilidad institucional y en falta de legitimidad para ejercer efectivamente la autoridad. Lo cual no es consecuencia exclusiva del conflicto armado interno recientemente concluido, sino que tiene raíces históricas más profundas. Por ejemplos, la Corona española tardó unos 175 años en someter a toda la población indígena y durante el período colonial fueron innumerables los “motines de indios” en contra de los intentos por aumentar la recaudación tributaria. Hoy, el estado continúa ausente en muchas regiones del país, especialmente en aquellas más alejadas del centro político.

La ausencia estatal, además de dejar espacios disponibles para el crimen organizado y la delincuencia común, también facilita el surgimiento de mecanismos informales (no sancionados ni comunicados oficialmente) para lidiar con el caos que genera esa misma carencia de un monopolista de la fuerza. Los linchamientos en las zonas indígenas son un ejemplo de ello (Mendoza 2007).  

Las implicaciones para la economía y los potenciales inversionistas me parecen obvias. Sin embargo, hay quienes piensan que los costos de la violencia generada por el crimen organizado simplemente se incorporan en la evaluación de proyectos como un costo más, donde la última palabra la tendrá el valor presente neto. No comparto dicha opinión. Los beneficios del mercado se diluyen debido a los altos costos de transacción, como los necesarios para hacer que los contratos se cumplan. Sin estado-como-ley y como-burocracia, es decir, sin reglas del juego oficialmente sancionadas y comunicadas, y sin sus mecanismos de aplicación, el crecimiento económico y el desarrollo humano se encuentran más distantes.

Notas:
[1] Reconozco que ningún estado del planeta ha llegado a controlar completamente su territorio, ni es posible monopolizar en términos absolutos el uso de la fuerza. Sin embargo, lo que Weber nos propone como tipo ideal de estado ciertamente implica un mínimo nivel de control y legitimidad para merecer el nombre. Eso es lo que no se ha logrado en Guatemala. Basta ver la escasa capacidad del estado guatemalteco para recaudar los recursos que necesita para su propio sostenimiento.

Referencias:
Mendoza, C. (2007). Ausencia del Estado y Violencia Colectiva en Tierras Mayas. Una aproximación cuantitativa al fenómeno de los linchamientos en Guatemala (1996-2002). Guatemala: SEGEPLAN-FLACSO.

[Más información sobre el libro de linchamientos AQUI]

O’Donnell, G. (1994). “The State, Democratization, and Some Conceptual Problems (A Latin American View with Glances at Some Post-Communist Countries),” en Latin American Political Economy in the Age of Neoliberal Reform. Theoretical and Comparative Perspectives for the 1990s. Smith, Acuña, y Gamarra, eds., pp. 157-180.


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